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La empresa familiar pide un gran pacto en educación y menos burocracia

Ignacio Osborne, presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), solicita simplificar la Administración y un marco fiscal sencillo

El rey Felipe VI con Ignacio Osborne en el XIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar
El rey Felipe VI con Ignacio Osborne en el XIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar EFE

El presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), Ignacio Osborne, ha invitado a ir juntos a empresarios, agentes sociales y políticos para conseguir avanzar en la estabilidad y la confianza en la economía española, así como mejorar marco económico, financiero, fiscal e institucional que ayude a potenciar la competitividad de nuestras empresas. En la clausura del XIX Congreso de la Empresa Familiar celebrado en A Coruña, el líder empresarial ha reclamado un gran pacto en educación, la simplificación de las Administraciones Públicas, la mejora del sistema fiscal, la flexibilidad del mercado del trabajo e inversión en I+D+i. Tras la clausura del acto, los empresarios familiares reiteraron en los corrillos su deseo de que el PSOE permita formar Gobierno al PP y no haya terceras elecciones.

"Conviene recordar que los empresarios, la Administración, los agentes sociales y los políticos debemos ir de la mano porque todos somos responsables de nuestro futuro, crecer de manera sostenible equivale a caminar juntos y hacerlo combatiendo el paro y las desigualdades", destacó Osborne, que se explayó en su intervención por la ausencia de Mariano Rajoy, cuya participación estaba prevista para la clausura y que no pudo acudir.

Precisamente poco antes de que tomara la palabra, Jorge Sendagorta, presidente de Sener, que intervino en una mesa redonda, manifestó que echaba en falta "un poco de complicidad del Gobierno con las empresas, como en Francia, Reino Unido o Alemania, pero en España hay despreocupación, no sé si por la mala imagen de los empresarios o por la preocupación que tiene los políticos por la corrupción por favorecer a determinadas empresas".

En el desarrollo de su discurso, Osborne fue rotundo al hablar de las reivindicaciones empresariales: "Llevamos años pidiendo un gran pacto político para un plan de educación de largo plazo". "Invertimos miles de millones de euros en educación, pero sigue sin existir una verdadera vocación empresarial asentada en la sociedad, y es algo que debería preocuparnos", añadió ante los casi 500 empresarios que acudieron al congreso.

Otra de las peticiones es la simplificación de la Administración Pública, en la que reclamó "un sistema cada vez exigente y menos autocrítico" que profundice en la participación de las empresas en la gestión pública y facilite la capacidad de elección de estos servicios. "Llevamos muchos años oyendo hablar de simplificación administrativa, pero mientras no abordemos este asunto de verdad, la burocracia seguirá siendo un lastre para que las empresas puedan crecer más", incidió.

Sendagorta: "Echo en falta mayor complicidad, quizá por la preocupación de los políticos por la corrupción"

Pero, a su juicio, debe completarse con "un sistema fiscal más simple, fiable y estable en el tiempo, un marco fiscal sencillo y moderado promueve la existencia de empresas dinámicas, con capacidad de generar empleo y recursos públicos". Y, asimismo, con la mejora del funcionamiento del mercado de trabajo ("no es razonable asumir tasas de paro que duplican a las europeas como si fuera algo normal"), del que el día anterior ante el Rey pidió mayor flexibilidad, y con mayor esfuerzo en innovación.

A juicio de Osborne esos factores son determinantes para el crecimiento de las empresas y, consecuentemente, ganar competitividad y tamaño, el aspecto que nucleó el mensaje del Rey el día anterior en su intervención. "Cuanto mayores son las empresas, mayor es su capacidad para invertir en i+d+i, su especialización, su productividad, la formación, el acceso a los mercados de capitales y su capacidad para competir en los mercados internacionales". Por eso, a su juicio, "hay que ir hacia un modelo con una estructura más flexible y competitiva que permita adatarnos al entorno cambiante e impulse la estabilidad de las empresas, evitando la destrucción de empleo.

"Las empresas familiares somos la economía real, las que tenemos que hacer frente a los pagos cada mes, las que debemos adaptarnos a los cambios para sobrevivir y las que definimos estrategias para aprovechar las oportunidades. Esta conexión entre problemas, retos y oportunidades nos da una visión cercana de lo que ocurre en nuestro entorno", terminó Osborne que se refirió a los resultados de la encuesta realizada el día anterior en la que los asistentes otorgaron un suspenso rotundo a los políticos (1,79 sobre nueve) y mostraron una moderada confianza (5,31) sobre la evolución económica, así como en la creación de empleo y la inversión en 2017.