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Isolux pide el concurso de acreedores y la banca toma las riendas

UGT teme que tres cuartas partes de una plantilla de 3.800 trabajadores pierdan su empleo

Trabajadores de Isolux protestan ante la sede de la empresa.
Trabajadores de Isolux protestan ante la sede de la empresa. EFE

Reunido antes de la junta de accionistas que se ha celebrado este martes, el consejo de administración de la empresa de construcción e ingeniería Isolux ha aprobado solicitar oficialmente el concurso de acreedores, una vez que ha constatado que no hay ningún inversor dispuesto a aportar unos 400 millones de euros de capital y rescatar la empresa, que quiebra con una enorme deuda de más de 1.600 millones de euros. Acto seguido, los seis miembros del consejo, empezando por el presidente, Nemesio Fernández-Cuesta, han presentado su dimisión, con lo que la empresa queda en manos de los bancos acreedores, que ya controlaban de hecho el capital de la empresa y que gestionarán el funcionamiento durante la nueva etapa. El consejo ha recibido seis ofertas por distintas unidades de la empresa, que ha trasladado a los nuevos gestores. Los trabajadores temen que alrededor de tres cuartas partes de la plantilla, de 3.800 personas, pierdan el empleo y el "limbo" en el que quedan hasta saber qué piensan hacer los nuevos administradores.

La solicitud de concurso de acreedores afecta a siete empresas: Grupo Isolux Corsán, Corsán-Corviam Construcción, Isolux Ingeniería, GIC Concesiones, Isolux Corsán Servicios, Isolux Corsán Inmobiliaria e Isolux Energy Investments.

El consejo de administración ha sido sustituido por tres administradores elegidos por los actuales accionistas y acreedores, los bancos Santander, Bankia y CaixaBank: David Pastor (presidente del consejo) y David Vilella (vicepresidente), expertos en concursos de acreedores, y Enrique Medina (vocal), del despacho Fuster&Partners, experto en reestructuraciones empresariales. Su nombramiento ha sido aprobado por la junta de accionistas.

No obstante, en su última reunión, el consejo ha dado cuenta de la recepción de seis ofertas de distintos inversores interesados en distintos negocios de la división de construcción e ingeniería de la empresa. El hasta ahora presidente de Isolux, Nemesio Fernández-Cuesta, ha asegurado en la junta de accionistas que la empresa "se ha ganado el derecho a sobrevivir" y ha expresado su confianza en que en que las seis ofertas recibidas por distintos negocios del grupo "permitirán la pervivencia de la actividad empresarial", toda vez que algunas de ellas contemplan la absorción de los trabajadores vinculados a los proyectos en marcha y otros de otras áreas.

En su discurso, Fernández Cuesta ha señalado la "desvinculación por sorpresa" de uno de los bancos acreedores, sin citarlo, del negocio de concesiones de infraestructuras como facctor que precipitó la solicitud del concurso de acreedores. Asimismo, ha señalado algunos de los problemas del grupo, como el endeudamiento que asumía en los proyectos de concesión, el trasvase de caja al negocio concesional desde los contratos de construcción, así como las inversiones realizadas en negocios ajenos al constructor, como el del biodiésel y las termosolares y al "riesgo adicional" que asumía en los proyectos por los que competía.

1.600 millones de deuda

Isolux se declaró en preconcurso de acreedores el 31 de marzo, para dotarse de cuatro meses más para encontrar una solución para la deuda que ahoga a la constructora, cifrada en algo más de 1.600 millones de euros (1.270 de deuda financiera y 400 a proveedores). Sin embargo, en ese periodo no ha aparecido ningún inversor dispuesto a poner el dinero suficiente para reflotar la empresa y lograr refinanciar la deuda. Agotado el plazo, la empresa solicita hoy oficialmente el concurso de acreedores, que se suma a otros grandes batacazos empresariales en España, como los de Martinsa-Fadesa, Abengoa, Nueva Rumasa, Pescanova o el más reciente de Reyal Urbis.

Isolux no ha podido levantar el negocio pese a que en julio de 2016, acordó con sus acreedores un plan de reestructuración por valor de más de 2.000 millones que posteriormente fue homologado por un juez con el objetivo de hacerlo extensible a todos aquellos que no se adhirieron voluntariamente. Como resultado de esta reestructuración, un 95% de las acciones de la empresaquedaron en manos de bancos y bonistas, mientras que los antiguos accionistas de control quedaron reducidos al 5,43%.

Temor de los trabajadores

Mientras, un centenar de trabajadores de Isolux se han concentrado ante las puertas de la sede antes de la celebración de la Junta para protestar por la situación de la empresa. José Francisco Santollo, delegado de UGT en Corsan-Corvian, una de las filiales del grupo, en conversación telefónica con este periódico, ha puesto cifra a los temores de los empleados: temen que "un 70-80% de los 3.800 trabajadores de Isolux" se vean afectados por un previsible ERE. "En España [donde la empresa tiene 1.200 empleados] el porcentaje podría ser mayor, porque hay menos proyectos en marcha", ha afirmado. 

Por ello, ha reclamado a los nuevos administradores celeridad a la hora de gestionar el concurso. "Esperamos que el nuevo equipo administrador esté instalado en julio y que trabajen en agosto para tener un plan de viabilidad en septiembre", de modo que para esa fecha "tenga una cifra definitiva de la gente que sobra" y se ponga fin cuanto antes al "limbo" en el que se encuentran ahora mismo los trabajadores. Según ha explicado, durante los cuatro meses de preconcurso se les garantizó que cobrarían sus nóminas y las han cobrado, incluyendo la paga extraordinaria de junio. "Pero ahora, nadie garantiza que se vaya a cobrar, mientras que los empleados tienen que seguir acudiendo a su puesto, con el consiguiente gasto, sin tener garantías de que van a cobrar", ha afirmado Santollo, que teme que ese "limbo" se alargue hasta diciembre.

Según ha informado el delegado, los trabajadores están convocados mañana a una concentración ante la sede de Caixabank, el principal acreedor de Isolux, en el Paseo de la Castellana de Madrid. Responsabilizan al banco por la "falta de financiación" que ha forzado el concurso de acreedores y de no haber cumplido el plan de viabilidad aprobado el año pasado.

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