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Los empleados a media jornada triplican las horas extras desde 2008

Los ocupados a jornada parcial trabajan casi tantas horas extraordinarias al mes como los que tienen una jornada completa

Manuel V. Gómez

No tienen contratos a jornada completa, pero cada vez trabajan más horas extra. En 2008 los empleados a tiempo parcial hacían al mes una media de 0,2 horas de más, según el INE, es decir, 12 minutos. A comienzos de este año, ese tiempo es de 33 minutos, apenas 5,4 minutos menos que quienes tienen una jornada completa. En España, donde la mayor parte de quienes trabajan a media jornada querían hacerlo ocho horas al día, estos números suponen un “claro indicador” de precariedad, apuntan los expertos.

Un camarero en el mercado de San Miguel de Madrid.
Un camarero en el mercado de San Miguel de Madrid.Samuel Sánchez

Una de las características que diferencian al mercado laboral español de otros es que muchos de los empleados a tiempo parcial desean trabajar más horas. Y parece que lo están consiguiendo, pero no a base de contratos con jornadas más largas, sino con horas extra. A comienzos de año, cada uno de estos ocupados trabajaba al mes una media de 0,52 horas por encima de lo pactado, según la última encuesta trimestral de coste laboral publicada, o 0,55 si se toma el dato anualizado y no trimestral.

En la misma serie se aprecia, en cambio, una tendencia contraria en quienes sí que cuentan con contratos a tiempo completo. Hace nueve años, estos empleados trabajaban una media de 0,84 horas (50,4 minutos) al mes por encima de su jornada laboral. Ahora lo hacen 0,62 horas (38,4 minutos). “Esa es una evolución lógica por la crisis”, explica Carlos Martín, director del gabinete económico de CC OO. “Cuando las cosas van mal, los que tienen empleo trabajan más horas y cuando llega la recuperación esta situación se revierte. Pero eso no está sucediendo con quienes trabajan a jornada parcial. Es lo contrario”.

Tanto para unos trabajadores como para otros, la cifra puede parecer baja. No obstante, hay que tener presente que se trata de un dato medio que divide el número total de horas entre todos los ocupados de cada colectivo, trabajen por encima de lo pactado o no. Sin embargo, sí que muestra una tendencia evidente hacia la convergencia de las horas extra trabajadas de media por unos y otros.

El aumento de las extra trabajadas entre los empleados a media jornada se dio sobre todo en 2014, justo después del cambio legal que hubo a finales de 2013. En diciembre de ese año se facilitó la posibilidad de que los empleados a tiempo parcial trabajaran por encima de lo que recoge el contrato. Con ello se atendía en parte una vieja reclamación empresarial para hacer más atractivo este tipo de empleo. Aunque en aquel decreto, como en el estatuto de los trabajadores, no se habla de horas extraordinarias. Si se usa esta denominación, están prohibidas para quienes trabajan a media jornada, salvo causas de fuerza mayor (incendios).

"Horas complementarias", no extraordinarias

Pero eso no quiere decir que estos empleados no puedan trabajar por encima de las horas para las que se les ha contratado. Ahora, las normas recurren a un eufemismo: desde que se crearon en los años noventa se les llama “horas complementarias”.

El cambio de hace más de tres años las dividió en dos tipos: unas son “las pactadas” y las otras, “las voluntarias”, utilizando las palabras de la norma. Justo entonces se da el salto: se pasa de una media anual de 0,2 horas al mes a más de 0,4 horas justo un año después. Y luego no ha dejado de subir. “Esto demuestra un cambio en la gestión empresarial de la mano de obra, acentuando la flexibilidad horaria sobre los trabajadores a tiempo parcial”, apunta Jesús Cruz Villalón, catedrático de Derecho Laboral de la Universidad de Sevilla.

“Ese dato es un nuevo y claro indicador de precariedad en el mercado laboral español”, señala José Ignacio Conde-Ruiz, profesor de Economía en la Universidad de Complutense, “como también lo son los contratos de cortísima duración, que cada vez pesan más”. Este economista reflexiona sobre la dificultad de poder conciliar la vida laboral y familiar con horas extra, aunque pone una cautela a la hora de analizar los datos: la serie estadística comienza en 2008 y, por tanto, todo el periodo visto se enmarca en periodo de crisis o recuperación, no durante un crecimiento prolongado.

También María Ramos, investigadora de la Universidad Carlos III, subraya la misma cautela. Aunque, al mismo tiempo, observa el alto nivel de trabajadores a tiempo parcial que en España querría trabajar a jornada completa, “seis de cada 10 trabajadores”, de los más altos de la Unión Europea (Grecia, Italia o Chipre están por encima). “En este contexto, se entiende que los empleadores, si pueden hacerlo, recurran a las horas extra a tiempo parcial: a ellos les conviene esta figura y los trabajadores quieren y necesitan trabajar más horas para tener más ingresos”.

Este último argumento también lo destaca Martín, de CC OO. Él, al igual que los demás expertos consultados, apunta a la evidencia de que estos números “son un claro síntoma”, otro, “de precariedad”.

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Sobre la firma

Manuel V. Gómez
Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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