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El G20 busca mitigar los daños del Brexit

La salida del Reino Unido de la Unión Europea centra el debate de los ministros de Finanzas de las 20 mayores economías del mundo

Hace apenas medio año los ministros de Finanzas de las 20 mayores potencias desarrolladas y emergentes ya advirtieron que la posibilidad de que el Reino Unido abandonara la Unión Europea (UE) sería un golpe duro. Una vez confirmado el Brexit, los arquitectos de la política económica del planeta vuelven a reunirse con el objetivo de minimizar la incertidumbre generada por este nuevo escenario, que ensombrece las previsiones del ya de por sí lento crecimiento de la economía global.

Una azafata revisa los preparativos para la reunión del G-20.

"Se trata del momento más delicado para la economía mundial desde el año 2008. La incertidumbre provocada por el Brexit coincide con un crecimiento global escaso y no se ha hallado aún la receta que permita revitalizarlo. A ello se le suman todas las preguntas sobre cómo y cuándo se llevará a cabo la salida. Necesitamos respuestas", aseguraba un miembro de una de las delegaciones poco antes del inicio del encuentro, que se celebra este fin de semana en la ciudad china de Chengdu. La cuestión es si el nuevo titular de Economía del Reino Unido, Philip Hammond, será capaz de darlas.

En cualquier caso, el G20 tratará de lanzar un mensaje de estabilidad ante lo que la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, calificó de "circunstancias particularmente difíciles no necesariamente de naturaleza económica, sino también geopolítica". Al Brexit -el grupo sopesa abordar sus consecuencias con una actitud proactiva y abogar por una Europa que siga manteniendo unas relaciones estrechas con el Reino Unido- se le suma el intento de golpe de Estado en Turquía, uno de los otros temas candentes de la reunión, o la amenaza del terrorismo islámico. Esta semana el FMI decidió recortar una décima su previsión de crecimiento global para este año y el próximo, dejándolo en el 3,1% y 3,4%, respectivamente, por la incertidumbre.

El G20, que aglutina un 85% del PIB del planeta, examinará también nuevas fórmulas para revitalizar el crecimiento mundial. Si bien tras el estallido de la crisis financiera internacional el grupo pactó un paquete de medidas basado en las rebajas impositivas y un aumento del gasto, desde entonces ha sido incapaz de articular una estrategia común que derive en un crecimiento sólido. La falta de unidad entre los miembros sobre cuál es la mejor vía para reanimar la economía se pone de manifiesto en cada encuentro, que termina con una declaración llena de buenas intenciones pero poca concreción. "Lo ideal sería activar una agenda política, de gobiernos, no de bancos centrales", dice otro delegado. Pero las circunstancias dispares de cada país lo hacen muy difícil.

El ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, pidió a los miembros del club que "intensifiquen su comunicación y coordinación de sus políticas, forjen consensos y guíen las expectativas del mercado". También hizo hincapié en la necesidad de impulsar las reformas estructurales "en un momento en que los efectos positivos de la política fiscal y monetaria están disminuyendo y los negativos se están haciendo evidentes".

El caso más paradigmático es el de Japón, que tras casi cuatro años de una política monetaria ultra expansiva no ha logrado dejar atrás la deflación ni lograr un crecimiento sostenido. La Eurozona, aunque en menor medida, se encuentra en la misma tesitura. Muchos emergentes sufren por la caída de los precios de las materias primas y China -aunque ha logrado disipar temporalmente los temores de un descenso brusco de su crecimiento- no podrá seguir tirando del carro del crecimiento mundial, según avisó este viernes el primer ministro del país, Li Keqiang.

Otros de los temas a tratar durante el encuentro se basa en estrechar el control sobre los impuestos que pagan las multinacionales en los países donde tienen negocios o en reiterar el compromiso de no devaluar la moneda con fines competitivos y de luchar contra el proteccionismo.

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