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Cómo proteger el ahorro frente a la mayor inflación

El alza del IPC supone un reto para los inversores. Ahora, si no se quiere perder poder adquisitivo, se necesitan rentabilidades superiores al 2,3%

Habría que obtener una rentabilidad del 3% para batir la inflación.
Habría que obtener una rentabilidad del 3% para batir la inflación.

La inflación en octubre alcanzó el 2,3% y cualquier rentabilidad que se obtenga por debajo de ese nivel significa que el ahorro está perdiendo poder adquisitivo. Algo que sufren millones de españoles que tienen casi 600.000 millones de euros en cuentas corrientes y depósitos que difícilmente llegan a dar un 0,10% de rentabilidad. “La inflación nos parece uno de los grandes riesgos para los próximos meses y lo que creemos más peligroso es que vemos que el mercado no parece prestarle mucha atención. Después de un largo periodo con precios muy contenidos, es lógico pensar que las carteras necesitan ciertos ajustes a la hora de proteger las inversiones en un entorno de mayor inflación”, explica David Ardura, director de gestión de Gesconsult.

Para colmo de infortunios, el mal comportamiento de los índices de las Bolsas ha impedido que por la vía de los depósitos o los fondos de inversión se lograse batir la inflación; todo lo contrario, porque están en pérdidas (con excepciones). Son muy pocos países en el mundo desarrollado los que actualmente ofrecen rentabilidades reales (descontada la inflación) a sus ahorradores. Italia, Estados Unidos y China son la excepción, con una rentabilidad de su deuda que supera al coste de la vida.

Inflación que no era un problema hace años cuando las economías pasaban por etapas de deflación, es decir, de caída de los precios. Pero estamos viviendo una situación muy anormal en los mercados. La compra de deuda pública y bonos empresariales por parte del Banco Central Europeo (BCE) y la decisión de este de situar los tipos de interés en el 0% han llevado los tipos negativos a buena parte de la deuda o a unos tipos muy bajos. Como ejemplo, el bono español a 10 años se encuentra al 1,6% y el alemán a ese mismo plazo está en el 0,39%. Muy lejos de los datos de inflación. Pero estas compras de deuda y bonos terminan el próximo enero. Es el fin del llamado quantitative ­easing (QE), que se dará de bruces con una inflación al alza, cuando el principal objetivo del BCE es controlarla.

Activos más y menos perjudicados

“La renta fija es el activo más afectado. La inflación es el gran enemigo de los bonos y más aún en un entorno en el que los tipos están bajos y no reflejan ese entorno de mayor inflación. En cualquier caso, el quantitative easing termina en enero, y si las inestabilidades se van diluyendo, los bonos deberían ir reflejando esa inflación, lo que se traduciría en subidas de los tipos de interés y pérdidas en el precio de los bonos”, explica David Ardura.

El experto de Gesconsult explica que en periodos inflacionistas, lo que suele ocurrir es que los bancos centrales aumentan los tipos de interés para intentar enfriar la economía y, por tanto, los bonos nominales caen de valor. Por otro lado, el comportamiento de las acciones en estos periodos no está claro y depende de muchos otros factores. Ceteris paribus, un aumento de la inflación debería producir una subida del precio de las acciones, siempre que el valor de la compañía se mantenga.

¿Qué estrategias de inversión se deben asumir en este contexto de mayor inflación? Existen dos tipos de bonos que ayudan a cubrir la subida del IPC. “Afortunadamente, la renta fija nos ofrece instrumentos que permiten beneficiarse de un escenario de subidas de tipos (los bonos flotantes) o de la inflación (bonos ligados a ella). En el caso de los primeros, son emisiones cuyos cupones se revisan periódicamente (normalmente cada tres meses, aunque pueden ser distintos plazos) con un índice (euríbor a tres meses normalmente) que se ajusta con las subidas de tipos. Esto hace que con las subidas de tipos, el bono pague un cupón más alto cada vez, adaptándose al entorno de subida de tipos”, dice Ardura.

Funcionamiento

Unai Asenjo, fundador de Indexa Capital, explica cómo funcionan los bonos ligados a la inflación que empezaron a emitirse en España en 2014. “Si compras por 100 euros uno que vence dentro de dos años y que paga un cupón del 1%, el primer año recibes un cupón de un euro (100 euros por 1%). Si suponemos que la inflación es del 3%, el bono pasa a valer 103 euros. Al año siguiente recibes un cupón de 1,03 euros (103 euros por 1%), y si supones que la inflación vuelve a ser 3%, recibes de vuelta 106,9 euros (103 por [1+3%]). Por tanto, protege de la inflación”, concluye Asenjo.

Otra alternativa es ir a la búsqueda de activos de renta fija que superan la inflación, algo que en el caso de la deuda europea solo ocurre en Italia. Por eso lo más lógico es buscar oportunidades en otros bonos no gubernamentales, aunque ello supone asumir más riesgo. “Tal y como tenemos ahora la inflación en el 2,3% y con las comisiones que se cargan, debemos buscar rentabilidades superiores al 3% en renta fija”, explica Rafael Valera, consejero delegado de Buy & Hold. A este experto le gustan los bonos de El Corte Inglés con rentabilidad del 3% durante cinco años y, sobre todo, la deuda subordinada de los bancos como ­BBVA o La Caixa, ofreciendo un 6%, o Cajamar, con el 9%. “Activos que están vetados al pequeño inversor, pero de los que se puede beneficiar vía fondos que los adquieran”, añade Valera.

El experto de Buy & Hold también apunta a la Bolsa como garantía para superar la inflación: “Históricamente, la renta variable ha batido la inflación, pero esto ocurre en periodos de seis años”. Eso sí, considera que una subida del IPC tiene ganadores y perdedores en el contexto actual: los bancos y las aseguradoras se verían beneficiadas, mientras que perjudicaría a las compañías más endeudadas o a las que se referencian a tipos como autopistas o Red Eléctrica.

Por su parte, Asenjo cree que la mejor forma de protegerse contra mayores precios es comprar activos reales (en contraposición a activos nominales). Entre los activos reales se encuentran las acciones, los inmuebles o los bonos ligados a la inflación, mientras que los bonos tradicionales son activos nominales. El responsable de Buy & Hold también incide en el mercado inmobiliario como protector de la inflación: “Los contratos de alquiler se ligan al alza de la vida”. Eso sí, Valera alerta de los riesgos de impago y de los costes variables que exigen los inmuebles: “Hay que hacer cuentas”.

Belén Alarcón, socia directora de Abante Asesores, considera que batir la inflación es el punto de partida de cualquier inversión que se realice. Si además se añade el pago de impuestos, supone que actualmente tienes que obtener una rentabilidad del 3%, algo que hoy es inviable sin asumir riesgos. “Aquí no hay magia. Para batir la inflación hay que arriesgarse, y el mayor enemigo es ser conservador”, concluye.

 

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