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Emprendedores

Mapas para hallar a los clientes

La empresa española Carto desarrolla una serie de herramientas que utilizan el ‘big data’ geoespacial para maximizar el rendimiento de cualquier negocio

Sergio Álvarez, cofundador de la empresa española Carto.
Sergio Álvarez, cofundador de la empresa española Carto.

Todo empezó con un blog: Biodivertido. Todavía se puede acceder a esta web, aunque el último post es de 2011. En él dos jóvenes recién salidos del cascarón universitario, Sergio Leiva y Javier de la Torre, hablaban de medioambiente, tecnología y… mapas. Hoy, bajo el nombre de Carto, dirigen una empresa con 130 empleados repartidos en dos sedes, una situada en España y otra Estados Unidos.

Carto, antes Carto DB, es una empresa que se ve a sí misma en el centro de la encrucijada en la que se juega su futuro la economía digital: los datos. Ya no tanto el big data, el manejo de grandes volúmenes de información, sino cómo ese big se transforma en smart, es decir que se vuelve útil para tomar decisiones empresariales. “Nosotros nos vemos dentro de todo esto como punto de unión. Al final, si piensas en cualquier parámetro de consumo de tus clientes o de hábitos de vida, el único punto en común entre ellos es el eje geoespacial: dónde suceden las cosas. Esto nos pone en el centro de la ecuación en muchos casos de uso”, explica Leiva, jefe de producto ejecutivo (CPO) y cofundador de la empresa.

Acceso abierto

Que esta tecnología no se quede solo como un nicho de negocio para las grandes empresas es clave para la contribución del ‘smart data’ a la economía global. Según datos del Banco Mundial, las pequeñas y medianas empresas son responsables del 40% del producto interior bruto mundial y del 60% del empleo. Carto es consciente de este problema y quiere ofrecer soluciones para que el negocio que no tiene un ‘data scientist’ ni presupuesto para contratarlo pueda usar sus herramientas: “El mayor problema para una pyme es el primer ladrillo: de dónde parto. Con nuestro Data Observatory cruzamos datos públicos y privados para intentar darle a esa cafetería la información que necesita sobre su competencia o datos demográficos de los clientes de su zona. Se trata de democratizar la información para que todas las compañías, independientemente del tamaño, incorporen esta información a su toma de decisiones”.

Carto despliega tres productos de software —Builder, Engine y Data Observatory—que ofrecen a sus clientes toda una serie de herramientas que ligan datos internos de la empresa con la geolocalización. La idea tras esta oferta es demostrar que el valor teórico de extraer información de la geolocalización es sinónimo de mejorar el rendimiento de cualquier tipo de negocio: “En realidad, es inventarse una industria y por eso es una oportunidad tan bonita. Obviamente no somos los únicos, pero estamos jugando en esa liga de demostrar que esta forma de trabajar los datos tiene un impacto real en los beneficios de las empresas”.

Carto es un ejemplo del creciente panorama de startups en España, que ha vivido una evolución acelerada en el último lustro. El rendimiento del ecosistema tiene aún mucho por mejorar, ya que España se sitúa a la cola de Europa en este parámetro según el informe SEP Monitor del sector realizado por la Comisión Europea este 2017. Pero se están produciendo exits (ventas de empresas que no llegan a salir a Bolsa) notables que confirman un auge de estas compañías: por ejemplo, la adquisición de Social Point por 230 millones de euros por parte del gigante de los videojuegos Take Two. Otros síntomas positivos son las rondas de inversión de gran magnitud procedentes de los fondos de inversión de más prestigio internacional. En esta tendencia Carto ha sido una de las líderes: su financiación supera los 27 millones de euros.

Reorientación del modelo

Una característica que ha definido el tránsito de Carto ha sido, como suele pasar en el universo startup, cómo ha reorientado su modelo de negocio a medida que se inventaba sobre la marcha. Los primeros pasos de la empresa fueron los de colaborar en la creación de mapas inteligentes con compañías como National Geographic, The Guardian, The Washington Post, Twitter o la NASA. De ahí, a vender su software para ofrecer al cliente una herramienta para crear sus propios mapas durante la etapa Carto DB. El DB se perdió en 2015 durante la reestructuración de la empresa para pasar a llamarse Carto. Leiva apunta que esta pérdida no era una mera cosmética de marketing: “Le quitamos el DB porque alude a una herramienta para desarrolladores. Y queremos centrar el esfuerzo en que somos un software que sirve para que las empresas tomen decisiones en todas sus unidades. No solo sus data scientist —el experto de una empresa en gestión de datos— sino cualquier departamento”.

El éxito de Carto depende también de un viraje en la actitud de las empresas. La era de los silos blindados de información está a punto de claudicar. El futuro es la transformación de las compañías de búnkeres de información a gigantescos organismos conectados. “Las empresas se están dando cuenta de que hay una oportunidad de negocio completamente nueva. Con la información que genera una telco [compañía de telecomunicaciones] o un banco se pueden alimentar nuevos servicios en los que intervienen otras empresas. Abrir esos datos significa que las compañías se transforman en plataformas de información que luego pueden ser empleadas por otras entidades para generar nuevos servicios”. Leiva ve a su compañía como intermediario tecnológico de esta revolución, como herramienta para ayudar a hacerla posible: “Queremos que tanto el panadero que quiere posicionarse respecto a su competencia como una gran empresa aprovechen esta oportunidad de sacar partido a su información”.