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COLUMNA

La pelea salarial abre la carrera sucesoria de CEOE

El enfrentamiento de Juan Pablo Lázaro con Juan Rosell por la negociación colectiva destapa diferentes posiciones en la patronal

Sin duda, Juan Rosell, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), recordó el pasado miércoles el apoyo que recibió de Juan Pablo Lázaro, presidente de la Patronal madrileña CEIM y vicepresidente de CEOE, que fue fundamental para que ganara las elecciones de 2014, de las que ahora se cumplen tres años, a Antonio Garamendi por un escaso margen. Porque Rosell y Lázaro protagonizaron ese día, ante la junta directiva de la organización, un agrio enfrentamiento cuando el dirigente madrileño pidió la palabra y levantó la voz contra la propuesta del catalán sobre la subida salarial para el próximo año.

Lázaro había llegado con mucho retraso a la comisión ejecutiva, por lo que no pudo intervenir en ella, y se dejó la andanada para la junta directiva (la patronal mantiene un sistema que muchos consideran trasnochado que consiste en celebrar primero la comisión ejecutiva, que forman una cuarentana de dirigentes sectoriales y territoriales destacados, y posteriormente, la junta directiva, que se eleva a más de 200 miembros). Los malpensados consideran que Lázaro trazó su estrategia de esa forma para que no se le acabaran las balas en la primera reunión. Lázaro, sin embargo, asegura que los quehaceres de su empresa de logística le impidieron llegar antes y que, además, el asunto salarial no estaba en el orden del día, por lo que no venía avisado y se enteró in situ.

El caso es que la pelea alcanzó varios decibelios por encima de lo normal hasta el punto de Rosell le llegó a espetarle “yo no me meto en como hacéis las cosas en CEIM” después de que Lázaro armara el taco. Su intervención creó un clima de enfrentamiento en el que muchos de los observadores habituales de la organización vieron como el comienzo de la carrera por la presidencia de la CEOE, cuyas elecciones están previstas para diciembre de 2018.

El presidente de la patronal madrileña asegura que no tiene intención de presentarse, pero defiende un cambio de modelo

Para la sucesión de Rosell, que limitó a dos mandatos el liderazgo empresarial en el cambio de estatutos que realizó en su primera legislatura, en estos momentos solo se ha postulado únicamente Antonio Garamendi, vicepresidente de la CEOE y presidente de Cepyme, que ahora representa la línea oficial marcada por Rosell, su rival hace tres años, con quien ha mantenido un entendimiento muy estrecho prácticamente desde que asumió los cargos. El dirigente vasco no intervino en la reunión del miércoles, pero se mostró muy atento a la evolución del duelo Rosell-Lázaro.

Lázaro, pese a que en círculos solventes de la patronal se aventura que más tarde que temprano anunciara su candidatura, ha asegurado, por activa, pasiva y perifrástica, a todos los que le quieren escuchar, que no es su intención pugnar por la presidencia de la gran patronal porque no puede dedicarse a ella full time y quiere centrarse en su empresa. La presidencia de CEIM, en la que sustituyó al polémico Arturo Fernández cuando este se vio forzado a dimitir en diciembre de 2015 (en febrero de 2016, sometió el cargo a la aprobación de la asamblea, que le respaldó de forma casi unánime), le ha debido permitir comprobar la dificultad de la doble función.

Aunque en las elecciones de 2014 permitió que Rosell mantuviera el liderazgo cuando todo apuntaba a que apoyaría a Garamendi, luego ha mantenido unas relaciones fluidas con este y le ha dado su respaldo. Sin embargo, ahora es más que dudoso.

De momento, solo el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, se ha postulado para el cargo

Lo que defiende Lázaro es un modelo de gestión distinto al que ha tenido las gran patronal hasta ahora, que revise temas como la financiación de las diversas patronales sectoriales y territoriales y confiera más fuerza a las comisiones. Eso implica también un cambio en la relación con los sindicatos. No se puede limitar, a su juicio, a negociar un Acuerdo de Negociación Colectiva (el denominado ANC). Plantea mayor flexibilidad en la jornada, así como movilidad funcional y geográfica, medidas para mejorar la productividad y combatir el desempleo. También plantea más tiempo para dedicarse a la presidencia, lo que podría suponer una vuelta al modelo de José María Cuevas, es decir, un presidente ejecutivo, no empresario, que pueda dedicarse a la organización.

Lázaro apoyará a quien apueste por el cambio de modelo de patronal que defiende y si Garamendi lo hace estará tras él. Si no, el apoyo se irá a otro sector. El problema es que no aparece otro candidato en perspectiva. Fuentes de la patronal incluyen entre los posibles candidatos al presidente de la patronal andaluza, Javier González de Lara, que encajaría en ese perfil y que últimamente se ha dejado oír mucho en las juntas directivas.