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Toxo, la calma en tiempos de crisis

El secretario general de CC OO se retirará en el siguiente congreso del sindicato después de ocho años de mandato

El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo.
El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo.

Ignacio Fernández Toxo tiene dos récords en la historia de Comisiones Obreras. Ha sido el secretario general elegido con menos apoyo de la historia del sindicato. Apenas logró el 51,4% del respaldo de los delegados en el congreso de 2008, cuando descabalgó a la fuerza a su predecesor, José María Fidalgo. Y ha sido –con permiso de Marcelino Camacho, por supuesto- el secretario general que ha logrado más apoyo: el 85,6% al renovar su cargo en 2013.

Ambos datos, sumados al respeto (no exento de tensión y nervios) con que el sindicato ha esperado a que decidiera si seguía o no, demuestra el que ha sido su mayor logro interno: bastante unidad y mucha calma en una organización muy acostumbrada casi desde su nacimiento a las peleas internas. Este mismo sábado un colaborador muy cercano, que hace nueve años iba en la candidatura de Fidalgo, lo definía como un “pacificador”. También como alguien muy “hermético” cuando se trata de mantener la discreción, como demuestra que hasta hoy mismo no se haya sabido que en XI Congreso dará paso a un nuevo líder para el sindicato. Se va un mandato antes de lo que marcan los estatutos de CC OO, que prevén tres.

A sus 64 años, este antiguo trabajador de los astilleros públicos de Bazán, que fue condenado a cinco años de cárcel en el franquismo, ha decidido marcharse. Antes de llegar al cargo que ahora ocupa, este sindicalista había recorrido todo el cursus honorum de CC OO: presidente del comité de Bazán, secretario general de la Federación del Metal, primero, y de la Minerometalúrgica, después, y, entre 2004 y 2008, responsable de Acción Sindical, es decir, número dos del sindicato.

Marcado desde los 20 años por la muerte de dos compañeros (Amador Rey y Daniel Niebla) en una manifestación en su Ferrol natal "para reclamar un convenio", como ha dicho este mismo sábado, si algo ha marcado durante estos más de ocho años su gestión, han sido las crisis. La económica, sin duda: paro, recortes, reformas laborales y reformas de pensiones. Todos han sido componentes de una tormenta perfecta que ha puesto a prueba y ha llegado a romper las costuras de los sindicatos, organizaciones sociopolíticas que canalizan el conflicto social y que en muchas ocasiones les ha superado (mareas, 15M). Para tratar de oponerse, sin éxito, a las consecuencias de esa crisis en este tiempo ha convocado, junto a su amigo Cándido Méndez (secretario general de UGT hasta el año pasado), tres huelgas generales.

La crisis, larguísima, ha acabado por llegar a las instituciones y ahí también le ha golpeado a CC OO. El sindicato ha perdido el millón de afiliados en este tiempo y el deterioro de su imagen sindical durante estos años ha sido grande, casi paralelo al de otros miembros del entramado institucional que surgió en 1978, en el que los dos sindicatos mayoritarios están imbricados. La lacra de la corrupción también le ha afectado en este periodo a CC OO, la implicación de la organización en los ERE andaluces o las tarjetas black. El momento en que este caso estalló, en otoño de 2014, ha sido el peor momento por el que ha pasado Fernández Toxo en estos más de ocho años.

Se marcha, como ha dicho esta misma semana, convencido de que la renovación generacional tiene que llegar. Lo que da muchas posibilidades a dirigentes más jóvenes del sindicato, como el líder de la organización en el País Vasco, Unai Sordo.