Economía pide priorizar la creación de empleo frente a las alzas salariales

El departamento de Luis de Guindos apunta que "el proceso de normalización de los sueldos aún no ha acabado"

El Ministro de Economía, Luis de Guindos, y la Secretaria de Estado, Irene Garrido, en la sede del ministerio.
El Ministro de Economía, Luis de Guindos, y la Secretaria de Estado, Irene Garrido, en la sede del ministerio. CARLOS ROSILLO

La palabra que utiliza el Ministerio de Economía es “normalizar” el comportamiento de los salarios. La traducción de esta ambigua expresión para hablar de lo que cree que debe pasar con los sueldos en el futuro más próximo, apuntan fuentes de este departamento, es llegar a un punto de equilibrio entre creación de empleo y subidas de salarios, en el que la primera opción tenga preferencia. Es decir, en un país que todavía tiene una tasa de paro del 17,2% y con casi dos millones de puestos de trabajo menos que en 2007, eso supone que todavía no ha llegado el momento de importantes incrementos de sueldos.

Los números del departamento que dirige Luis de Guindos, partiendo de la contabilidad nacional elaborada por el INE, dicen que la remuneración salarial medida en términos reales, es decir, descontada la inflación, ya ha recuperado el nivel de 2007: un promedio de 34.280,5 euros al año hace una década, frente a los 35.109,2 actuales, que suponen una ganancia de 2,4 puntos de poder adquisitivo. Aunque esta última cantidad todavía está lejos de los 36.841,9 euros que se marcaron en 2009, antes de que los salarios reaccionaran a la crisis que había comenzado un año antes.

“No podemos decir que respecto al inicio de la crisis, [los sueldos] hayan perdido poder adquisitivo”, señalan en Economía, donde sí admiten un retroceso respecto a los máximos de 2009, concretamente de casi el 4,7%. Y apuntan que todavía falta para que los salarios vuelvan a un comportamiento habitual: "El proceso de normalización de los sueldos aún no ha acabado"

No obstante, este solo es uno de los indicadores salariales que hay en España y el que tiene mejor comportamiento. La encuesta trimestral de coste laboral, por ejemplo, muestra una reducción de poder adquisitivo de 2,5 puntos respecto a 2007 e, incluso, un retroceso de 2016 respecto a 2015, años ambos en que la economía y el empleo han crecido a velocidad de crucero. Y en la misma contabilidad nacional, el peso de las rentas salariales ha perdido dos puntos en una década, de suponer el 49% del producto interior bruto al 47%. Justo esos dos puntos son los que ha aumentado el excedente bruto de explotación, en el que se incluyen los beneficios empresariales o las ganancias de los autónomos: de 41 a 43. Los 10 enteros que faltan son impuestos.

“La crisis llevó a una moderación salarial”, señalan en Economía, “el objetivo era parar la destrucción de empleo y esto ayudó”. Ahora es el turno de la “normalización de los salarios, que todavía no ha acabado”. Esa normalización supone tener en cuenta que “el objetivo principal es la creación de empleo”, aunque también que en aquellos sectores en que las cosas vayan bien, los sueldos pueden subir más que allí donde las empresas todavía tienen problemas.

Poder adquisitivo

Julio acabó con el fracaso de sindicatos y empresarios para cerrar un pacto salarial para este año. Entonces los sindicatos, certificada la imposibilidad del pacto, emplazaron a la otra parte a volver a negociar a la vuelta del verano para marcar guías en la negociación de los convenios de 2018. Ellos volverán a reclamar ganancias de poder adquisitivo.

Antes de ese fracaso, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, fue clara al reclamar a los empresarios que pactaran incrementos que permitieran ganar poder adquisitivo a los trabajadores y estuvieran en línea con la importante creación de empleo, sin ponerla en peligro. “Es el momento de que los sueldos acompañen la recuperación del empleo”, pidió Báñez el mismo día, a comienzos de julio, que se supo que la afiliación a la Seguridad Social crecía al 3,8%. No es que pidiera un aumento de ese calibre y tampoco un salto que pusiera en peligro la creación de empleo, pero sí ganancias de poder adquisitivo.

En ambos discursos hay matices claro ¿Dónde se pone el acento en un departamento y otro? Economía habla de “normalización” sin fijar cifras o aclarar si esto supone subidas medias por encima de los precios; Empleo dejó claro en julio que un incremento con una banda entre el 1,2% y el 2,5% para 2017 le agradaba.

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Sobre la firma

Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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