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Los sindicatos presionan al Gobierno para que derogue ya las reformas laboral y de pensiones

Los líderes de CC OO y UGT exigen al Gobierno que legisle incluso sin acuerdo con la patronal

CC OO y UGT presionan al Gobierno para que derogue ya la reforma laboral de 2012. Tienen casi cerrado con el Ministerio de Trabajo un acuerdo para que los convenios sectoriales prevalezcan sobre los de empresa, obligar a las empresas a llevar un registro con la jornada de sus empleados o limitar la degradación de condiciones laborales en las subcontratas. CEOE no entraría en ese acuerdo. Pero eso lo dan por descontado y piden cambios ya. Este martes tanto Unai Sordo, líder de CC OO, como Pepe Álvarez, de UGT, reclamaron que al Ejecutivo que apriete el paso y lleve a un decreto ley lo hablado. Antes de acabar este año.

A la izquierda, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, junto con el secretario general de CC OO, Unai Sordo
A la izquierda, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, junto con el secretario general de CC OO, Unai Sordo EFE

Los sindicatos han mostrado que se les agota la paciencia. Quieren que el Gobierno derogue ya la reforma laboral de 2012 y la de pensiones de 2013. Sobre la primera están hablando con el Ministerio de Trabajo casi desde que firmaron el pacto salarial en verano. En él, UGT, CC OO, CEOE y Cepyme acordaron, además de la subida de sueldos, negociar sobre varios temas que apuntaban hacia una clara reforma, e incluso una derogación, de aspectos centrales de la reforma laboral.

Las conversaciones han avanzando y en este tiempo ha quedado claro, apuntan fuentes de las tres partes, que CEOE no se sumará. Esto se evidenció, de nuevo, en la reunión de este martes, en la que la patronal pidió cuidado en la redacción legal para evitar incertidumbres. Las otras dos partes llegaron a un principio de acuerdo. Los sindicatos esperan a ver el texto final para descartar empezar 2019 con movilizaciones. CC OO planea aprobarlo el jueves en su consejo federal.

A falta de aclarar detalles de la redacción última, Trabajo y los sindicatos han pactado que los convenios sectoriales prevalezcan sobre los de empresa en todas las materias que regulan (salarios, jornada, categorías...). También hay coincidencia en recuperar la prórroga automática sin límite de tiempo de los convenios hasta su renovación u obligar a las empresas a que registren cada día las horas trabajadas por sus empleados. Otro elemento importante es la nueva regulación de la subcontratación: Trabajo y sindicatos quieren evitar la degradación de las condiciones laborales, pero los empresarios piensan que con las condiciones que se pretenden imponer será casi imposible subcontratar cualquier actividad.

“Ya han acabado los tiempos de decir y son los tiempos de hacer”, reclamó Unai Sordo, líder de CC OO, al acabar una jornada en el Consejo Económico y Social, en la que antes habían intervenido la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, y el presidente de CEOE y Cepyme, Antonio Garamendi. “Algunas cuestiones tienen que aparecer en el mes de diciembre”, apremió Pepe Álvarez, secretario general de UGT.

El Gobierno es sensible a esta petición y se plantea plasmar lo acordado con los sindicatos a un decreto ley. Pero esto no garantiza su aprobación final en el parlamento. Ya hace muchos meses que el PSOE está tratando de utilizar varias proposiciones de ley que presentó en el Congreso cuando era oposición para llevar adelante su propósito de derogar parcialmente la reforma laboral. Sin embargo, en las negociaciones con las diferentes fuerzas políticas se está encontrando con muchas dificultades para encajar las demandas de todos, de Podemos a PNV y PDECat.

En este escenario, el inminente acuerdo con los sindicatos añade otro elemento al que buscarle un encaje nada fácil: por ejemplo, las demandas de PDECat distan bastante de lo que se atisba en el diálogo social. Que CEOE no se sume a ese pacto, debilita mucho su posición en el Congreso, se tramite como proposición de ley o decreto ley (aunque en este último sí que entraría en vigor sin tener garantizada su convalidación en el Congreso). Si finalmente hubiera un pacto pleno, a tres bandas, del diálogo social, sería más fácil su luz verde parlamentaria. Pero ese punto de encuentro, está muy lejos.

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