“Las resoluciones de bancos no se hacen para salvar accionistas y bonistas”

La presidenta del organismo europeo encargado de la liquidación del Popular defiende que el caso español es un modelo a seguir

Elke Konig, presidenta del Mecanismo Único de Resolución de bancos, durante la entrevista.
Elke Konig, presidenta del Mecanismo Único de Resolución de bancos, durante la entrevista.DELMI ÁLVAREZ

El día de autos del Popular, el personal del Mecanismo Único de Resolución tenía programada una fiesta. “Nadie acudió, estábamos resolviendo un banco”, dice Elke König (Colonia, 1954), la presidenta de la institución que ha capitaneado la operación de cierre y venta del que fuera sexto banco español. Tras la muerte del Popular, llegan las autopsias. El ministro Luis de Guindos describió en el Congreso un bello cadáver: “No se ha comprometido ni un euro de dinero público y ningún depositante se ha visto afectado”, dijo tras la venta al Santander por un euro, que ha dejado a miles de accionistas y poseedores de deuda de peor calidad camino de los juzgados después de haber perdido hasta la camisa. El Eurogrupo y el BCE han aplaudido en los últimos días la primera resolución de un banco por parte de las instituciones europeas sin poner un solo pero. Y aun así König es consciente de que hay interrogantes por resolver y se sienta con EL PAÍS para dar su versión.

¿Por qué se liquidó un banco supuestamente solvente? La literatura económica dice que en ese caso hay que evitar el cierre a toda costa. ¿El contagio a otras entidades le resta brillo? ¿Y si es un éxito, por qué Italia se resiste a seguir el ejemplo? “Su trabajo es escribir sobre esas dudas, pero creo honestamente que el marco de resolución ha funcionado. Hubiera sido mejor tener un fin de semana para hacerlo, pero una situación en la que la liquidez se agota puede precipitarse con una rapidez endiablada, cambia de un día para otro. En solo unas horas logramos mantener las funciones críticas de la entidad. Y salvamos los depósitos. Europa aprendió lecciones de la crisis: las resoluciones no se hacen para salvar a los accionistas y a los tenedores de bonos”.

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¿Por qué no sonaron antes las alarmas? “Vigilábamos el banco desde hacía tiempo. Pero en un momento dado las fugas de liquidez se aceleraron de forma sorprendente. Teníamos otro plan de resolución, pero sabíamos que la dirección del Popular estaba intentando vender el banco. Y cuando lo analizamos más de cerca nos decantamos por resolverlo y venderlo por la importancia de la entidad para el sistema financiero español, porque de esa forma se daba estabilidad de inmediato”. ¿Tienen razón quienes lo consideran un regalo al Santander? “No creo que hayamos hecho ningún regalo. El Santander asume los posibles riesgos que se puedan descubrir: lo compra sin ninguna condicionalidad o garantía. El mercado, desde luego, no lo interpreta como un regalo”.

Contagio a Liberbank. “Una vez aprobada la resolución, corresponde a esas entidades convencer al mercado de que son diferentes del Popular. Vimos contagio después de Lehman: el mercado se paralizó, porque nadie confiaba en nadie. Esto es diferente. Durante unos días el mercado está algo más convulso y mira detenidamente a algunas entidades. Es la reacción normal: eso es la disciplina de mercado”.

España, excepción o regla. Al ministro italiano Pier-Carlo Padoan le faltó tiempo para decir que a los bancos italianos con problemas no se les van a aplicar quitas. “No voy a hacer comentarios sobre Italia, pero creo que el caso del Popular es un modelo a seguir. Es un ejemplo de cómo se pretende que funcione la resolución”. ¿Entiende la frustración de quienes han perdido su dinero, cuando con Monte dei Paschi se opta por otra salida? “Sí, entiendo esa frustración”, dice König. “Pero ese es parte del riesgo que los accionistas y los tenedores de deuda asumen en una economía de mercado”. König no teme los litigios: “Es lógico que quienes hayan perdido su dinero traten de encontrar la forma de recuperarlo”. ¿Ve posible que una operación como la del Popular en Alemania, en países con un soberano más potente? “Desde luego. Rescatar bancos no es algo precisamente popular en ningún país. Cuando estalló la crisis, los países salieron al rescate de los bancos porque no había otra alternativa. Ahora sí: esa experiencia impulsó el actual marco de resolución”.

Liquidez o solvencia. Si no había problemas de solvencia, como ha dicho el BCE, ¿el manual de los bancos centrales no dice que hay que prestar a la entidad toda la liquidez que necesite? “Sí y no. Esa es una pregunta para el BCE. Los bancos centrales son prestamistas de último recurso, pero ese último recurso no es ilimitado. En el caso del Popular, el problema era el modelo de negocio del banco: solo disponía de ciertos activos que sirven de colateral para acudir a la liquidez de emergencia sobre los que el Banco de España tiene que aplicar importantes recortes. En otras palabras: su acceso a la liquidez de emergencia era limitado, pese a tener un balance de 150.000 millones. Si una entidad se queda sin liquidez y las líneas de emergencia son la única fuente para mantenerlo a flote, es fácil concluir que está cerca de quebrar. Esa decisión la tomó el Supervisor único, y el miércoles por la mañana el Santander había restablecido los colchones de liquidez”.

Sobre la firma

Claudi Pérez

Director adjunto de EL PAíS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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