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Ellas mandan en los cielos españoles

Las directoras de Barajas y El Prat compiten por captar rutas asiáticas pero comparten planes millonarios de desarrollo urbanístico y de mejora de calidad

Las directoras de Barajas, Elena Mayoral, y El Prat, Sonia Corrochano.

En 1993, cuando Sonia Corrochano comenzó a estudiar Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Politécnica de Madrid, apenas empezaban a construirse los baños para mujeres en todas las plantas de la facultad. Unos 26 años después, ella y Elena Mayoral han llegado a la cumbre en los cielos de Madrid y Barcelona. Su nombramiento como directoras de aeropuerto constituye aún hoy una excepción en un sector muy masculinizado. Además de pertenecer a la misma generación y de haber estudiado en la misma escuela, ambas comparten objetivos en sus respectivos aeródromos: lograr más rutas, con un foco especial a las de largo radio; aumentar el número de pasajeros —en el caso de Barajas, pasar de los 58 millones del año pasado a 80 en 2026; El Prat quiere pasar de 50 a 70 en el mismo plazo—, y abordar en los próximos años unos desarrollos urbanísticos que, de salir adelante, convertirán a AENA en la mayor inmobiliaria de España.

Reunidas en la sala de control del aeropuerto madrileño, las dos directivas explican qué les une y qué les separa al frente de los dos mayores aeródromos españoles. “Todos queremos maximizar el número de rutas, y sobre todo las estratégicas. La conectividad con Asia nos interesa a las dos y está muy poco desarrollada. Pero la parte positiva de pertenecer a la misma red de AENA es que podremos ofrecer rutas con una triangulación a Madrid y Barcelona. En unos casos competimos y en otros nos ayudamos”, asegura la catalana. “Yo no hablaría de competición entre nosotras, sino de cómo competimos en AENA con Heathrow, Charles de Gaulle o Schiphol”, matiza Mayoral.

Inversiones

Únicas mujeres al frente de los 10 grandes de la UE

En una hipotética reunión de los directores de los diez mayores aeropuertos europeos, Corrochano y Mayoral serían las dos únicas mujeres. Ambas atribuyen esta excepcionalidad al hecho de trabajar para AENA, una empresa donde el 45% de los directivos son mujeres, explican al unísono. “Este es un lugar muy adecuado para que las mujeres desarrollen sus carreras. Yo tuve a mis dos hijas siendo directora del aeropuerto de Barcelona, algo que siempre parece un obstáculo, y no pasó nada”, asegura Corrochano. “Pero cuando sales fuera, la situación es distina. La mayoría de directivos son hombres”, continúa. Mayoral, por su parte, dice haberse sentido siempre bien tratada.

La directora de El Prat explica que en aeronáutica es habitual encontrar a mujeres en áreas de gestión. “Pero en asuntos de construcción de motores o aviones hay muchas menos. Hace poco me dijeron que ahora solo un 23% de los estudiantes de Ingeniería Aeronáutica son mujeres”, afirma Corrochano. “¡En nuestra época éramos un tercio!”, le interrumpe su compañera de estudios y ahora colega. “He oído que a las niñas que les gustan las ciencias les consideran frikis. Me parece increíble”, continúa.

AENA se ha lanzado a una operación para movilizar junto a socios externos más de 4.200 millones de inversión en los desarrollos urbanos anexos a los dos aeropuertos. El proyecto está centrado en la logística, pero también en oficinas y hoteles. Las dos directoras hablan con cautela de estos proyectos. “En la primera fase se analizaron los terrenos para ver cuáles tenían potencial de desarrollo. Ahora estamos en la segunda, en la que hemos contratado a especialistas que nos ayuden a definir el modelo”, explica Corrochano, que insiste en el deseo de Cataluña de posicionarse como polo logístico aprovechando las sinergias del puerto, la zona franca y el aeropuerto.

En Madrid, Mayoral detecta mucho “interés” por desarrollar los proyectos. “La prueba es que Ryanair acaba de poner en servicio un hangar. Se están construyendo los de Globalia y Swiftair. Y [el pasado martes] se inauguró la nueva nave de DHL. Hay necesidad y ganas de sacar adelante proyectos de hoteles y logísticos”, continúa la jefa del Adolfo Suárez.

Ambas, con un perfil marcadamente técnico, eluden las preguntas con el más mínimo matiz político. Niegan que la parálisis previa a las elecciones vaya a afectar en su labor —“Aquí trabajamos con planes muy técnicos a largo plazo”, repiten; aunque Mayoral acepta a regañadientes que AENA, como empresa pública, acaba dependiendo de lo que diga el ministro de Fomento de turno—. Y Corrochano niega que el procés haya afectado al aeropuerto que dirige. “La marca Barcelona es muy resistente. Los congresos y los cruceros garantizan una serie de pasajeros. Esas actividades se han mantenido. Así que si el destino sufre solo lo hace en los vuelos punto a punto”, asegura. ¿Y ha sufrido Barcelona en ese segmento por la crisis política? “Nuestros resultados son de crecimiento”, se limita a responder.

Más allá de lograr nuevas rutas y viajeros, las dos ingenieras insisten en su apuesta por mejorar la calidad de los servicios. “Tenemos que dar un gran salto. El mayor reto es lograr que un día el pasajero pase los controles de seguridad y los tiempos de espera ya no sean un tema de conversación”, asegura con una sonrisa la directora de Barajas. Ninguna de las dos ofrece sus datos internos, pero aseguran que más del 95% de los viajeros de ambos aeropuertos esperan menos de diez minutos. “En Barcelona, llevamos varios veranos en los que la puntualidad no ha sido buena. Hemos puesto en marcha iniciativas para mejorar ese aspecto”, concluye la jefa de El Prat.

 

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