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Cláusulas suelo

Pausa para poder levantarse del suelo

El Gobierno ha regulado un sistema de reclamaciones para que la banca devuelva las cantidades cobradas de más por las cláusulas suelo consideras abusivas por los tribunales. Es un sistema obligatorio para los bancos que limita el derecho constitucional a una tutela judicial efectiva de los clientes. Son restricciones que se justifican por la importancia sistémica del problema. La reputación de la banca no puede resistir cientos de miles de demandas de los clientes más vinculados. Por esta razón, el Gobierno da una pausa a la banca para que pueda restaurar la relación de confianza con sus mejores clientes.

El problema no es la hipoteca. Tenemos uno de los mejores sistemas hipotecarios del mundo. El problema está en la incorrecta comercialización de los préstamos con garantía hipotecaria. Son los bancos quienes diseñan los contratos y redactan sus condiciones. Según la sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013, las cláusulas suelo son abusivas cuando no advierten del carácter esencial de la limitación a la baja de la variabilidad del tipo de interés o cuando faltan comparaciones con el coste de otros productos. Al reconocer que sus cláusulas no cumplían con estas exigencias informativas, muchas entidades las dejaron de aplicar en sus contratos. La mejor forma de crear seguridad jurídica es eliminar del contrato las cláusulas abusivas. Sin embargo, no devolvieron las cantidades cobradas de más.

Tras la sentencia europea de 21 de diciembre de 2016 que lo aclara, ahora el Gobierno crea un mecanismo forzoso para que la banca devuelva todo lo cobrado de forma indebida. No para dialogar con los clientes perjudicados. La creación de este mecanismo es una buena medida que evita el colapso judicial y el riesgo de costas. Según la norma, la banca debe ponerse en contacto con todos los clientes con cláusula suelo para ofrecerles lo cobrado de más. Se trata de una puesta a disposición de una suma de dinero para que el cliente reclame su entrega. Las compensaciones alternativas, por ejemplo con un cambio favorable de las condiciones del préstamo hipotecario, deberían contar con un asesoramiento profesional.

Para el cliente, resulta conveniente reclamar el pago a través de este mecanismo. Es gratuito y sin riesgo de costas. Es un mecanismo flexible que permite a la banca gestionar las reclamaciones conforme a los criterios de transparencia establecidos por el Tribunal Supremo.

Todos los clientes que tengan o hayan tenido cláusula suelo, incluso quienes acordaron la retirada de la cláusula tras la sentencia del Tribunal Supremo, tienen derecho a ser reembolsados. Nadie duda de los cálculos de principal e intereses que debe realizar la banca, lo que está en cuestión es el criterio que aplique para identificar a los clientes afectados. Hay una Comisión de Seguimiento, pero carece de poder sancionador. Debería contar con la presencia del Banco de España.

Fernando Zunzunegui es profesor de derecho bancario, Universidad Carlos III