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El Brexit no afecta al turismo británico en España pero sí a las relaciones comerciales

Un año después del referéndum, un estudio del Banco de España detecta efectos negativos en las exportaciones españolas a Reino Unido pero no en las visitas de turistas

Un año después de la votación del Brexit, la economía británica aguanta bastante mejor de lo esperado y el gasto de los turistas británicos en España incluso aumenta. Sin embargo, según un análisis realizado por el servicio de estudios del Banco de España, las relaciones comerciales podrían estar resintiéndose.

Turistas ingleses toman el sol en una playa de Torremolinos (Málaga).
Turistas ingleses toman el sol en una playa de Torremolinos (Málaga).

El Banco de España concluye que la economía de Reino Unido se ha comportado mejor de lo previsto y las previsiones apuntan un crecimiento al alza hasta el 2% en 2017. El motivo radica, según el organismo, en la política monetaria expansiva que ha aplicado el Banco de Inglaterra para compensar la incertidumbre. De hecho, este crecimiento ha permitido que las llegadas de turistas británicos a España aumentaran en 2016 un 12,5% hasta los 17,8 millones, el 23% de todas las visitas de foráneos.

Este dato consolida el liderazgo de Reino Unido como el principal emisor de turistas a España. Y la mejora no solo se ciñó al número de visitantes: el gasto en 2016 también aumentó un 12,8% hasta situarse en los 16.000 millones de euros, un 20,9% del total. Además, se observaron incrementos del 3,6% en el gasto medio diario y del 0,3% en el gasto medio por turista. Esta evolución favorable ocurrió “a pesar de la notable depreciación que experimentó la libra frente al euro”, que en 2016 se debilitó un 12,9% de promedio, explica el organismo.

El Banco de España resalta que esta tónica positiva continúa en los cuatro primeros meses de 2017, con un incremento en el número de visitas del 9,6% interanual, un repunte del gasto total del 13,9% interanual, y una subida del gasto medio del 5,9% interanual. Todas estas dinámicas se explican, a juicio del banco, por “el creciente atractivo de España como destino refugio, en un clima de fuerte inseguridad en algunos destinos competidores relevantes”.

No obstante, el comercio de bienes ha venido marcado por una evolución más débil que con el resto de países europeos. Y este empeoramiento “no se puede explicar totalmente por los tipos de cambio” de la moneda, sostiene. Antes del referéndum, las ventas de España a Reino Unido habían crecido un 10,4% en 2015 y un 11,3% en la primera mitad de 2016, por encima del 6,4% y el 5,7% que avanzaron en esos periodos las exportaciones dirigidas al conjunto de la UE. A partir del Brexit, esta tendencia se ha revertido: las exportaciones a Reino Unido registraron un retroceso del -1,1% en la segunda mitad de 2016 y un crecimiento del 2,5% en el primer cuatrimestre de 2017. En cambio, las ventas a la UE se anotaron un descenso del -0,9% en la segunda mitad de 2016 y un aumento del 8,8% entre enero y abril de 2017. Es decir, se están comportando mucho mejor las exportaciones al resto de Europa que a Reino Unido. Aunque los exportadores de la zona euro a Reino Unido han abaratado sus productos, este esfuerzo no ha sido suficiente para compensar la depreciación de la libra, afirma el Banco de España.

Y si se examinan las importaciones españolas de bienes procedentes de Reino Unido, estas también han experimentado “un comportamiento relativo menos favorable que las que tienen su origen en el conjunto de la UE”, si bien esta evolución también estuvo condicionada por la caída de los precios del petróleo. El Banco de España percibe que los exportadores británicos habrían aprovechado la depreciación de la libra para mejorar márgenes y que, aunque todavía sea un poco pronto para extraer conclusiones, "es posible que la incertidumbre sobre el nuevo marco comercial haya afectado a las importaciones procedentes de este país". “A más largo plazo, una reducción del grado de integración de Reino Unido dentro de los mercados europeos, en mayor o menor medida en función de la modalidad que finalmente pueda adoptar la relación comercial, conduciría a una disminución de los flujos comerciales”, concluye. Y apostilla: “Cualquiera de los escenarios se traducirá, probablemente, en un aumento de las barreras arancelarias y no arancelarias”.