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Guindos quiere retocar el IRPF para atraer a bancos de la City de Londres

El Gobierno español ha entablado contacto ya con varios grupos, básicamente bancos de inversión estadounidenses y japoneses

España entra en la carrera por el éxodo financiero que puede activarse en Londres cuando el Reino Unido salga de la UE. El Gobierno español ha puesto en marcha una task force formada por el Banco de España, la CNMV y el Ministerio de Economía para atraer a los bancos de la City si al final hay Brexit duro. El Ejecutivo mantiene negociaciones con varias entidades estadounidenses y japonesas. Economía, pese a las reticencias de Hacienda, quiere incluir entre el paquete de incentivos un retoque en el Impuesto sobre la Renta para los no residentes: para los banqueros de la City de Londres.

El ministro de Economia Luis de Guindos, en una conferencia el lunes
El ministro de Economia Luis de Guindos, en una conferencia el lunes

París, Dublín, Ámsterdam, Fráncfort y Milán: Madrid se une a ese ramillete de ciudades que quieren atraer a las entidades financieras de la City de Londres. El Gobierno español ha entablado contacto ya con varios grupos, básicamente bancos de inversión estadounidenses y japoneses. Y prepara una batería de incentivos por una doble vía: por un lado, agilizar todo lo relativo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el supervisor bursátil; por otro, retoques en el IRPF para los no residentes que harían más atractiva la opción española desde el punto de vista fiscal.

La CNMV, el Banco de España y el Ministerio de Economía han puesto en marcha un grupo de trabajo con un objetivo: activar "un plan completo de medidas con el objetivo de atraer a España a aquellas entidades financieras con sede en Reino Unido que, a consecuencia del Brexit, quieran trasladar parte de sus negocios a España", según una nota de la CNMV. Economía quiere ir más lejos y ofrecer algún cambio menor en el plano fiscal, según fuentes del ministerio, aunque Hacienda rechaza esa posibilidad, dentro del ya clásico rifirrafe entre los departamentos de Luis de Guindos y Cristóbal Montoro.

Francia se adelantó y propuso hace unas semanas un régimen fiscal más favorable para ejecutivos extranjeros; la CNMV francesa ha dado también varios pasos para hacer más atractivas las posibilidades de París, que ofrece buenas infraestructuras, glamour y, eso sí, precios inmobiliarios estratosféricos, pero no más caros que los de Londres. Esa estrategia ha dado ya algún fruto: HSBC trasladará un 20% de su fuerza laboral en Londres (unos 1.000 empleados) a París.

Goldman Sachs, JP Morgan, Nomura y otros bancos de inversión llevan meses estudiando alternativas si al final las negociaciones para la salida de Reino Unido de la UE desembocan en un Brexit duro, que provocaría la pérdida del denominado pasaporte financiero —la posibilidad de hacer negocios en todo el mercado único europeo— para las entidades con sede en Londres, uno de los epicentros de los mercados internacionales. Eso obligaría a abrir oficinas en otros países. Dublín y Ámsterdam ofrecen cercanía, bajos impuestos e idiomas; París, todo tipo de facilidades e incluso, ahora, algún incentivo fiscal; Fráncfort, la cercanía con los reguladores y el BCE; Milán ha intentado sumarse a esa carrera pero lo tiene difícil por los problemas en su sector bancario. Incluso Luxemburgo, Bratislava y La Valeta (Malta) han mostrado interés por sacar tajada de la diáspora de la City.

Precios atractivos

¿Y Madrid? "Las ventajas de España son sus infraestructuras, un inmobiliario con precios atractivos y los últimos cambios regulatorios para tener una CNMV más ágil, la principal preocupación de la gran banca. Además de una fiscalidad en línea con la de otros países, a la que se sumará algún retoque en el IRPF para ganar atractivo", explican en Economía. España, además, puja también por hacerse con la sede de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) o de la agencia del medicamento.

La City está repartido entre Canary Wharf —entre cuyos inquilinos están Barclays, Citi, JP Morgan y HSBC— y Mayfair, sede de los fondos más especulativos. El sector bancario clamó contra el Brexit antes del referéndum, y algunos grupos amenazaron con irse (aunque entidades como ING han trasladado negocio a Londres después del voto). Pase lo que pase, la City va a seguir siendo uno de los grandes centros financieros globales: entre otras cosas, porque tiene hilo directo con la mayoría de los paraísos fiscales. Pero un Brexit duro podría costarle 75.000 empleos, según Oliver Wyman: España llega tarde a ese reparto, tras casi un año sin Gobierno, pero quiere unirse a la puja.

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