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El Gobierno asegura a Bruselas que el gasto en pensiones crecerá menos del 3%

El desembolso en prestaciones de jubilación pesará menos sobre el PIB pese al mayor número de pensionistas

El gasto en pensiones siempre ha crecido por encima del 3%. Solo en 2015 bajó de ese ritmo por dos centésimas. En 2016 volvió a superarlo. Y este año se mantendrá por encima, con un 3,1%. Sin embargo, en el Plan de Estabilidad enviado a Bruselas se señala que “los incrementos futuros de gasto serán menores en media al 3%”. Con estas conclusiones, el Ejecutivo prevé que el desembolso total en pensiones, aunque subirá nominalmente, cada vez pesará menos sobre el conjunto de la economía por los recortes de las reformas de 2011 y 2013.

En la imagen, un grupo de ancianos.
En la imagen, un grupo de ancianos. EFE

Revalorización anual de pensiones, retraso paulatino de la edad de jubilación a los 67 años, ampliación del periodo de cómputo hasta los 25 años, endurecimiento del acceso a la jubilación anticipada... Estas son algunas de las medidas que se adoptaron en las reformas de pensiones de 2011 y 2013. Todavía no han desarrollado todo su potencial de ajuste, pero poco a poco se van sintiendo sus efectos y van conteniendo el aumento del gasto de la Seguridad Social. Por ejemplo, en 2015 supuso 1.000 millones menos de gasto; en 2016, 1.148 millones; y este ejercicio, unos 1.200, según ha concretado el Gobierno en los planes presupuestarios remitidos a Bruselas el pasado viernes.

Y aún no ha entrado en vigor el factor de sostenibilidad, que desde 2019 ligará la pensión inicial a la esperanza de vida y que, dadas las previsiones demográficas, las reducirá conforme crezca. Según Enrique Devesa, profesor y actuario de la Universitat de València, este mecanismo supondrá una reducción del 0,45% cada año para los nuevos pensionistas. Es decir, quien se retire en 2019 tendrá una pensión inicial un 0,45% más baja a la que le correspondería si se hubiera podido jubilar en 2018. Esta recorte solo se aplica en el momento de retirarse al calcular la pensión inicial. O sea, en 2020 el ajuste será de ese 0,45% más otro 0,45% adicional solo para los nuevos jubilados de ese año.

Todo este paquete moderará el aumento del gasto en pensiones, que subirá menos de un 3% en el futuro. Hasta tal punto es así que, pese al aumento de la esperanza de vida y de jubilados, en 2020 la factura total en pensiones será de una cantidad equivalente al 11,8% del producto interior bruto (PIB). Y en 2030, cuando ya hayan empezado a jubilarse las generaciones del baby boom, el desembolso solo ascenderá al 11,2%.

Devesa no tiene claro que estas cifras, que el Gobierno extrae del último informe de envejecimiento de la Unión Europea, Ageing Report, vayan a cumplirse. “No sabemos cuál va a ser el impacto de otras medidas como el complemento por maternidad, que supone incrementos del 5%, 10% y 15%, a las mujeres con dos, tres y cuatro o más hijos, respectivamente. Y se aplica a todas las pensiones (jubilación, viudedad, incapacidad), no como el factor de sostenibilidad que solo afecta a las de jubilación”, analiza.

El porcentaje de desembolso en pensiones sobre PIB es uno de los argumentos que esgrimen quienes defienden que hay capacidad de maniobra para que España gaste más en este capítulo. Lo hizo, por ejemplo, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez en la manifestación del Primero de Mayo, cuando comparó el dato español con los de Italia o Francia, que en 2020 gastarán un 15,3% y un 14,6%, respectivamente. “Esto quiere decir que hay margen”, subrayó.

El Gobierno asegura a Bruselas que el gasto en pensiones crecerá menos del 3%

Por su parte, Carlos Bravo, responsable de políticas públicas de CC OO, suele poner énfasis en la “suficiencia” de las pensiones en el contexto del debate abierto sobre la sostenibilidad de la Seguridad Social y en el marco de las negociaciones de reformas con el Ejecutivo. Ya que, argumenta, la combinación del factor de sostenibilidad y el índice de revalorización, que apunta un incremento del 0,25% cada año durante bastante tiempo, acabarán por reducir mucho el poder adquisitivo de las pensiones actuales y futuras.

El equilibrio presupuestario del SEPE llegará en 2019

El Servicio Público de Empleo tiene un presupuesto de casi 24.000 millones en 2017. La mayor parte de ellos (18.318 millones) se destinarán al pago de prestaciones y subsidios. Por primera vez desde 2008 y si no fallan los cálculos del Ejecutivo, este año lo recaudado por cotizaciones para el desempleo (19.415 millones) será suficiente para hacer frente al gasto en protección.

Esto, según el plan de estabilidad, ha permitido que la aportación de impuestos a los servicios públicos de empleo bajen en los últimos años de 10.109 millones en 2015 a 1.634 millones este año, que se invertirán en políticas activas de empleo. “Se prevé que en 2018 continúe la tendencia y que en 2019 el SEPE pueda hacer frente a todos sus gastos con sus propios ingresos”, indica el documento remitido a Bruselas.