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Los coches clásicos pisan el freno

El mercado de vehículos de colección no pierde interés, pero es más exigente

Porsche de varias épocas sobre la pista del circuito catalán de Montjuïc en un evento similar al que se celebrará en Madrid, en Jarama, del 14 al 16 de octubre.
Porsche de varias épocas sobre la pista del circuito catalán de Montjuïc en un evento similar al que se celebrará en Madrid, en Jarama, del 14 al 16 de octubre.

Pocas expresiones transmiten mejor la pasión por los coches clásicos que la del excantante de la banda de rock AC/DC, Brian Johnson, cuando en uno de los episodios del programa Cars that Rocks se sentó en un Bugatti Royale. “Señor, llévame ahora, estoy listo. Te espero sentado aquí”. Johnson, coleccionista de automóviles clásicos, era perfectamente consciente del privilegio: estaba sentado en un coche del que solo existen seis unidades y además había pertenecido a Ettore Bugatti, el fundador de la emblemática marca. Ese Royale vale nada menos que 36 millones de euros.

La cifra puede parecer un disparate, pero lo cierto es que entre 2013 y 2015 se pagaron entre 15 y 38 millones de dólares por varios Ferrari y algún Mercedes-Benz y Jaguar. En lo que va de año también hubo bastantes compras de coches, pero las cifras, en general, fueron algo más moderadas. Los expertos creen que el mercado se está corrigiendo de sus excesos de precio, pero que de ninguna manera ha dejado de ser un buena inversión ni ha perdido un ápice de pasión por parte de los forofos del motor.

“El mercado se ha enfriado un poco, pero eso es natural, los precios no pueden subir y subir sin freno”, explica Adolfo Orsi, nieto de Adolfo e hijo de Omar Orsi, propietarios de Maserati desde 1937 hasta 1969. “Durante la última temporada 2014-2015 se ofrecieron en subastas 5.644 coches clásicos, un 9,5% más que en la anterior, pero el porcentaje de ventas fue del 71,65% frente al 78,27%. Orsi es desde hace más de 20 años coautor del Classic Car Auction Yearbook, la biblia del mercado. El libro de la temporada 2015-2016, que se presentará en la Feria de Padua el 20 de octubre, ya certifica la desaceleración del negocio.

Esto no significa, según la mayoría de los expertos, que las ventas se vayan a parar en seco, sino que el mercado se está volviendo más selectivo. “El problema es que la marcha del mercado se mide generalmente por el resultado de las subastas, cuando estas suponen un 10% de las ventas. Además, es justo en este canal de ventas donde los precios suelen calentarse más”, explica Rob John­son, gerente de Classic & Sport Finance, el principal intermediario financiero de este sector en Reino Unido. “Desde nuestra empresa, que, además de seguir las subastas, asesora de forma directa a los compradores, lo que vemos es que los precios de los mejores y más deseados modelos no se han depreciado en absoluto”, añade.

Los coches clásicos pisan el freno

Nuevos valores

La coincidencia entre los entendidos es total respecto a que, si el coche es una rareza, está en buenas condiciones y tiene una historia (pedigrí) bien documentada, el comprador no va a escatimar en el precio si verdaderamente lo quiere. Desde casas de subastas como Bonhams o Sotheby’s hasta asesores de inversión como Historic Automobile Group International (HAGI) o aseguradoras especializadas como Hagerty sostienen que ejemplares como un Lagonda LG45, un Frazer Nash TT, un Alfa Romeo Rimoldi 8c-2300 o un Austin-Healey 11 Coupé, por mencionar algunos, valen su peso en oro. Lo que está sucediendo en el mercado, en palabras de Orsi, es que ya no hay colas de interesados en comprar un coche clásico a cualquier precio, sino que se mira más y no se pagan cantidades disparatadas, al menos en las subastas.

Al margen de las marcas consagradas en el mercado de clásicos como Ferrari, Porsche o Jaguar, hay modelos de enseñas como Maserati, Alfa Romeo, Volvo o Lancia menos costosos, pero con buenas perspectivas de revalorización a medio o largo plazo. Por ejemplo, los precios de los mejores ejemplares del cupé P1800 de Volvo, fabricado entre 1968 y 1972 y popularizado por Roger Moore en la serie El Santo, se incrementaron más de un 50% en los últimos cinco años. A finales de 2014, Bonhams subastó un P1800ES de 1973 por 92.000 dólares, convirtiéndolo en el Volvo más caro de la historia.

Los coches de los ochenta o noventa de los que se produjeron menos de 2.000 unidades también son codiciados por los coleccionistas. Algunos modelos de Porsche, Aston Martin o Ferrari han ganado valor el año pasado y son para los intermediarios un interesante segmento para no perder de vista.

“Observar las tendencias del mercado está muy bien, pero al final un coleccionista compra el coche que le gusta. Los automóviles tienen más de pasional que de inversión”, dice Jesús Pozo, creador del evento Espíritu de Jarama, en el que se enseñan modelos únicos, se celebran carreras de Fórmula 1 con auténticos modelos de otras épocas y donde los aficionados también llevan sus vehículos. El festival se celebrará en Madrid del 14 al 16 de octubre próximo.

En España, el mercado de coches de colección es aún mucho más una pasión que un negocio. Las transacciones existentes se producen entre particulares porque no se celebran subastas y, en general, son guiadas más por el sentimentalismo de poseer tal o cual modelo que como vía de inversión. Los coches se compran porque están muy ligados a las vivencias personales o el gusto más que por su posible revalorización. Los modelos de mucho valor procedentes de España se venden en otras plazas, especialmente en Reino Unido. “Sí hemos visto que el mercado español de coches clásicos ha ido creciendo, pero aún está lejos de tener la importancia que el de otros países de Europa”, explica Johnson. “Operan algunos vendedores online como Classic Driver, pero la demanda no es muy activa”, añade.

El negocio se ha enfriado levemente en 2016, pero la historia y ciertos datos auguran que seguirá siendo boyante. Las ventas en subastas en todo el mundo han crecido de forma constante desde que comenzaron a contabilizarse en 1993 en el Classic Car Auction Yearbook y, salvo por un pequeño retroceso en 2008, siempre han estado al alza. Por otra parte, los expertos recuerdan que aún hay muchos coches clásicos ahí fuera y que compradores procedentes de los mercados emergentes como China, Rusia e India aún no han entrado de lleno en la carrera.