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La justicia es rápida cuando quiere

El protocolo exprés en el Mobile World Congress evidencia cómo los jueces pueden ayudar a la economía

Aspecto de la última edición del MWC.Aspecto de la última edición del MWC. 
Aspecto de la última edición del MWC.Aspecto de la última edición del MWC. 

No es habitual escuchar loas al funcionamiento de los juzgados y tribunales en España. Las críticas a su lentitud, su poca eficiencia o a la escasez de sus medios, en muchos casos ajustadas, no representan, sin embargo, la totalidad de la realidad judicial del país. En medio del pesimismo con el que se tiende a hablar de la justicia, surgen iniciativas que han logrado convertir a determinados órganos jurisdiccionales en un ejemplo de eficacia reconocido por abogados y clientes, y que otros países pretenden imitar.

Es el caso del Protocolo de guardia y actuación rápida puesto en marcha por los juzgados Mercantiles de Barcelona para acompañar la celebración del Mobile World Congress (MWC), la mayor feria de telefonía móvil del mundo. Durante los cuatro días que dura el evento (este año se celebró del 25 al 28 de febrero), los jueces resuelven en un plazo máximo de 48 horas las solicitudes de medidas cautelares relativas a conflictos de propiedad intelectual e industrial entre participantes. Una vez decididas, su ejecución es inmediata.

¿Por qué es tan relevante esta toma de decisiones judiciales express? En el MWC, como en otras ferias, las compañías no solo exhiben el resultado de su innovación, sino también cierran numerosas ventas y operaciones. En este contexto, un elemento clave para hacerlo atractivo para las empresas es ofrecer un marco de seguridad jurídica que garantice que sus competidores no van a poder sacar ventaja, por ejemplo, de la infracción de una patente o de un acto de competencia desleal.

No tendría sentido que una medida cautelar consistente en la prohibición de exhibición o comercialización de un producto llegara dos semanas más tarde; el daño ya estaría hecho. Por ello, el protocolo acorta los tiempos y da una tramitación “preferente y prioritaria” a los escritos que provengan de empresas participantes.

Florencio Molina, magistrado del Juzgado de lo Mercantil número 5 de Barcelona, asevera que el protocolo, que esta edición ha cumplido su quinto año, es fruto del compromiso de la judicatura con la sociedad. “Son muchos los servicios que hacen un esfuerzo para garantizar el éxito del Mobile: policía, transporte, asistencia sanitaria… Los jueces no podemos ser menos”. Según los organizadores, la última edición del congreso tuvo un impacto de más de 470 millones de euros y atrajo a la Ciudad Condal a 109.000 personas de 200 países. Este año, además, se ha sumado a la operativa los Juzgados de Marca Comunitaria de Alicante, por si alguno de los conflictos tiene que ver con esa materia.

No solo los juzgados multiplican sus prestaciones durante el MWC, también los abogados que ofrecen asistencia jurídica a las compañías. En la última edición, por ejemplo, el bufete Eversheds Sutherland desplazó desde Madrid a tres letrados que, entre otras tareas, acompañaban a sus clientes estando por estand. “Hacemos visitas de inspección para ver si los competidores tienen algo que pueda vulnerar sus derechos. Nosotros vamos con borradores de demandas preparados por si hay que reaccionar”, relata José Mariano Cruz, socio de la firma. “Son días en los que tienes que estar disponible 24 horas”.

El trabajo para preparar una feria de este tipo, no obstante, empieza mucho antes, explica Cruz. Si bien es cierto que las compañías dedicadas a la tecnología realizan un seguimiento permanente de sus competidores (el espionaje industrial es uno de las grandes amenazas en el sector), un par de meses antes del evento letrados y técnicos analizan a qué riesgos concretos se enfrentarán enfrentar durante esos días y diseñan la estrategia legal a seguir. “Un congreso es caldo de cultivo para que surjan conflictos que, aunque se hayan originado previamente, se manifiestan en él”, comparte el juez Molina.

Josep Carbonell, socio de Fieldfisher Jausas, suscribe que el grueso del trabajo “hay que hacerlo con anterioridad”. ¿La razón? Que una reclamación de propiedad intelectual e industrial debe ir acompañada de unos informes periciales que no se preparan en unas horas. “De hecho, hemos llegado a ir con la solicitud de medidas cautelares y los argumentos técnicos ya redactados. Solo nos faltaba saber contra quién interponíamos el escrito”, describe.

La estrategia legal no solo es ofensiva, también debe ser defensiva. El protocolo no solo permite reclamar medidas cautelares inaudita parte (esto es, que se adoptan, por cuestiones de urgencia, sin escuchar a la parte afectada). Las compañías que tengan el “temor razonable” de que van a sufrir una acción legal, pueden presentar al juzgado un escrito preventivo en el que anticipan sus alegaciones. Como apunta Inmaculada López, directora legal en Eversheds, “los daños y perjuicios de una medida cautelar son difíciles de cuantificar y reparar”. Más vale prevenir que curar.

No solo el aplauso de los abogados acredita el éxito del protocolo, también los datos. En 2019, los asuntos ingresados se incrementaron un 42% respecto al año anterior. Entre los 50 escritos admitidos y resueltos, se encontraban algunos de gigantes del sector como Samsung, LG o Huawei. El juez Molina confirma que la operativa volverá a activarse para el MWC 2020, aunque, eso sí, revisando y mejorando sus prestaciones. Después de las denuncias contra Huawei por el robo de información sensible, se incluirán medidas de protección contra los secretos industriales.

El protocolo, en todo caso, no nace con vocación de limitarse al Mobile, sino que aspira a poder ser aplicado en cualquier ciudad que reciba un gran evento de estas características. Se trata de un buen ejemplo de cómo un funcionamiento eficaz de la justicia puede ser un factor decisivo para el desarrollo económico.

 

 

De Corea del Sur a Las Vegas

El protocolo de los juzgados de Barcelona se ha convertido en un modelo a imitar por otros países. De hecho, en junio del año pasado, una delegación de magistrados de la Oficina de Patentes y Marcas de Corea del Sur visitó la Ciudad Condal para conocer sus entresijos y estudiar la posibilidad de implantarlo en el país. El mismo objetivo tuvo la invitación de la Universidad de Nevada (Estados Unidos) al juez Florencio Molina. En Las Vegas se celebra el Consumer Electronics Show (CES), la mayor feria mundial de productos electrónicos de consumo (televisores, dispositivos de audio, etc.), y los problemas legales que allí se plantean son similares a los del Mobile World Congress.

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