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México eleva su previsión de crecimiento por la “menor incertidumbre” en EE UU

El Gobierno espera que la economía crezca entre un 1,5% y un 2,5% este año, dos décimas más de lo pronosticado hasta ahora

El secretario (ministro) de Hacienda, José Antonio Meade (en el centro), el pasado día 8.
El secretario (ministro) de Hacienda, José Antonio Meade (en el centro), el pasado día 8. CUARTOSCURO

Nadie en México se atreve a lanzar las campañas al vuelo: con la imprevisibilidad como santo y seña de la nueva Casa Blanca, el riesgo de que un tuit tuerza la renegociación del TLC en ciernes y desbarate todos los esfuerzos diplomáticos sigue latente. Pero tampoco nadie puede obviar la mejoría de la economía mexicana, cuyo estado de ánimo ha pasado –en cuestión de meses– de la depresión al optimismo moderado. En este contexto, el Gobierno de Enrique Peña Nieto (PRI) ha elevado este lunes su previsión de crecimiento para el conjunto de 2017 hasta el rango de entre el 1,5% y el 2,5%, dos décimas por encima de su pronóstico anterior perino lejos aún de su crecimiento potencial. Horas antes, la oficina de estadística mexicana había aumentado en una décima el dato de crecimiento del primer trimestre del año hasta el 2,8% interanual (2,6% desestacionalizado).

Los brotes verdes están relacionados, casi en su totalidad, con la capacidad de resistencia de México frente a un entorno de marcada incertidumbre. “Aunque aún elevado, existe un menor grado de incertidumbre asociado con las políticas del nuevo gobierno de EE UU y la tensión geopolítica global. Y en los últimos meses se comienzan a observar señales de un crecimiento más sincronizado a nivel mundial, luego del periodo de crecimiento moderado y heterogéneo observado después de la crisis de 2008-2009”, apunta la Secretaría de Hacienda. “La mejoría en las perspectivas globales y la resiliencia al contexto externo adverso se han reflejado en una evolución positiva de la economía mexicana, que se compara favorablemente con el de otros países de América Latina”, destaca.

Los dos motores de México siguen siendo, como en años recientes, la demanda interna y el sector exportador. Este último, especialmente, muestra una “mejor dinámica” que los meses precedentes. Detrás de ambos factores, emergen otros dos: la ostensible mejora de la confianza de los consumidores tras un tramo final de 2016 marcado por las dudas por lo que Donald Trump pudiera o no hacer contra México, y la recuperación de la producción industrial en EE UU, que en los cuatro meses de 2017 ha crecido un 1% promedio frente a la contracción registrada en el mismo periodo del año anterior y tiene una incidencia “directa y significativa” sobre el país latinoamericano.

“Como resultado, durante el primer trimestre se observó un desempeño favorable de los tres principales sectores de la economía”, destaca el departamento mexicano de Hacienda. El agropecuario creció un 6,6% (6,3% desestacionalizado) entre enero y marzo frente al periodo del año anterior; la producción industrial repuntó un 0,5% (1,1% desestacionalizado) gracias al tirón de las manufacturas; los servicios se incrementaron un 3,7% interanual y la construcción aumentó a una tasa del 1,5%. Solo la minería (-11%) y las actividades petroleras (-13,5%) lastraron el desempeño de México en los tres primeros meses del 2017.

El Gobierno mexicano incide en el “sólido” desempeño del consumo y en su importante incidencia sobre la generación de empleos formales, que en abril aumentaron un 4,3% anual. También en el alza del crédito –inmune, de momento, al incremento en las tasas de interés para contener la inflación–: los préstamos de la banca comercial al sector privado crecieron más de un 9% en marzo, especialmente por el aumento del crédito a empresas (+11,5%, la tasa más alta para un mes de marzo en casi una década). En marzo, el índice que mide la actividad mensual de la economía mexicana –el mejor adelanto del crecimiento– repuntó un 4,4% interanual gracias, sobre todo, al tirón del sector servicios. Esta cifra está por encima de lo esperado.

Las mejores condiciones económicas han ido calando, poco a poco, en las previsiones de las principales casas de análisis. En la reciente encuesta de expectativas del Banco de México, los especialistas consultados elevaron en dos décimas su previsión de crecimiento para el conjunto del año. Y en el último mes, una quincena de economistas del sector privado ha obrado en consecuencia. La economía mexicana acelera, en fin, el paso. Pero todo dependerá de lo que ocurra con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). De romperse, las otras dos economías norteamericanas implicadas (EE UU y Canadá) sufrirían rasguños de consideración. Pero los daños de mayor envergadura se verían en la orilla sur del río Bravo: ese es el mayor riesgo hoy para un país en el que ocho de cada 10 productos exportados acaban en sus vecinos del norte.