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El gasto en prestaciones de paro baja de 20.000 millones por primera vez en la crisis

La tasa de protección frente al desempleo está en el nivel más bajo de la serie estadística

El gasto en protección contra el desempleo bajó de los 20.000 millones el año pasado. Ha sido la primera vez en los últimos nueve años. Lo ha provocado una mezcla de recortes, prolongadísimos periodos de paro de los trabajadores hasta consumir sus derechos y la mejora del mercado laboral en los últimos años. Como consecuencia de esto la tasa de protección oficial frente al desempleo está en el 55,1%, 11 puntos menos que en 2007. Pero hay un diferencia sustancial: aquel año tuvo una media de dos millones de parados registrados; 2016, 3,8 millones.

Una oficina de empleo en el barrio de los Remedios en Sevilla.
Una oficina de empleo en el barrio de los Remedios en Sevilla.

La factura en prestaciones y subsidios fue una de las que más creció durante la crisis. Pasó de 15.300 millones a superar holgadamente los 32.000 millones en 2010. Y a partir de 2013 comenzó a menguar. Al principio se debía a la conjunción de la duración de la crisis y los recortes. El seguro de desempleo está diseñado para que mengüe la cantidad que recibe el parado cuanto más tiempo pasa sin trabajo y en muchos caso puede llegar a agotarse. Y en 2012 y 2013 los recortes presupuestarios trajeron requisitos más duros de acceso a los subsidios y recortaron la cuantía de las prestaciones.

Esto provocó que la factura de uno de los principales estabilizadores automáticos ante las crisis, como se llama en la jerga económica al seguro de desempleo, empezara a bajar. Luego llegó la recuperación y la reducción del paro. Y, por último, la ayuda extraordinaria que se puso en marcha a finales de 2014 para los parados que no percibían ningún tipo de ingreso ha quedado lejísimos de sus objetivos (hasta noviembre de 2016 apenas se ha gastado el 33% de lo presupuestado).

El gasto en prestaciones de paro baja de 20.000 millones por primera vez en la crisis

Así en 2016, el gasto final ha bajado hasta los 18.638 millones, según los últimos datos disponibles del Ministerio de Empleo. La cifra más baja desde 2007.

A la vez que se reducía el gasto en protección frente al desempleo, también se ha estrechado el colectivo de personas que percibían algún tipo de ayuda. Así en diciembre pasado había cobrando algún tipo de prestación de 1,98 millones de personas. Lejos de los más de tres millones de media que las percibieron durante 2010.

Esto ha reducido la tasa de cobertura frente al paro a una media del 55,1% en 2016, un porcentaje muy alejado del 78,4% de 2010 y el más bajo de la serie estadística que hay en el Ministerio de Empleo.

No obstante, esta tasa de cobertura es mucho menor si en lugar de tomar la oficial que elabora el Ejecutivo, se recurre a la que puede extraerse de la encuesta de población activa. En ella, el mejor termómetro sobre lo que sucede en el mercado laboral español, se aprecia que el año pasado solo el 27,3% de los 4,48 millones de parados que hubo de media a lo largo de 2016 percibían algún tipo de ayuda.

Esta diferencia tiene varias causas. La primera es que el número de parados del INE es mucho mayor que el del Ministerio de Empleo, que solo cuenta a los registrados en sus oficinas. A esto se suma que Empleo cuenta como beneficiarios a personas que la EPA no considera parados (trabajadores a tiempo parcial con prestación, afectados por regulaciones temporales de empleo, prejubilados). En cambio, el INE para averiguar si un desempleado percibe ayudas pregunta directamente al encuestado si percibe prestación o subsidio.