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España pierde competitividad pese a que la devaluación salarial continúa

Pese a que los sueldos suben menos que en Europa, los precios se incrementan a mayor ritmo, por los precios de la energía y el aumento del consumo

La economía española acumula quince meses consecutivos en los que los precios suben más que en el resto de la UE. O lo que es lo mismo: se empieza a perder competitividad. Y la apreciación del euro está haciendo que se pierda todavía más frente a los países que tienen otras monedas. Sin embargo, lo llamativo del caso español es que esto ocurre a pesar de que se sigue ganando competitividad por costes laborales, es decir, los salarios continúan subiendo menos que en el resto de Europa. El comportamiento de España es, en este sentido, particular.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Congreso.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Congreso. EFE

El Índice de Tendencia de Competitividad que elabora el Ministerio de Economía recoge que la economía española lleva más de un año con los precios subiendo más que en el resto de la UE. "Se trata del quinto trimestre consecutivo de pérdida de competitividad frente a esta zona, después de haber registrado mejoras durante los once trimestres previos", señala la nota del departamento que dirige Luis de Guindos. El Gobierno siempre ha argumentado que existe una relación directa entre una menor inflación y la creación de empleo. O dicho de otro modo, que se ha creado empleo porque se habían restablecido unos precios más competitivos.

Si se examinan solo los precios de exportación, que son los más relevantes a la hora de medir la competitividad frente al exterior, también se aprecia una pérdida, aunque ésta se ha moderado entre abril y junio. Al presionar sobre costes y salarios, el IPC suele tener un reflejo en los precios a los que las empresas acaban vendiendo fuera.

Si se mide por la cotización de la moneda, la revalorización del euro está teniendo un impacto sobre la competitividad aún mayor que los precios, según se desprende del índice del Ministerio. Cuando la moneda única sube como lo lleva haciendo desde la primavera, los precios de los productos españoles se vuelven más caros allá donde hay otra divisa.

España pierde competitividad pese a que la devaluación salarial continúa

El Ministerio subraya que el comportamiento de los precios "es coherente con el mayor crecimiento de la economía española". Sin embargo, esta evolución contrasta con la que están trazando los costes laborales. Según constatan los datos de Economía, estos continúan descendiendo en comparación con Europa. "Ahora que la recuperación se sostiene y gana impulso, lo que quita el sueño a muchos macroeconomistas es la ausencia de crecimientos de salarios y precios de mayor magnitud", escribía el mes pasado el economista Juan Francisco Jimeno en el blog Nada es gratis.

En España, esa falta de empuje en el repunte de los salarios es todavía más palpable. En sus previsiones publicadas la semana pasada, la Comisión Europea hablaba de "deriva negativa" de los salarios en España. Ante este fenómeno, una respuesta obvia de los economistas es que el paro es todavía muy alto y sigue presionado a la baja sobre los sueldos. Como ha apuntado el BCE, el subempleo —esto es, trabajar menos horas de lo que se querría— también está lastrando la evolución de las remuneraciones.

Además, muchos expertos ponen el acento en la mutación que está sufriendo la economía en todo el mundo: "La globalización, las nuevas tecnologías y los cambios estructurales como el aumento del sector servicios, la economía gig y colaborativa han cambiado la manera en que se fijan los precios y, por tanto, los salarios", explicaba Jimeno en el blog. Es decir, estas revoluciones han añadido competencia a la baja sobre los salarios. Y este cambio de patrón es todavía más patente en España, donde existe un sector servicios en el que pesan mucho ramas como la hostelería y el comercio que emplean abundante mano de obra poco cualificada.

Efectos de la temporalidad

Aunque mucho se ha achacado a la reforma laboral, los datos del INE revelan que el ajuste salarial comenzó un año antes de que ésta se aprobase. A la hora de explicar el peor comportamiento de las retribuciones en España, la Comisión Europea menciona en sus previsiones la alta temporalidad. Una rotación elevada impide que los trabajadores ganen productividad en la empresa. Es más, los verdaderos saltos en las retribuciones suelen ocurrir cuando los jóvenes van mejorando su productividad y, como consecuencia, son fichados por otra compañía. El abuso de la temporalidad rompe con este proceso virtuoso de incrementos salariales.

Y todo esto sucede en España al tiempo que los precios suben más que en Europa. Lo cual implica que las empresas, en principio, están obteniendo más márgenes en España que en la UE. Un motivo es que somos más dependientes y, por tanto, sensibles a los precios de la energía. Justo un fenómeno que habría que someter a estudio y que, de hecho, resta márgenes a las empresas.

También puede influir algo el fuerte aumento del consumo, que tira de los precios sobre todo en sectores donde hay menor competencia, añade el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós.

Otra razón es que las empresas estén dedicando esos márgenes a amortizar deuda, como se infiere de la fuerte caída registrada en los pasivos empresariales. Y existe una argumentación más benigna: según estudios del Banco de España, estas mayores rentas empresariales estarían permitiendo financiar una expansión de la inversión empresarial mucho mayor que en el resto de Europa. Eso en parte explicaría que la actividad crezca más y, por tanto, que haya más creación de empleo. La particularidad española tiene muchas explicaciones.

El problema reside en cuán sostenible resulta un modelo basado en ganar competitividad exclusivamente a costa de los salarios. "Con las alzas de precios, las presiones para elevar los sueldos serán importantes el año que viene", sostiene Bernaldo de Quirós.

La evolución de los salarios, un problema europeo

El diagnóstico que se elaboró de la crisis en las altas instancias europeas fue que una pérdida de competitividad abocó a los países del sur a un ajuste de caballo. Ahora que la recuperación toma cuerpo, la Comisión Europea se pregunta por qué los salarios avanzan con menor robustez de lo que deberían. Una tendencia que el propio Ejecutivo comunitario ve más pronunciada en España. En un estudio publicado la semana pasada, la Comisión repasa los sospechosos habituales: los bajos niveles de productividad, problemas de medición, el elevado subempleo, las personas desanimadas que vuelven a buscar trabajo o el desplazamiento de la actividad a sectores menos productivos... No obstante, este análisis hace más hincapié en las bajas expectativas de inflación y los cambios que han operado en las negociaciones entre trabajadores y empresas. No solo por las reformas laborales. La Comisión subraya el papel que está jugando la amenaza de deslocalizaciones en la formación de salarios.

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