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Tubacex se hace fuerte en Asia

El fabricante vasco de tubos mejora su posición en la India y Oriente Próximo a través de acuerdos y adquisiciones

Empleados de Tubacex.
Empleados de Tubacex.

El terreno mejor abonado para que prospere el negocio de Tubacex está allí donde se prevé un aumento del consumo energético y de las inversiones del sector. Por eso, el grupo vasco, líder mundial en la fabricación de tubos sin soldadura de acero inoxidable y altas aleaciones, acaba de consumar una operación estratégica para reforzar su presencia industrial y comercial en Oriente Próximo. Da el salto a una de las regiones con mayores recursos de petróleo y gas, y se instala en un mercado energético floreciente mediante la adquisición de Nobu, una compañía con sede en Dubái que acerca a Tubacex a las principales firmas de servicios petroleros del mundo. “Es una operación muy calculada”, asegura el consejero delegado de la compañía, Jesús Esmorís: “Nos permite expandir la capacidad productiva, mejorar nuestra presencia internacional en países clave y ampliar la oferta de soluciones tubulares integrales”.

Asia se ha convertido en el principal foco de actividad de Tubacex. Allí acumula el 60% de sus ventas gracias a la pujanza del segmento de la extracción de petróleo y gas y de la generación eléctrica y nuclear. En solo dos meses, la tubera con sede en Llodio (Álava) ha apuntalado su apuesta por captar nuevos clientes en aquel mercado. En enero firmó un “acuerdo de intenciones” con la compañía india Midhani (Mishra Dhatu Nigam Limited) para dar una respuesta conjunta a proyectos relacionados con la energía nuclear y lograr nuevos contratos que exigen tubos de aceros especiales sometidos a condiciones extremas. Un mes después anunció una alianza con Se­naat, un grupo de inversión estatal de Abu Dabi, para la compra de Nobu por 50,5 millones de euros. A estas operaciones se suma el consorcio formado en octubre pasado con la rusa Tubes 2000 para producir y suministrar equipos para un parque con cuatro plantas nucleares que se construirá en Egipto.

“Estas alianzas estratégicas nos van a ayudar a aumentar nuestra cartera de pedidos, que esperamos que sea récord. Una cantidad de proyectos de inversión verán a la luz este año, lo que anticipa una fuerte expansión para 2020 y 2021”, pronostica Esmorís. Tubacex, con plantas de producción en España, Austria, Italia, EE UU, la India y Tailandia, vende tubos especiales en 38 países. En 2018 registró un ebitda de 69,6 millones, la cifra más alta desde 2008, y logró multiplicar por 2,7 el resultado del ejercicio anterior. Con unas ventas de 677,3 millones de euros (un 38,1% más), sus beneficios se situaron en los 17,4 millones, frente a unas pérdidas de 19,7 millones un año antes.

Tubacex ha dado por finalizado un ciclo de “cuatro años de sufrimiento” que comenzaron en 2014, cuando el precio del barril de petróleo cayó a mínimos históricos y provocó un frenazo en seco de las inversiones de sus clientes. “La crisis en el sector fue total”, recuerda el consejero delegado, “y tuvimos que aplicar una política estricta de reducción de costes para adaptarnos a aquella situación y abordar un plan de crecimiento, que apostaba por la diversificación de nuestros sectores”. Tubacex cuenta con una plantilla de 2.700 trabajadores tras la última integración de la compañía árabe Nobu.

En 2014 adquirió la italiana IBF, y un año después se hizo con la india Prakash Steelage para introducirse en el mercado asiático. Desde entonces ha continuado con un plan de inversiones en el extranjero que le ha permitido, apunta Esmorís, “ampliar el radio de acción en países emergentes donde se están realizando grandes inversiones en el sector energético”. Al mismo tiempo, le ha valido para especializarse “en productos y servicios de alto valor añadido vendidos directamente al usuario final”.

Cerca de los clientes

Tubacex trata de estar cada vez más cerca de su cliente potencial. “Lo que hemos sembrado en los últimos años está empezando a dar sus frutos. El mercado está cambiando mucho y hay mucho requerimiento de producto de fabricación local. Los acuerdos que hemos cerrado en Egipto, la India y Dubái van en esa dirección”, añade el ejecutivo. La estrategia pasa por la diversificación, lo que se traduce en una apuesta por mercados en crecimiento y por sectores productivos que permitan reducir la dependencia del petróleo y el gas, que ahora representa el 52% de las ventas (un 41% el gas, y el 11% restante el petróleo), y extender el negocio a otros segmentos.

El acuerdo con el Gobierno de Egipto le abre las puertas para mejorar su cartera de pedidos en la actividad nuclear al involucrarse en un proyecto que podría reportarle una facturación de 100 millones de euros a partir de 2020. La alianza con Midhani en la India le sirve de palanca para consolidar su acercamiento a proyectos de gran exigencia técnica. “Nuestra capacidad para fabricar materiales muy especiales, que aguantan más de 700 grados de temperatura, nos va a permitir producir una nueva generación de calderas en ese país que ayudarán a que las instalaciones energéticas sean más eficientes y reduzcan las emisiones de CO2”, explica Esmorís.

Con el acuerdo con Senaat en Oriente Próximo, el último en el plan de expansión de Tubacex, aspira a “convertirse en una de las mayores plataformas industriales que ofrece soluciones tubulares” en la zona para el sector del gas y el petróleo. En 2019 se espera “el mayor número de inversiones en gas de la historia”, apunta el consejero delegado. Ahí espera hacer valer su “liderazgo” en la fabricación de tubos OCTG (de aleaciones resistentes a la corrosión), una unidad de negocio que el año pasado le reportó una facturación superior a los 200 millones. Tubacex ya comenzó a servir en marzo de 2018 un gran pedido de tubos OCTG a Irán, aunque aquel suministro se mantiene en suspenso desde noviembre tras las sanciones que el Gobierno de Donald Trump impuso al régimen de Teherán.

“Después de cuatro años de sufrimiento para nuestro sector, estamos observando un crecimiento general de entrada de pedidos. Se está volviendo a invertir, y para nosotros es una buena noticia. Estamos en la ola de crecimiento”, apunta Esmorís.

El petróleo saudí vira a Oriente

La operación de Tubacex se produce en un momento de cambio en el sector energético de Oriente Próximo. La visita a China a finales de febrero del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán (MBS), se tradujo en un acuerdo milmillonario entre Aramco, el gigante petrolero estatal, y una empresa local, por el que se invertirán 8.810 millones de euros para construir una refinería y un complejo petroquímico en el noreste de China. China es el primer cliente del petróleo saudí, al tiempo que Riad se ha convertido en el segundo abastecedor de combustible del gigante asiático después de Rusia. Arabia Saudí, a su vez, tiene unas excelentes relaciones con Emiratos Árabes Unidos, donde ha dado el salto Tubacex.

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