El MEDE pagará un sueldo a Dijsselbloem hasta que deje el Eurogrupo
El Mecanismo Europeo de Estabilidad lo contrata como asesor hasta su adiós en enero
El presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, ya tiene quien le pague la nómina. El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) ha anunciado este jueves su contratación como "asesor estratégico" hasta el término de su mandato en el Eurogrupo, que expira el próximo 13 de enero. Dijsselbloem manifestó este miércoles su intención de dejar su puesto de diputado en el parlamento holandés tras la debacle electoral de los socialdemócratas del pasado marzo, y con el nuevo ejecutivo a punto de ser configurado después de meses de parálisis, el mandatario deberá también abandonar su cargo de ministro de Finanzas.
Su incorporación como asesor del MEDE le permitirá tener un asidero institucional después de su adiós a la política holandesa, así como recibir un sueldo con el que no cuenta el responsable del Eurogrupo, que hasta ahora siempre ha compaginado dicha posición con la de ministro de uno de los países del euro.
El fondo de rescate europeo dotará al holandés de una oficina durante los escasos tres meses que le restan al frente del organismo que agrupa a los ministros de Finanzas del euro. De este modo, percibirá un sueldo que ascenderá a unos 14.500 euros mensuales, la parte proporcional a los 175.000 euros brutos con que está retribuido el cargo. El MEDE también le reembolsará los gastos derivados de vuelos u hoteles.
La noticia llega después de que los titulares de Finanzas de la zona euro respaldaran este lunes en Luxemburgo la continuidad de Dijsselbloem al frente del Eurogrupo hasta el fin de su mandato. La elección de su sustituto tendrá lugar durante la reunión del Eurogrupo del 4 de diciembre, y los candidatos podrán presentarse al puesto desde el 20 de noviembre. El favorito es el francés Bruno Le Maire, ministro de centro derecha del Gobierno de Emmanuel Macron.
Dijsselbloem ha logrado sobrevivir a una coyuntura adversa. Las polémicas declaraciones que realizó a un diario alemán en marzo generaron una enorme ola de indignación y numerosas peticiones de dimisión que desoyó una tras otra resguardándose en el apoyo germano. "Uno no puede gastarse todo su dinero en alcohol y mujeres y luego pedir ayuda", dijo en alusión a los países del sur.
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