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Los accionistas minoritarios reciben a Saracho en el Popular con reclamaciones patrimoniales a Ron

Duras quejas de los pequeños propietarios en la junta extraordinaria de hoy por la caída del 92% del valor de los títulos desde 2004

La junta extraordinaria de accionistas del Banco Popular se ha celebrado este lunes en Madrid en un ambiente de tensión y duros reproches e incluso gritos contra el consejo de administración. Un total de 27 accionistas pidieron la palabra y todos ellos criticaron la gestión de Ángel Ron, que tras 12 años como presidente y hoy ha sido cesado en su cargo. La junta nombró a Emilio Saracho consejero ejecutivo y, en otro consejo posterior, que se ha realizado a continuación, es hoy elegido presidente ejecutivo.

Emilio Saracho (centro) en la reunión de este lunes del consejo de administración del Banco Popular.

Saracho, anteriormente vicepresidente mundial de JP Morgan Chase, tomará así los mandos de una entidad que cerró el ejercicio 2016 con pérdidas de 3.485 millones de euros, aunque cubiertas con el importe obtenido en la ampliación y con su exceso de capital, según informó el pasado 3 de febrero.

La junta de accionistas duró cuatro horas y 20 minutos, destacaron las críticas contra el antiguo equipo gestor del banco, al que acusaron de "manejar el banco como su huerto particular" para dejarlo con pérdidas históricas en sus 70 años de historia. Por eso, la mitad de los accionistas reclamaron responsabilidad patrimonial a Ron y la ejecución de una auditoría interna para analizar los créditos fallidos en su etapa.

El expresidente del banco cobrará como pensión 1,1 millones de euros al año mientras viva

También reclamaron que se retire al expresidente la pensión de 8,5 millones destinada a su jubilación tras abandonar la entidad. El Popular además ha dotado otros 15,64 millones adicionales para ese fin. Con esos 24 millones en total, el Popular ha contratado a una aseguradora, que se encargará de abonarle 1,1 millones anuales mientras viva. El expresidente ha firmado una cláusula que le impide trabajar en cualquier empresa que compita con el Popular.

Entre los presentes, varios centenares de personas, la mayoría hombres de avanzada edad, destacaron algunos que pidieron unirse para presentar la acción de responsabilidad patrimonial contra Ron por la pérdida del 92% del valor de las acciones bajo su mandato. La petición fue recogida por otros accionistas que intervinieron posteriormente, con grandes ovaciones de los presentes, y lanzaron convocatorias a través de correos electrónicos. Alguno reclamó incluso que el expresidente no cobrara la pensión hasta que las acciones no recuperaran el valor que tenían cuando alcanzó el cargo.

Duras críticas por la gestión

"Si no se hubiera ido a la última ampliación de capital, el banco estaría tipo Bankia", ha señalado uno de los intervinientes en la junta extraordinaria que se celebra este lunes en Madrid, donde ha insistido en la necesidad de hacer "una purga real" en la entidad. "Se ha perdido el honor por todas las esquinas", ha manifestado otro.

La mayoría de los accionistas que han tomado la palabra ha arremetido contra Ron por no hacer autocrítica y han censurado que se despidiera "con orgullo y la cabeza bien alta" cuando el banco ha presentado pérdidas por un importe cercano a 3.500 millones de euros. "¿Me podrían decir cuál es el deber que tenía Ron en el banco? ¿Era llevarlo a la bancarrota? Tiempo ha tenido para girar en sentido contrario", se ha quejado un asistente.

"El Banco de España tenía que haber intervenido y haber cesado a Ron. No se puede ir con toda su caradura de rositas", se ha quejado otro de los accionistas, que ha recordado que los títulos de la entidad se han depreciado un 90% en los últimos años.

"Aquí no ha habido nada fraudulento"

Roberto Higuera, vicepresidente del Popular y presidente durante la junta, rebatió todos los argumentos y afirmó: "Aquí no ha habido nada fraudulento. Hemos encargado diferentes auditorías a PwC, KPMG y Ernst&Young que demuestran la correcta actuación. Además, hemos estado bajo el control de los supervisores, que lo vigilan todo". Aseguró que "no se va a liquidar el banco" y recordó a los que han pedido mucho dinero con las acciones del Popular que la renta variable tiene mucho riesgo. "El que no lo quiera, puede ir a la deuda pública alemana, que es muy segura", afirmó.

Sobre los errores de gestión, solo admitió que el Popular "tomò un riesgo muy importante en el sector inmobiliario, más que en crisis anteriores, y nos fue mal". Insistió en la idea que Ron explicó ante la prensa: todas las entidades entraron en el sector inmobiliario, al calor de la fuerte participación de las cajas de ahorros en este sector. "La banca ha provisionado 270.000 millones entre 2008 y 2013 ,según el gobernador Luis LInde. Son 270.000 millones de pérdidas, que ahora ya habrán subido hasta 300.000 millones. ¿Eso es bueno o malo? Es lo que ha sucedido", resumió.

Frente a las críticas por agradecer a Ron su marcha, Higuera recordó que "es algo inusual que alguien lo haga". Y defendió su trabajo "de muchas horas diarias". Admitió que no enviaron activos tóxicos a la Sareb, el  banco malo, porque "el Popular nunca ha querido tener relación con la Administración, ha querido ser un banco privado, aunque ha resultado mal la cosa". Insistió en que el objetivo de Ron fue mantener la independencia del banco "a toda costa, algo que ahora se puede cuestionar".

Higueras aseguró que, con humildad, tomaban nota de todas las quejas, "que el nuevo equipo las tendrá en cuenta. El negocio sano del banco está bien y dividiremos las sucursales entre las que se dedican al buen negocio y al inmobiliario", avanzó.

Estas declaraciones llegaron después de que el consejo de Popular se hubiera reunido este lunes con anterioridad a la junta extraordinaria de accionistas, a la que no acudió Ron. Higuera  pronunció un discurso en el que agradeció a Ron su dedicación e "incansable" esfuerzo al frente del banco. "Debemos agradecer a Ron su generosidad, entrega y dedicación", y ello en un entorno "muy difícil", en el que trabajó por la mejora de los resultados y del balance del banco, ha dicho Higuera, que ha explicado que la mala evolución de la cotización bursátil del Popular fue lo que llevó al consejo a debatir las medidas que se habían ido adoptando en la entidad.

Bono basura

Este resultado ha provocado que la agencia de calificación crediticia Fitch hundiera su rating dentro del "bono basura" y que S&P Global bajara su perspectiva de "positiva" a "estable", aunque manteniendo su nota también en 'grado de especulación'.

Ambas calificadoras asumen que, con la llegada de Saracho a la presidencia, la entidad acometerá una revisión de su plan estratégico y de sus objetivos. El nuevo presidente de Popular conoce bien el sector financiero tras haber participado durante su carrera en la creación y el desarrollo del Banco Santander de Negocios y haber trabajado para Goldman Sachs en Londres. Saracho es, además, consejero externo independiente de Inditex y consejero no ejecutivo independiente de IAG.

Entre los retos a los que deberá hacer frente al timón de Popular se encuentran reforzar la solvencia del banco y decidir el futuro del Proyecto Sunrise, el plan diseñado por la anterior directiva para crear una sociedad de activos inmobiliarios por importe bruto de 6.000 millones de euros que cotizaría en Bolsa.

Además, los analistas financieros prevén que Saracho podrá o bien llevar a cabo una nueva ampliación de capital o bien poner en marcha la venta de activos no estratégicos para mejorar la situación de Popular.

En este cargo, Saracho cobrará una retribución fija de 1,28 millones de euros, como acordó el consejo de administración a propuesta de la comisión de retribuciones. En concreto, percibirá una retribución fija de casi 1,3 millones de euros desde hoy hasta el 31 de diciembre de este año, a la que se sumarán las retribuciones en especie y variables destinadas a los consejeros ejecutivos.

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