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Entrevista | Javier Ruiz

“Los bancos no nos gustan; su gestión del capital es mala”

El director de inversiones de Horos Asset Management habla de su fichaje por la gestora de Qualitas Equity

Javier Ruiz, director de inversiones y socio de Horos Asset Management.
Javier Ruiz, director de inversiones y socio de Horos Asset Management.

Ha sido uno de los movimientos del año en la industria de la inversión colectiva española. El equipo de Metagestión, liderado por Javier Ruiz, dejó el pasado año la entidad para fichar por Horos Asset Management, gestora fundada en marzo por el grupo Qualitas Equity y cuyo consejero delegado es José María Concejo.

Pregunta. ¿Por qué decidieron salir de Metagestión?

Respuesta. Nosotros siempre hemos sido coinversores de nuestros fondos, pero nos faltaba tener el control de la gestora. Esto es muy importante porque cuando tienes el control de los recursos puedes poner el foco al 100% en la rentabilidad que obtienen los clientes y en el largo plazo para los productos. Ahora tenemos lo que siempre hemos buscado.

P. ¿Cómo está siendo el inicio del nuevo proyecto?

R. Estamos muy contentos. Al cumplir los primeros 50 días ya teníamos 30 millones de patrimonio bajo gestión y 1.000 partícipes. Había mucha gente que estaba esperando que diésemos este paso.

P. ¿Ese dinero es básicamente de los clientes que estaban con ustedes en Metagestión?

R. Hay de todo. Trabajamos con todo aquel que quiera venirse con nosotros.

P. ¿Se han fijado algún objetivo de crecimiento?

R. No. Este es un proyecto a largo plazo. Preferimos ir poco a poco con clientes que entiendan nuestra filosofía de inversión para que, cuando llegue un bache en el mercado, entiendan el estilo de gestión que tenemos y no se pongan nerviosos.

P. En su carta de presentación subrayan que su estilo busca "invertir con sentido común". ¿No es un poco de perogrullo? ¿O conocen a alguien que lo haga a lo loco?

R. No sé qué hace el resto, cuando hablo de sentido común me refiero a no dejarse llevar por las emociones. Somos humanos y la psicología juega un papel importante a la hora de invertir. Muchas veces eres consciente de que una empresa tiene un gran modelo de negocio, pero cotiza a un precio desorbitado. Ahí es donde entra el componente del sentido común.

P. En la carta también dejan claro que su filosofía de inversión es value. ¿Este estilo consiste solo en comprar acciones baratas?

R. Lo definimos como una combinación de aspectos cualitativos y de precio. Hay una serie de pilares que determinan nuestra estrategia. Nos centramos en negocios que somos capaces de entender, es decir, empresas que podamos visualizar dónde pueden estar dentro de unos años. También nos gustan aquellos sectores con barreras de entrada que les protejan de la competencia. Otro requisito es que las compañías tengan caja neta o la vayan a tener porque en empresas endeudadas, si te equivocas, tienes la receta para perder mucho dinero. Además, damos importancia a que estén bien gestionadas: no nos gustan aquellas firmas que destruyen valor para el accionista ampliando capital para pagar dividendos o adquiriendo rivales en el pico del ciclo económico. A todos estos factores, que integran la parte cualitativa, se añade el requisito de comprar acciones a un precio atractivo.

P. ¿Qué potencial, según su modelo de valoración, le exigen a una empresa para invertir en ella?

R. En nuestro fondo Value Iberia pedimos que tengan un recorrido de al menos el 30% a tres años; en la cartera internacional, como el abanico de inversión es más amplio, exigimos un 55%.

P. ¿Qué tipo de compañías no entienden?

R. Hay negocios muy cambiantes donde nos es difícil proyectar dónde estarán en el futuro. Por ejemplo, en todo lo relativo a los productos tecnológicos. El hardware, los móviles o los ordenadores están en continua evolución. Por muy barata que esté una compañía de esta industria nunca vamos a invertir en ella por esta incertidumbre. Por otro lado, en los últimos años el sector bancario no ha estado entre nuestros favoritos. Y no solo porque sea difícil de entender, sobre todo el balance de las entidades, sino porque hay factores que no nos gustan. La gestión del capital de los bancos no ha sido la más adecuada para el accionista. ¿Ampliar capital para pagar dividendo tiene sentido? No. ¿Comprar entidades en EE UU y en Turquía en el pico del ciclo? Tampoco. Además, los bancos son las compañías más endeudadas del mundo, con un apalancamiento de 20 veces. Eso hace que cualquier error genere una destrucción de valor.

P. Me llama la atención que trabajando en este negocio y siendo partidarios del libre mercado, prefieran sectores cuasi monopolísticos. ¿No es un poco contradictorio?

R. No lo veo así. La libre competencia hace que los mejores productos y servicios sean los que tengan mayor cuota de mercado. Google tiene un monopolio, pero porque su producto es el mejor, no porque lo marque la regulación.

P. El mercado español es relativamente pequeño y cada vez hay más gestoras de fondos que aplican un estilo de inversión value como ustedes. ¿Es aún posible encontrar buenas oportunidades?

R. Yo creo que sí. Las gestoras independientes suponen una parte muy pequeña de la cuota de mercado total en la gestión de fondos. Es sano y bueno que surjan nuevos proyectos porque así aumenta el abanico de oportunidades para el ahorrador español, que últimamente estaba muy limitado. Lo que está ocurriendo ahora debería haber pasado hace ya tiempo si vemos cómo está el negocio de la gestión de activos en otros países, con un mercado financiero más desarrollado.

P. Un reciente estudio de S&P concluye que muy pocos gestores logran batir de manera consistente al mercado. ¿Por qué un inversor debería apostar por un estilo como el suyo y no comprar un fondo cotizado con unos costes muy inferiores?

R. En nuestro caso podemos aportar un historial que dice que este equipo ha logrado en los últimos seis años una rentabilidad media anualizada del 17%. Vamos a seguir trabajando duro para mantener estos resultados. No sé si lo lograremos o no, pero lucharemos por ganarnos las comisiones que les cobramos a los clientes.