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Un mercado aún por conquistar

Las grandes empresas están presentes en EE UU; pero la penetración de las pymes debe mejorar

Autopista LBJ Express en Dallas, Texas, obra de Ferrovial.
Autopista LBJ Express en Dallas, Texas, obra de Ferrovial.

Las grandes empresas españolas han reforzado su presencia en EE UU en los últimos años. La compra de compañías locales, la participación en licitaciones o la apertura de fábricas sobre el terreno han sido las principales vías para apuntalar el crecimiento en uno de los mayores mercados del mundo. Banca, energía, infraestructuras, automoción, servicios, alimentación o salud son algunos de los sectores con mayor presencia de grupos nacionales.

“Tras una primera fase, donde la internacionalización se centró en Latinoamérica, las grandes empresas españolas vieron en EE UU una especie de Eldorado por su tamaño y estabilidad”, explica Diego Pitarch, director del programa de comercio exterior del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

El la primera década del siglo XXI los dos grandes bancos españoles dieron el salto al otro lado del Atlántico. Tras adquirir varias entidades menores, BBVA dio un paso de gigante en 2007 con la adquisición de Compass. Actualmente, el banco presidido por Francisco González tiene activos en EE UU por valor de 86.454 millones de euros y en 2015 su filial aportó 537 millones al beneficio neto del grupo. Por su parte, el Banco Santander ganó presencia allí sobre todo gracias a la compra en 2008 de Sovereign. Hoy en día tiene 5,1 millones de clientes en EE UU y la aportación de este negocio a las ganancias del grupo el pasado curso fue de 678 millones. El crecimiento de ambos bancos en un mercado tan competitivo y regulado como el americano, está siendo más lento de lo esperado. El Santander, por ejemplo, que cambió la cúpula de su filial hace poco, ha suspendido las pruebas de resistencia que realiza periódicamente la Reserva Federal.

“El mercado americano es muy interesante por su dimensión. Sin embargo, también es muy competitivo”, resume Alfredo Bonet, director internacional de la Cámara de Comercio de España. “Se trata de un país muy sofisticado y exigente, pero también muy agradecido porque hay estabilidad jurídica y es precisamente allí donde se marca tendencia. Cualquier idea que triunfa en EE UU se suele extender al resto del mundo”, añade Bonet.

Los 'dueños' del Ibex 35

España es un país muy dependiente de la inversión estranjera. Buena prueba de ello se encuentra en la Bolsa local. El 42,3% del valor de las acciones de las compañías españolas está en mano de inversores extranjeros y dentro de este colectivo los grandes fondos estadounidenses son los principales protagonistas. De acuerdo con un informe que publicó BME el pasado año, los inversores institucionales norteamericanos tenían títulos de empresas cotizadas españolas por valor de 36.560 millones de euros. Los pesos pesados del Ibex 35 cuentan entre sus accionistas significativos a gestoras estadounidenses como BlackRock, Capital Group, Vanguard, Calpers, Fidelity, Franklin Templeton, Invesco o T Row Price, entre otros.

Otro sector muy activo por esas latitudes es el de construcción e infraestructuras. En el caso de Ferrovial, EE UU es el tercer mercado en importancia tras España y Reino Unido. En 2015 el negocio americano generó ingresos por valor de 1.385 millones de euros. La compañía de la familia Del Pino tiene una participación mayoritaria en dos grandes autopistas texanas y el pasado año vendió la que era hasta entonces la joya de la corona americana, la autovía Chicago Skyway, por 2.800 millones.

Otra empresa del sector con gran presencia en este país es ACS. El 37% de la cartera total de construcción está en EE UU y en 2015 sus negocios americanos facturaron por valor de 11.140 millones. “El sector de la construcción en EE UU se encuentra inmerso en un nuevo ciclo de expansión y recuperación con unas tasas de crecimiento estimadas del 7% para los próximos ejercicios. El aumento de la población que ha experimentado el país en los últimos años no se ha visto acompasado por un nivel acorde en infraestructuras por lo que se ha producido un progresivo deterioro de las mismas encontrándose en estos momentos en un estado de obsolescencia”, destaca ACS en u última memoria acerca de las oportunidades en este país.

Generación de ingresos

Junto a banca y construcción, otro de los negocios con importante presencia de compañías españolas es el energético. En 2015 Iberdrola compró UIL por 2015 y la compañía resultante de la fusión con sus negocios americanos, Avangrid, la sacó a Bolsa. EE UU acaparó el año pasado el 15,6% de las inversiones totales de la eléctrica y su negocio de redes facturó por valor de 2.675 millones. También es un mercado importante para Gamesa y aporta e 11% de sus ventas. El grupo vasco abrió en 2004 su primera planta eólica y hoy es uno de los principales suministradores de aerogeneradores. Otra apuesta de energías limpias en este país ha sido la de Abengoa.

En el terreno industrial destaca la presencia de Acerinox. La firma siderúrgica, a través de su filial North American Stainless, tiene en Kentucky su mayor planta y EE UU aporta el 45,7% de los ingresos totales de grupo. Otro gigante español con una fuerte implantación en el país es Gestamp. El fabricante de componentes para automóviles tiene allí seis plantas de producción y factura 907 millones.

En el ámbito alimentario, los grandes grupos nacionales también tienen fuerte presencia. Para Deoleo el mercado estadounidense aporta ventas por valor de 183 millones (el 22,4% del total), mientras que Ebro Foods cuenta con instalaciones industriales en 10 ciudades y su negocio en Norteamérica supone el 48% del beneficio bruto de explotación (Ebitda).Si hay una empresa dependiente de EE UU esa es Grifols. El grupo catalán de hemoderivados compró Talecris en 2010 por 2.800 millones y hoy el 63% de sus ventas (2.505 millones) se generan en este país.

La implantación de buena parte de las multinacionales españolas en EE UU, sin embargo, no se ve acompañada por las compañías de menor tamaño. “Las relaciones comerciales entre ambos países, aún siendo importantes, no son todo lo importantes que podrían ser”, reflexiona Bonet. España vende a EE UU por cerca de 10.000 millones de euros, lo que convierte a este país en el sexto mercado para nuestras ventas exteriores (el primero fuera de la UE). “No parece una relación muy razonable dadas las dimensiones de este mercado. El déficit se debe a que nuestras pymes son todavía muy dependientes de Europa. Además, existen aún determinadas barreras arancelarias y regulatorias que son las que intentan suavizar con el Tratado de Libre Comercio entre EE UU y Europa”, agrega.

Las dificultades para la penetración de las empresas de menor tamaño, sin embargo, no se deben solo a temas legales. “Las compañías deben entender las peculiaridades de este mercado. En EE UU se da mucha importancia a todo lo relacionado con el marketing para poder vender y hay que invertir más en ese sentido. Buena prueba de ello es que el aceite español va a rebufo del italiano. Además, es un mercado tan grande que las características de Florida nada tienen que ver con las de California. Por eso se requiere una gran capacidad de adaptación y flexibilidad para responder a los gustos de cada Estado”, recomienda Pitarch.