El nuevo papel de Europac

La multinacional del embalaje apuesta por dejar atrás un crecimiento centrado en compras

Bobinas de papel Kraftliner en la fábrica de Europac de Viana do Castelo (Portugal).
Bobinas de papel Kraftliner en la fábrica de Europac de Viana do Castelo (Portugal).

De una papelera quebrada en Dueñas (Palencia) a una multinacional del embalaje: esa ha sido la historia de Europac, que hace cajas de cartón impermeables o resistentes como la madera. El grupo de empresas vende en 50 países, y ha doblado sus ingresos durante la crisis hasta llegar a 1.085 millones de euros en 2015, gracias a clientes de la talla de Ikea o Renault. Europac genera 5.000 kilómetros diarios de papel.

Tiene una gigantesca impresora industrial digital de 15 por 6 metros (única en España) para convertir los tradicionales embalajes en atractivos expositores que van directamente a los lineales de las tiendas. La impresión digital es una parte de la innovación de Europac, que también ha desarrollado cajas de cartón que soportan el hielo, o embalajes inviolables que delatan su apertura si se abren antes de llegar al usuario final.

“Investigamos para mejorar las propiedades del cartón, y hacerlo más ligero y resistente”, explica Oliver Hasler, director general de Europac. “No somos un mero proveedor de cajas. Realizamos soluciones de embalaje a medida, y hemos desplazado a algunos de nuestros empleados a la casa del cliente para hacerlo”.

Fuerza forestal

  • Tienen 26 instalaciones de papel y embalaje, que incluyen cinco centros de gestión integral de residuos. Además, cuentan con 8.000 hectáreas de explotaciones forestales.
  • Venden sus productos en más de 50 países. Producen más de un millón de toneladas de papel al año (más del 60% es reciclado). La empresa supera los 2.300 empleados.

Eso tiene su recompensa. Renault les ha premiado por hacer la primera caja de cartón capaz de aguantar el peso del motor de un coche, y que abarata un 22% la mano de obra de la cadena de montaje de los vehículos. Otro modelo, desarrollado por Europac para los muebles del fabricante portugués Temahome, ha reducido el coste logístico en más de un 70%. “La innovación y la generación de valor fideliza clientes, y nos permite acceder a nichos de mercado cuyas necesidades de embalaje no están bien resueltas”, añade Carlos Larriba, director de la división de Cartón de Europac.

El grupo acostumbra a destinar a sus empleados a los centros de producción del cliente, algo que la empresa mantiene como ventaja competitiva dentro del plan estratégico 2015-2018. El documento fue diseñado por los hermanos José Miguel y Enrique Isidro (presidente y vicepresidente, respectivamente) con el objetivo de convertir la empresa en la papelera más rentable del sector.

Los hermanos Isidro tienen fama de ir por delante del mercado: en 18 años han convertido una papelera local en una multinacional cotizada en Bolsa, aunque la familia continúa teniendo el control de la empresa, con el 40% del capital. Sin embargo, en ciertos casos la firma no ha ido por delante del sector, sino de su mano. En 2015, fue una de las 18 sancionadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) —junto con la patronal AFCO— por formar un cártel en la industria del cartón ondulado. La multa, de 5.380.000 euros, fue la tercera mayor.

“Es una empresa muy bien gestionada. Los hermanos Isidro conocen el negocio, han logrado una gestión muy eficiente de la producción, y ahora se esfuerzan en personalizar productos muy innovadores para dar más valor añadido al cliente”, cuenta Iván San Félix, analista de Renta 4, que destaca la diversificación geográfica de la empresa. “En Viana do Castelo (Portugal) tienen una fábrica de kraftliner (un papel escaso y muy demandado en Europa) que probablemente es la joya de la corona”, puntualiza Iván San Félix.

Grupo Europac ha pegado el estirón mediante compras. Salió a Bolsa en 1998, y después invirtió en trece empresas de España, Francia y Portugal, además de abrir mercado en Marruecos con la instalación de una planta de embalaje. En los últimos diez años ha invertido unos 705 millones de euros, la cuarta parte del desembolso de todo el sector papelero español. A pesar del esfuerzo, la empresa mantiene un razonable ratio de deuda de alrededor de dos veces el Ebitda. “Queremos ser la papelera referente del sur de Europa”, apostilla Hasler.

Inversión y beneficios

La fuerte inversión de la papelera ha ido pareja al beneficio, y al pago de un alto dividendo. “El resultado neto fue 32,4 millones de euros en 2015, un 30% más que en el año anterior”, señala Hasler. “La empresa ha dedicado la mitad del beneficio al pago de dividendo en los últimos tres años, y un 40% en los anteriores”. Ha comprado empresas, ha entrado en nuevos mercados y ha sido rentable mientras cerraban 250.000 firmas en la crisis, incluidas algunas papeleras.

Ahora se centra en consolidar su crecimiento y apretar el acelerador de la innovación. “No es una mera empresa de hacer papel y cartón de embalaje, aunque el inversor todavía no lo percibe así, y esa sería una explicación de que cotice por debajo del valor objetivo”, apunta Iván San Félix. El consenso de doce analistas relevantes que siguen Europac da a la acción un potencial de revalorización superior al 26%, y once de ellos recomiendan comprar el valor.

La multinacional es el segundo grupo papelero de capital español, un ejemplo de la economía circular por su presencia en todos los sectores de la industria del papel y del cartón para embalaje. Tiene explotaciones forestales para hacer papel de fibra virgen, centros de gestión de residuos de donde sale la materia prima para hacer papel reciclado, fábricas de papel y de cartón, y una potencia instalada de 153 megavatios para ser autónoma en el consumo energético de todas sus instalaciones (la energía supone el 25% del coste de la fabricación del papel).

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