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El ‘trader’ global de las divisas

La ‘fintech’ Transferwise, valorada en más de 1000 millones de dólares, revoluciona el envió de pagos en distintas monedas con un servicio efectivo y con bajos costes

Hasta hace seis años, a Taavet Hinrikus se le conocía por ser el “primer empleado de Skype”. Fue el primero que la aplicación de videollamadas por Internet contrató, así que tuvo la oportunidad de ver nacer y crecer a la compañía digital más famosa que ha dado su país, Estonia. Skype se expandió rápidamente hasta convertirse en un unicornio, una empresa tecnológica valorada en más de 1.000 millones de dólares. Pero ahora, Hinrikus tiene una nueva etiqueta en la City de Londres: la de fundador de Transferwise, su propio unicornio, valorado en 1.100 millones.

Transferwise es una aplicación (app) que permite hacer transferencias o pagos con tarjeta entre cuentas de diferentes divisas. Su principal ventaja es el precio. Cobra una comisión del 0,5% por cada transacción, un porcentaje ligeramente inferior al que establecen la mayoría de bancos. Pero, mientras estos exigen que las comisiones se fijen con mínimos que pueden llegar a los 40 euros, en la firma de Hinrikus este mínimo es de dos euros. Además, Transferwise hace el cambio de divisa con el tipo interbancario, el que utilizan las entidades para negociar entre ellas, que siempre es más ventajoso que el que imponen a los clientes.

Según la compañía, su servicio puede ayudar a los usuarios a ahorrar hasta ocho veces lo que tendrían que pagar por realizar la misma operación a través de un banco. El truco está en que, en realidad, el dinero no cruza ninguna frontera. Supongamos que en Nueva York hay alguien que quiere cambiar dólares para enviar euros a Valencia y que en Barcelona hay otra persona que quiere transformar sus euros en dólares para hacer una transferencia a Los Ángeles. Transferwise utiliza los dólares del usuario neoyorquino para hacer el desembolso al de Los Ángeles. A su vez, emplea los euros catalanes para pagarle al destinatario valenciano.

Valor digital

El sector de las fintech vive un boom que ha disparado la inversión en un 177% en solo tres años. En 2016, se invirtieron 17.355 millones de dólares (unos 15,2 millones de euros) en este tipo de startups a nivel mundial frente a los 6,252 millones de 2013 (unos 5,5 millones de euros), según los datos de la asociación británica de fintech, Innovate Finance. El número de operaciones cayó un 11,2% pero las inversiones fueron más cuantiosas. China acaparó 7.700 millones de dólares dejando a EEUU en segundo lugar, con 6.200 millones. Aunque no todos los inversores comparten este entusiasmo por estas empresas que aseguran estar reinventando la banca.

El director general del fondo de inversión Mangrove Capital, Mark Tluszcz, es uno de los más críticos: “Las fintech están condenadas a ser pequeñas empresas. Se va a perder mucho dinero porque no serán capaces de construir grandes compañías”. Tluszcz, cuya firma tiene sede en Luxemburgo, cree que las únicas revoluciones que ha vivido el sector en los últimos años han sido PayPal y la banca digital y que el resto de compañías se han limitado a reducir costes sin aportar nada nuevo.

“Por ejemplo, Transferwise tiene un buen producto pero opera en un nicho [cambio de divisas] de un sector [la banca], y cuando estás en esa posición, ¿qué tanto puedes crecer?”, insiste. “Para mí el éxito llega cuando construyes un gran negocio y lo sacas a Bolsa o lo vendes. Entre las fintech, no hay historias de éxito”, concluye. “Siempre habrá escépticos y creyentes”, defiende Hinrikus. “¿Valen Uber o Airbnb miles de millones? No lo sé. Pero, ¿están resolviendo grandes problemas? Sí.

La operación suele durar un par de horas o días si se efectúa en festivos o fines de semana. Con este sistema recorta costes y, tras seis años de funcionamiento, acaba de probar ser rentable: la compañía asegura que este año fiscal está obteniendo beneficios y generando liquidez por primera vez. La empresa ingresó 27,8 millones de libras durante el ejercicio que acabó en marzo de 2016. Las cuentas hasta el fin del año fiscal de 2017 aún no han sido presentadas, pero las estimaciones de los analistas rondan los 100 millones, ya que la firma informó hace unos meses que su facturación mensual había alcanzado los ocho millones de euros.

Experiencia personal

“El éxito se parece mucho a donde estamos ahora mismo”, afirma Hinrikus en un café de Londres. La historia de Transferwise es muy conocida la capital británica, donde es celebrada como una de las startup locales más exitosas. Hinrikus trabajaba en Reino Unido, pero Skype le pagaba el salario en euros, por lo que cada mes perdía dinero con el tipo de cambio y lo que él llama las “comisiones escondidas” que imponen los bancos a las transferencias internacionales entre distintas divisas. A su amigo y compatriota Kristo Käärmann le pasaba lo contrario. Recibía su sueldo de Deloitte en libras y necesitaba euros para pagar su hipoteca en Estonia.

A ambos se les ocurrió asociarse y crear la fintech que en la actualidad da empleo a 700 personas y que ha recaudado más de 100 millones de euros de inversores como el cofundador de PayPal, Max Lechvyn, y el fondo de inversión IA Ventures. “Ahora es más común que la gente viva una vida global. Se muda a otro país por trabajo, por amor, por educación e, incluso, por un estilo de vida”, así explica el directivo que su servicio cuente con más de un millón de usuarios que realizan transferencias que suman más de 870 millones de euros cada mes.

Estos pagos van y vienen en más de 750 rutas y se envían en 20 divisas, aunque pueden recibirse en un total de 40, entre las que se encuentran el peso mexicano o el nuevo sol peruano. Este año esperan añadir el peso argentino. Sin embargo, el corazón del negocio se encuentra en Reino Unido, donde la compañía ya cuenta con el 10% de la cuota de mercado. Y es aquí donde los usuarios españoles ocupan un lugar importante. “España es un país relevante para nosotros. Las transacciones desde Reino Unido a la península se han vuelto una de nuestras principales rutas. Hay una conexión fuerte con Gran Bretaña, aunque también con América Latina”, afirma Hinrikus.

Proyectos en marcha

El emprendedor es un crítico del Brexit y a asegura que si tuviera que fundar Transferwise hoy, no lo haría en Londres. Por eso ha decidido separar el negocio británico del resto de Europa. En la actualidad, se encuentra en búsqueda de una sede dentro de la Unión Europea para este último.

Mientras tanto, Transferwise continúa expandiéndose. El año pasado lanzó su servicio a empresas, que Hinrikus cree que en un futuro llegará a superar al de particulares, y hace poco puso en marcha su cuenta borderless (sin fronteras). Esta permitirá a los usuarios tener en una misma cuenta balances en hasta 15 divisas. Transferwise le asignará números de cuenta acordes con los países de emisión para poder operar en ellos como si se hiciera con la cuenta de un banco local. A cambio, el usuario paga una comisión cuando realiza una transferencia que no implica cambio de divisa. El resto de operaciones y el mantenimiento son gratuitos. Un servicio que, para Hinrikus, marcará un antes y un después para Transferwise. De momento, solo está disponible para empresas y autónomos, pero a fin de año se abrirá a particulares e incluirá una tarjeta de débito.