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Aena instalará paneles solares en sus aeropuertos para ahorrar el 70% de la factura eléctrica

El grupo invertirá 250 millones para autoabastecerse con energía limpia a partir de 2026

Maurici Lucena, en el centro del control de Aena en el aeropuerto de Madrid-Barajas
Maurici Lucena, en el centro del control de Aena en el aeropuerto de Madrid-Barajas

El consejo de administración de Aena aprobó en su reunión del pasado martes la puesta en marcha de un plan con el que persigue alcanzar el 70% de autoabastecimiento energético a partir de energía solar en 2026. La empresa, que invertirá 250 millones de euros en la implantación de paneles solares en la mitad de sus aeropuertos, aplicará de esta forma un recorte considerable en la factura eléctrica, que se eleva al de 75 millones de euros al año. Con esta medida, Aena prevé una reducción del 40% de las emisiones de carbono en 2025 recortando 167.000 toneladas.

Aena quiere rentabilizar al máximo los terrenos que tiene ociosos junto a los aeropuertos. Si el año pasado lanzó un ambicioso plan inmobiliario con el fin de levantar oficinas e impulsar la actividad comercial y logística a partir de inversión público-privada; ahora pretende continuar la misión aprovechando los terrenos que no sean comercializables para poner paneles solares y generar su propia energía.

En eso consiste el denominado Plan Fotovoltaico que aprobó el martes el consejo de administración a propuesta del presidente, Maurici Lucena. El plan, que comenzó a pergeñarse el pasado verano a raíz del cambio en la presidencia del grupo público, va a suponer un importante recorte de la factura eléctrica. En la actualidad, Aena se gasta 75 millones de euros al año en electricidad, por lo que el plan supondrá un ahorro de alrededor de 52 millones de euros. Esta reducción permitirá el abaratamiento de las tasas aeroportuarias, lo que, a su vez, favorecerá la competitividad del transporte aéreo con la lógica repercusión en el precio de los billetes de las compañías aéreas.

El plan parte de un proyecto anterior iniciado por la anterior administración de la compañía, que preveía llegar a un 60% de energía verde en 2020 y al 80% en 2025, pero con la salvedad de que la mayor parte de la energía debía ser adquirida a otros productores y solo contemplaba un 5% de autoabastecimiento. Ahora, el equipo que preside Lucena ha considerado que producir es mucho más barato que comprar y, teniendo terrenos de sobra para ello, se ha lanzado a este proyecto que supone el autoconsumo de alrededor de 650 gigavatios/hora (GWh), el equivalente al consumo de unos 190.000 hogares al año.

La empresa, en la que el Estado tiene el 51% del capital a través de Enaire (antigua Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea, dependiente del Ministerio de Fomento), deberá ahora definir los aeropuertos en los que instalará los paneles fotovoltaicos para después iniciar el proceso de adjudicación que realizará mediante concurso. El objetivo es instalarlos, además de Madrid y Barcelona, en unos 20 aeropuertos de los 46 que tiene en España, principalmente en los que cuenta con más terreno liberado y más sol.

El programa situará a Aena como líder entre los aeropuertos europeos por producción de energía renovable y conseguirá que los dos principales aeropuertos españoles, Madrid y Barcelona (que constituyen la mitad de las emisiones de la red de Aena) sean neutros en carbono en el 2030.

La estrategia del grupo incluye, además, la sustitución antes de 2025 del 100% de los vehículos que tiene en explotación por turismos que se abastezcan con energía no contaminante, así como un plan de sustitución de vehículos utilizados para handling, cuya explotación la realizan empresas ajenas. Asimismo, plantea la instalación inicial de 2.300 puntos de recarga de vehículos eléctricos en los aparcamientos de los aeropuertos (uno por cada 40 plazas) y de tomas de 400 herzios (Hz) para aeronaves.

Año récord

El gestor aeroportuario cuenta con una cartera saneada y gran capacidad de generar caja. El año pasado, registró los mayores beneficios de su historia, con 1.327,8 millones de euros en 2018, lo que supone un aumento del 7,8% sobre un año antes. En este aumento tuvo mucho que ver la aportación de los ingresos comerciales (representan el 27% de los ingresos totales) y la mejora del tráfico de pasajeros, que llegaron a casi 264 millones de personas, un 5,8% más que en 2017. Otra parte de los ingresos provienen de las tasas, que Aena ha reducido los dos años anteriores y congelados en 2018. Precisamente, Competencia determinó recientemente que deberán congelarse en 2019.

La empresa repartirá el 80% de esos beneficios entre sus accionistas, lo que significa que el Estado se embolsa 677 millones. El reparto es de 6,93 euros brutos por acción, lo que supone un aumento del 6,6% sobre 2017. El plan estratégico de la compañía es mantener ese porcentaje del 80% al menos hasta 2020.

 

Compromiso de descarbonización

M. Á. N.

El Plan Fotovoltaico de Aena responde al compromiso en la lucha contra el cambio climático y la descarbonización de la economía, siguiendo la hoja de ruta de la UE que plantea alcanzar la neutralidad en carbono en el año 2050. “Debemos ser conscientes de que para garantizar el crecimiento sostenible de la aviación en Europa, el sector aéreo y también los aeropuertos deben comprometerse a establecer objetivos ambiciosos de reducción de emisiones”, señalan fuentes de la gestora aeroportuaria que reclaman también el compromiso de la patronal sectorial que se lleve a efecto una iniciativa en ese sentido.

De hecho, hay varios aeropuertos que cuentan con instalaciones fotovoltaicas, entre ellos Madrid, donde está a punto de inaugurarse una planta de 9,1 megavatios (MW) y Murcia, con una de 4,5 MW. También figuran los de Nagasaki (30MW), Indianapolis (25,5), Kuala Lumpur (19), Cochín (14), Kansai (11,6), Thunder Bay (8,5), Atenas (8) y Montpellier (4,5).

Según esas fuentes, el citado compromiso, junto con la inclusión del cambio climático en la gestión de riesgos de la compañía y los planes de acción derivados para su mitigación y su seguimiento, han permitido en la actualidad obtener la calificación B por parte de Carbon Disclosure Project(CDP), una puntuación por encima de la media europea y del sector. Esto, a su juicio, facilita la toma de decisiones en inversiones que incorporan el cambio climático como factor estratégico.

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