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Botín pide a los políticos que lleguen a acuerdos con “responsabilidad y madurez”

La presidenta del Santander reclama que se huya del cortoplacismo para impulsar una agenda reformista, justicia social y que el crecimiento llegue a todos

Ana Botín, presidenta del Santander, durante su discurso en la junta de accionistas de 2019, este viernes. En vídeo, las declaraciones de Botín.

En el cuarto discurso como presidenta del Santander ante la junta de accionistas, Ana Botín ha tenido un marcado sentido político y social. En el arranque de una cita que duró cinco horas y quince minutos, un tiempo récord, la banquera aprovechó que este viernes arrancaba la campaña electoral para pedir "a los políticos que hablen claro. Tras estas elecciones necesitamos huir del cortoplacismo e impulsar una agenda reformista con visión de largo plazo, el crecimiento inclusivo y la cohesión social, que solo es posible si los empresarios invierten y crean empleo".

Así lo ha manifestado durante su discurso inicial en la junta, celebrada en Santander, en la que ha reclamado a los políticos "responsabilidad y madurez" para alcanzar "un pacto por el crecimiento inclusivo". Ante las elecciones del 28 de abril ha dicho que se sentía orgullosa "de mi país, que ha progresado mucho en los últimos 25 años. España tiene algunos servicios públicos que están entre los mejores del mundo", pero ha recordado que "para continuar progresando necesitamos una educación de primer nivel. Esta tiene que ser la prioridad. Gane quien gane, gobierne quien gobierne, necesitamos un compromiso permanente con la educación".

La presidenta del primer banco de la zona euro por valor bursátil, advirtió que para invertir más en educación, se necesita "una economía fuerte, que es la gallina de los huevos de oro. Todos queremos justicia social e igualdad de oportunidades. Pero para tenerlas, necesitamos crecimiento económico. El objetivo no es solo crecer, sino que los beneficios del crecimiento económico lleguen a todos".

La receta de Botín para que "la economía funcione es sostenibilidad presupuestaria, que las pensiones de los trabajadores sean suficientes para tener una vida digna, pero a su vez sean sostenibles y solidez y estabilidad institucional, algo crítico si queremos atraer la inversión nacional y extranjera". Recordó que según The Economist, "España es una de las 20 democracias plenas del mundo". 

Debilitar el orden liberal

Por todo esto pidió responsabilidad a los políticos para "un pacto de crecimiento inclusivo" y advirtió de que "la globalización, la revolución digital, el impacto de la crisis financiera, todo ello ha generado oleadas de apoyo a favor de programas y políticos que cuestionan, y en ocasiones desean, debilitar el orden económico liberal sobre el que hemos construido la paz y la prosperidad en Europa en las últimas décadas".

Tras anunciar la opa sobre el 25% del Santander México que no controla, por 2.560 millones, siguió en clave europea, y dijo que "el Brexit es nuestro canario en la mina que nos avisa de los peligros que pueden venir si ignoramos estas oleadas o minimizamos las preocupaciones que millones de personas tienen sobre sus trabajos, su prosperidad y su futuro. Europa no es perfecta, pero es el mejor modelo de democracia contrastada".

Por último, pidió que España tuviera un papel protagonista en Europa y abogó por un sector financiero "fuerte y rentable". "Los bancos son esenciales para lograr la prosperidad de Europa", apuntó, y señaló que para que cumplan su función se debe completar la unión bancaria, rompiendo el vínculo entre riesgo soberano y sector financiero, contar con una regulación equilibrada y no cuestionar permanentemente el marco normativo".

La presidenta del Santander ha presentado ante los accionistas las principales líneas del plan estratégico a medio plazo que ha sido presentado recientemente en el Investors Day en Londres, cuyos objetivos son elevar la rentabilidad al 15%, mejorar la ratio de eficiencia entre el 42% y el 45% y generar más capital para llegar al objetivo de máxima calidad del 11%-12% y aumentar el pay out al 40%-50%.

Botín se ha mostrado convencida de que la entidad logrará cumplir con dichos objetivos, a pesar de que el entorno "sigue siendo complicado". "El primer trimestre de 2019 supone un buen punto de partida para alcanzar estos objetivos. Crecemos en créditos y depósitos, aumentamos el número de clientes digitales y reducimos la morosidad", ha resaltado la directiva.

Todo esto en un contexto económico y social "sin precedentes" en transformación y en el que el entorno competitivo de las empresas está cambiando y obliga a todas las entidades a "asumir mayor responsabilidad". En este sentido, anunció dos nuevos compromisos: "Eliminar todos los plásticos de un solo uso en todas nuestros edificios en el mundo de aquí a 2012 y también en 2021, el 60% de la electricidad que consumamos será de fuentes renovables y el 100% en 2025". 

Marcha atrás en el dividendo

Botín pidió la aprobación del cuarto dividendo en la junta, cuya retribución total será de 23 céntimos con cargo a 2018, un 4,5% más en el dividendo total y un 9% sobre el efectivo. Precisamente el banco vuelve al dividendo en acciones, lo que supone dar marcha atrás sobre los objetivos anunciado hace un año, cuando dijo que el 100% de los pagos sería en efectivo desde este año.

El banco ofrece un scrip dividend (que se puede cobrar en efectivo o acciones) del 15% y el resto en metálico. El que se paga en dinero con cargo a 2019 será, al menos, del mismo importe que en 2018.

Orcel y los osos de Cantabria

Un total de 39 accionistas intervinieron en la junta del Santander. A cada uno de ellos respondió Botín durante más de una hora. Los temas más comentados fueron quejas porque en la sala principal había muchos directivos, lo que provocó que algunos accionistas que venían de muy lejos se quedaron sin sitio, (la presidenta lo admitió y prometió corregirlo), la mala evolución de la acción, que ha caído un 14% en el último año, y el futuro de los dividendos. Uno de los accionistas recriminó a la presidenta que pagara 23 céntimos por acción, "cuando su padre presidía el banco, hasta 2014, nos daba 60 céntimos. Desde que usted está al frente, la acción ha caído un 42%, debería bajarse el sueldo en un 42%", le reclamó. Botín respondió que el equipo directivo no puede controlar la cotización, "que está infravalorada por el mercado por ser un banco y por estar en Europa, dos circunstancias que nos penalizan".

En un encuentro previo con la prensa, la presidenta comentó que el banco no contempla llegar a un acuerdo judicial con Andrea Orcel, el directivo procedente de UBS que fue presentado como futuro consejero delegado del Santander en septiembre pasado, pero en enero se frustró para evitar pagarle 50 millones de euros por el fichaje. Orcel ha anunciado que estudia plantear demandas contra la entidad ya que ahora se ha quedado sin trabajo en UBS y en el Santander. Al menos cuatro accionistas preguntaron por esta circunstancia, a lo que la presidenta respondió que en la reciente reunión con los inversores en Londres "nadie preguntó por este hecho, prueba de que confían en el actual equipo gestor". La labor de Orcel volvió a recaer en José Antonio Álvarez, que ya era consejero delegado.

El presidente de la comisión de nombramientos y remuneraciones, Bruce Carnegie-Brown, defendió ante la junta que cuando se anunció la incorporación de Orcel, el Santander hizo "una estimación razonable" sobre la compensación que habría que abonarle a Orcel, que podía ser "revisada a la baja" porque el Santander es un cliente importante de UBS, pero no fue así. La entidad suiza le consideró competidor al Santander y no indemnizó a Orcel. El consejero Carnegie-Brown argumentó que era "inaceptable" la cantidad reclamada y que esta actuación demostraba la "fortaleza" del gobierno corporativo del grupo.

Además de pedir que no se preste a empresas de armas, agradecer el apoyo del banco a Cáritas, y reclamar compensaciones a los accionistas del Popular, un accionista reclamó al Santander que continuara apoyando a la asociación que defiende al oso pardo de Cantabria. Botín respondió que eso dependería de la opinión de los equipos que llevan este asunto, pero "cuando empezamos a colaborar, había 80 osos y ahora hay unos 340, algo que es muy buena noticia". Y se despidió la presidenta tras cinco horas y quince minutos de junta.

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