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Intesa Sanpaolo se blinda en el rescate para evitar sobrecostes o cambios políticos

El banco italiano formaliza la compra por 1 euro de Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca y advierte de que no asumirá ningún sobrecoste en la operación

Una sede de Intesa Santpaolo en Milán.
Una sede de Intesa Santpaolo en Milán. REUTERS

Tras el anuncio del Gobierno italiano y la aprobación a última hora de ayer por parte de la Comisión europea, Intesa Sanpaolo ha formalizado hoy la compra de Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca por el precio simbólico de un euro. La entidad ha suscrito un contrato con los liquidadores de los bancos fallidos en el que se quedan fuera de la compra los préstamos morosos, acciones y bonos subordinados. Una operación aparentemente redonda para el comprador que, además, ha anunciado ya el cierre de unas 600 oficinas y el recorte de 3.900 puestos de trabajo. Todo ello sin que pueda haber ni un céntimo de sobrecoste.

Porque Intesa parece no fiarse demasiado del Estado y ya ha anunciado que si se incumple alguna de las cláusulas, el trato salta por los aires. En el acuerdo, la entidad ha incluido un apunte que prevé la nulidad si “el decreto ley no llega a convertirse en ley, o se cambiasen algunos puntos a través de enmiendas que hiciesen más costosa para Intesa la operación”. Algo nada descabellado teniendo en cuenta el rechazo que puede suscitar este decreto entre los ciudadanos y la oposición política, que no entiende cómo el Estado está dispuesto a desembolsar hasta 17.000 millones de euros –la primera inyección a Intesa es de 5.000 millones- para rescatar a dos bancos privados. Todavía más, con la imagen en el retrovisor del rescate privado al Popular, que no ha costado ni un céntimo a los españoles.

En cualquier caso, ha quedado acordado que Intesa se quedará con los préstamos al corriente de pago por importe de 26.100 millones de euros, activos financieros valorados en 8.900 millones y 1.900 millones en activos fiscales. También la deuda senior por importe de 11.800 millones, unos 23.000 millones en depósitos indirectos, alrededor de 900 sucursales en Italia y 60 oficinas en el exterior, además de unos 9.960 empleados en Italia y 880 fuera del país. Una macroperación para la que no pondrá más que un euro y que no requerirá ninguna ampliación de capital, como sucedió en el caso de la compra del Banco Popular por parte del Santander.

Porque la mejor parte para Intesa es que los préstamos morosos, así como la deuda subordinada emitida, además de las acciones y otras "relaciones legales" que el banco no considera funcionales, quedan fuera del acuerdo e irán a parar a un banco malo que creará el Estado en los próximos días. El comprador se congratula por su intervención de este modo. "La intervención de Intesa Sanpaolo permite evitar las graves consecuencias sociales que de otra manera se habrían derivado de la liquidación administrativa obligatoria de los dos bancos".

La intervención, señala Intesa, mantendrá los empleos de los bancos afectados –pese a que ya se han anunciado miles de prejubilaciones, que también pagarán los contribuyentes con otros 1.285 millones de euros para rebajar la edad hasta los 58 años-, los ahorros de unos dos millones de hogares y la actividad de unas 200.000 empresas que reciben apoyo financiero. Las acciones de Intesa Sanpaolo protagonizan los avances de la Bolsa de Milán en las primeras horas de negociación del selectivo FtseMIB, con un repunte del 3,29%.