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La CNMV investiga si las pérdidas de 2017 del Popular debieron contabilizarse antes

El regulador bursátil no ve operaciones extrañas con las acciones del banco

El presidente de la CNMV, Sebastián Albella, momentos antes de comparecer en la Comisión de investigación de la crisis financiera.
El presidente de la CNMV, Sebastián Albella, momentos antes de comparecer en la Comisión de investigación de la crisis financiera. EFE

El Banco Popular, ya en manos del Santander, presentó pérdidas de 12.218 millones correspondientes a los seis primeros meses de 2017. Ayer se supo que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) está analizando “en qué medida es razonable” imputar íntegramente al primer semestre unos números rojos tan abultados o también corresponden a ejercicios anteriores.

Así lo explicó el presidente de la CNMV, Sebastián Albella, compareció ayer ante la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera. Delante de los diputados explicó que la CNMV ha formulado varios requerimientos a la entidad para analizar sus últimos resultados.

La cuestión es relevante porque podría suponer que el Popular hubiera perdido parte de esos 12.218 millones en otros ejercicios y no se deberían cargar contra los recursos propios en junio de 2017, cuando se resolvió el banco y quedó su capital en cero. Este fue el diseño de la operación de venta al Santander.

Además, supone revisar la gestión de los presidentes anteriores, Ángel Ron, que estuvo hasta el 20 de febrero de 2017, y Emilio Saracho, que le sustituyó hasta la quiebra. Albella también explico que se ha requerido información y documentación detallada sobre la remuneración de los consejeros del Popular, “de los que podría derivarse consecuencias sancionadoras”.

Durante 2016, el último ejercicio completo del Banco Popular como entidad independiente, el banco registró el peor resultado de su historia. Perdió 3.485 millones de euros, tras realizar provisiones 5.692 millones. Frente a estos números negativos, están los 105,43 millones que ganó en 2015.

Estas cuentas se hicieron públicas en febrero del pasado año, si bien dos meses después, en abril, la entidad comunicó a la CNMV una reformulación de sus resultados.

Albella destacó ante los parlamentarios que precisamente esta reformulación de cuentas fue clave en el hundimiento de la cotización del Popular. “Este banco fue intervenido por un problema de liquidez, pero eso no quiere decir que no tuviera otros problemas de salud financiera anteriores”. Aclaró que ha hecho un seguimiento estrecho de la compraventa de acciones en los días anteriores a su caída, sin encontrar “actuaciones manipuladoras o uso de información privilegiada”.

Protección al consumidor

El máximo responsable actual del supervisor bursátil defendió no haber eliminado las posiciones cortas sobre las acciones del Popular porque no se dieron las circunstancias que lo justificara.

Sobre la futura creación de una nueva autoridad independiente de protección al consumidor de productos financieros, Albella reconoció su “incomodidad”. En su opinión, “menoscaba” la supervisión del organismo que preside. El “ADN” de la CNMV, según su presidente, “es con toda claridad el propio de un supervisor de conductas”, y cree que su naturaleza “tiene poco que ver” con la del Banco de España o la Dirección General de Seguros, en los que “predomina claramente la supervisión de solvencia”.

Por último, dijo estar muy preocupado porque los inversores estén comprando bitcoins por los riesgos que conlleva.