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Una América Latina poco comercial

La región afronta un lento crecimiento por la demanda mundial y las amenazas de Trump

Contenedores con mercancía listos para embarcar en el puerto de Santos (Brasil).
Contenedores con mercancía listos para embarcar en el puerto de Santos (Brasil). Reuters

Incierto. Así es como se percibe el escenario en materia de comercio exterior en Latinoamérica para los próximos años. Las desa­venencias económicas que arrastra la región, producto de una caída en el precio de las materias primas, se condimentan con el lento crecimiento de la demanda mundial. A ello se suma la amenaza de un regreso al proteccionismo, avivada por el próximo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump. El remedio para estos males, según los expertos, está en una mayor integración y en un cambio en la estrategia productiva del subcontinente.

“Nos estamos quedando atrás”, alerta Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El organismo internacional, con sede en Chile, indica que desde hace 16 años la zona ha mantenido, con mínimas variaciones, una participación del 6% en las exportaciones mundiales de bienes y servicios. Ello contrasta con el desempeño de los países en desarrollo de Asia, cuyo peso ha aumentado de forma considerable en el mismo periodo. En gran medida este aumento se debe a China, cuya participación se triplicó, pasando del 4% en 2000 al 14% en 2015.

El estancamiento de las exportaciones latinoamericanas delata una estructura poco diversificada y que concentra más de la mitad del valor de sus envíos totales en productos primarios y manufacturas basadas en recursos naturales, indica Bárcena. “La región ha multiplicado las exportaciones de bienes 22 veces entre 2000 y 2015, pero se han concentrado en cinco productos: soja, cobre, cobre refinado, hidrocarburos y hierro”, destaca. El panorama se enturbia más cuando se observa el atraso en el comercio de servicios.

Una América Latina poco comercial

En el último decenio, el peso de los servicios en las exportaciones latinoamericanas ha tenido un aumento exiguo. Pasó del 14% en 2005 al 15% en 2015, según los datos de la Cepal. A pesar de ello, en ese mismo periodo, la participación de la zona en el comercio global de servicios se redujo del 4,1% al 3,4%. En contraste, la cuota de los países en desarrollo de Asia en este rubro aumentó gracias al aporte de China e India.

“Los servicios son cada vez más importantes”, alega Bárcena. Y su relevancia lo es no solo para América Latina, sino para todo el mundo. Actualmente, los servicios representan el 22% de las exportaciones mundiales y se estima que en los próximos años superen el 40%, según los análisis de los organismos internacionales. El avance de este sector estará animado por el desarrollo de las tecnologías digitales.

“La región está en una búsqueda dudosa para encontrar un nuevo giro y reorientar su matriz productiva hacia la demanda externa”, comenta Daniel Lederman, economista jefe encargado para América Latina y el Caribe en el Banco Mundial. La frágil inserción internacional de América Latina y el menor dinamismo de la demanda mundial han generado un escollo para el comercio de la región. En 2016, según la Cepal, el valor de las exportaciones e importaciones en la zona habrá acumulado cuatro años consecutivos de caídas. “La desaceleración de China explica en parte el debilitamiento en la zona, poniendo en evidencia la vulnerabilidad de un crecimiento basado en materias primas”, recalca Adriana Arreaza, directora de estudios macroeconómicos en CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

Una América Latina poco comercial

De mal en peor

En 2016 la Cepal proyecta que el valor de las exportaciones se contraerá un 5%, por efecto de una caída en los precios del 6,7% y un alza del volumen en torno al 1,7%. El descenso, sin embargo, es mucho menor al que se registró en 2015, cuando los intercambios comerciales fuera de la región descendieron un 15%, según la Cepal. “El panorama no es auspicioso”, afirma Bárcena. Las importaciones también presentarán un bache. La Cepal estima que se reducirán un 9% al cierre de 2016, con un fuerte descenso en el volumen de los bienes de capital (maquinarias y equipos) y materiales intermedios (piezas y productos semielaborados). “Esta fuerte caída refleja una debilidad en la inversión en la zona”, argumenta. En suma, las proyecciones indican que el comercio intrarregional disminuirá de forma más marcada que las ventas con el resto del mundo. En los últimos doce meses se espera que las exportaciones entre los diversos países de la zona disminuyan un 10%.

Para reanimar las ventas latinoamericanas, la zona tendrá que poner el foco en los servicios, asevera la Cepal. “Es necesario que se promueva el desarrollo de sectores exportadores más sofisticados y menos sujetos a la volatilidad de precios”, añade. Aunado a ello, explica el organismo, “urge” que los países de la zona retomen con mayor fuerza la agenda de integración, superando los bloqueos políticos que la dificultan.

“La inserción de América Latina en el mundo está siendo complicada”, arguye Mario Ciamoli, experto de la Cepal. Por un lado, explica, el subcontinente no ha sido ajeno a la baja demanda global. De acuerdo con las proyecciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), al cierre del pasado año, el volumen del comercio internacional crecerá apenas un 1,7%, su menor alza desde la crisis económica de 2008 y su quinto año consecutivo de expansión por debajo del 3%.

Según las cifras de la OMC, el bajo dinamismo del comercio mundial solo tiene un precedente que se sitúa en los años ochenta, cuando, en el primer lustro, el volumen de lo vendido repuntó menos del 3%. El espacio de maniobra es reducido. “Querer vender hacia el mundo”, dice Ciamoli, “es como si mucha gente quisiera pasar por una puerta chiquitita”. A pesar del escenario, la Cepal prevé que en el periodo 2017-2020 las ventas internacionales de la zona crezcan un 2,9% en promedio.

La región está ahora pendiente de que Estados Unidos desglose sus políticas sobre comercio internacional. El presidente electo, Donald Trump, ha dicho que vetaría o modificaría algunos acuerdos comerciales. El tema que ha generado más suspicacia es la continuidad del NAFTA (acuerdo entre EE UU, México y Canadá). La cancelación de este pacto haría retroceder el PIB azteca un 2,7%, según la Cepal.