Exportadores un poco menos aventureros

La recuperación del mercado interno amenaza con desinflar el ímpetu internacional de las firmas españolas

El puerto de Algeciras, uno de los principales de España.
El puerto de Algeciras, uno de los principales de España.Jon Nazca / Reuters

La España que —en términos macroeconómicos— ha dejado atrás la crisis tiene aún varios puntos negros en su debe: la elevadísima tasa de paro (que más que duplica la de 2008), el aumento de la desigualdad y la precariedad del mercado de trabajo. Pero en los que tiene en su haber brilla con especial fulgor el auge de las exportaciones, que han servido de refugio primero y motor después para las empresas españolas. Según el Barómetro de Empresas elaborado por Deloitte para EL PAÍS, el ímpetu de las firmas españolas por internacionalizarse sigue fuerte: por primera vez, seis de cada diez directivos encuestados afirman que su compañía factura más de un 5% de sus ingresos fuera del país.

La demanda interna en España, por otra parte, se empieza a recalentar con fuerza tras años de deflación: el FMI espera que en 2017 los precios suban un 2,4% tras tres ejercicios consecutivos descendiendo. Y, en muchos casos, el crecimiento del mercado externo se queda atrás ante el poderoso auge del mercado interno. Eso ha llevado a que el porcentaje de empresas que facturan más de un 30% de sus ingresos fuera de España haya pasado del 41% al 34%.

Las mejores posibilidades dentro de España no parecen haber minado de forma general las ganas de salir al exterior de los empresarios españoles. Casi la mitad de ellos —especialmente los de las empresas medianas— pretende aumentar sus exportaciones este año.

Pero hay otros factores externos que las compañías miran de reojo, entre ellos, Estados Unidos. El jueves se cumplieron seis meses desde la llegada de Donald Trump a la presidencia y, aunque de sus medidas prometidas —como la reforma sanitaria— no han llegado a salir del papel, las posturas del presidente siguen preocupando a los directivos españoles, que temen su influencia sobre la economía global.

Sin embargo, un 62% de los encuestados afirma que los movimientos del inquilino de la Casa Blanca no afectan a la evolución de sus propias empresas, con la excepción de algunos sectores, como el turismo (Trump ha convertido al cierre de fronteras en uno de los pilares de su política externa) y el de producción industrial, preocupado por el proteccionismo del presidente estadounidense.

Pero, como es habitual, la variable más importante para los directivos encuestados es la evolución del turismo internacional en España: casi ocho de cada diez opinan que es lo que mayor impacto tiene sobre la economía española. En un sondeo en abril, también de Deloitte, la mayoría de los empresarios de la industria afirmaba que la marca histórica de 75 millones de turistas de 2016 se superará aún este año. El precio del dinero también está entre las grandes preocupaciones de las firmas hispanas: la inmensa mayoría de ellas (un 83%) cree que el BCE mantendrá los tipos este año, como ha prometido el presidente del Banco, Mario Draghi.

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