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Los conductores de Uber protestan en EE UU antes del estreno bursátil

Reclaman mejores condiciones laborales y denuncian que los ejecutivos de la compañía se enriquecen a su costa

Un conductor de Uber durante la concentración en Nueva York
Un conductor de Uber durante la concentración en Nueva York REUTERS

Uber llega al parqué de Wall Street con los conductores cada vez más descontentos por el trato que reciben de la compañía que ellos hicieron crecer. Algunos conductores de Estados Unidos empezaron buscando un suplemento a su trabajo. Otros recuerdan como en sus comienzos, los incentivos que ofrecían para empezar a trabajar eran suficientes para dedicarse a tiempo pleno. Pero cuando se hizo con el dominio del mercado, coinciden, todo cambió a peor. Ahora protestan para reclamar una paga digna y no se dejan comprar por el bonus que le ofrecen por el estreno bursátil.

La protesta global se convocó en la víspera de que se estableciera el precio final de la oferta de la salida a Bolsa. La indicación actual valora la compañía en hasta 91.000 millones de dólares. Será el tercer estreno mayor en la historia de Wall Street, por detrás de Alibaba y Facebook. También por recaudación. La compañía reserva una parte de las acciones para los conductores que quieran comprar al precio de la colocación.

La movilización está mejor organizada que la protesta que se realizó cuando debutó Lyft hace un mes. En la Gran Manzana la manifestación la dirigió el sindicato New York Taxi Workers Alliance. Bhairavi Desai, su directora ejecutiva, señala que en el folleto de la oferta de salida a Bolsa “ya se dice que paga a los conductores demasiado dinero”.

Concentraciones en Estados Unidos

El paro en Nueva York se organizó entre las siete y las nueve de la mañana, en plena hora punta para ir al trabajo. La comitiva cruzó el puente de Brooklyn. También se convocó concentraciones ante las sedes de Uber y Lyft en el barrio de Long Island City. Estaban previstas movilizaciones en Filadelfia, Boston, Washington y Los Ángeles entre otras ciudades. El senador Bernie Sanders, que aspira a las presidenciales de 2020, les apoyó.

Las cuestiones laborales son, de hecho, uno de los principales riesgos para la rentabilidad futura de Uber. La compañía afronta 60.000 demandas. Los conductores que participan en el servicio son contratistas, no empleados. Con su protesta reclaman seguridad laboral, un salario base que les permita vivir dignamente y que se regule la tarifa que se carga a los pasajeros para garantizar que el 85% del pago por el trayecto se lo queda el conductor.

Ibrahim trabaja para Uber desde hace cuatro años. Reconoce que la compañía debería hacer más por los conductores. Pero no cuestiona que sus dueños quieran salir a Bolsa. “Es cosa de ellos. Todas las compañías quieren crecer”, justifica, “el sector del transporte es muy competitivo”. Y como Ángel, que lleva tres años al volante para la aplicación, dice que no le importaría invertir si tuviera efectivo.

No es el caso de Sonam Lama. “Protesto por el futuro de mi hijo”, dice. Empezó a conducir para Uber hace cuatro años. Es el único sustento que tiene para su familia, “pero es cada vez más complicado llegar a fin de mes”. Explica que es todo una trama. “Cortan las tarifas y los incentivos para que no haya tantos coches circulando”, advierte, “no pueden responder solo a los intereses de los inversores”.

Los empleados de Uber, Lyft, Juno y Via llevan tiempo denunciado la “explotación” que sufren en la economía digital. Creen que hay una contradicción en el hecho de que los traten como autónomos y al tiempo que controlen las condiciones de trabajo. Varinder Kumar cuenta que le “desactivaron” del servicio hace cinco meses. “No me dicen por qué”, afirma, “nunca me multaron o sufrí un accidente”.

Este conductor profesional empezó a recorrer las calles de Nueva York en 1992. Sus clientes le daban una valoración de 4,9 puntos sobre cinco. “Y esto no me pasa solo a mí”, comenta el miembro de la NYTWA, “quizás es un castigo porque mi foto salió en las noticias por una protesta hace tres años cuando nos cortaron las tarifas”. “Lo que denunciábamos entonces sigue valiendo”, afirma.

La directora ejecutiva de la NYTWA denuncia que todo esto sucede mientras los dueños y sus ejecutivos ganan “miles de millones mientras que abocan a los conductores a la pobreza y la quiebra”. “Es pura avaricia corporativa”, insiste, al tiempo que les acusa de “aprovecharse de las minorías y los más pobres”. Uber indica a los inversores que este descontento le llevará a reducir los incentivos.

En paralelo, y con vista a lograr la rentabilidad, destina más dinero al desarrollo del vehículo autónomo. Los robo-taxis, anticipa, “reducirá la necesidad de conductores”. La ciudad de Nueva York decidió que los conductores de Uber y Lyft reciban al menos 17,22 dólares por hora trabajada. Las dos compañías responden diciendo que las condiciones mejoraron y que de media ganan 20 dólares la hora.

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