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Artesanía para gente ‘cool’

El prestigio internacional de los fabricantes españoles no oculta la precariedad del sector

Tinajas para vino de Moreno León en Torrejoncillo (Cáceres).
Tinajas para vino de Moreno León en Torrejoncillo (Cáceres).

El artesano Cecilio Castrillo hace los corsés y las máscaras de piel de las celebrities de Hollywood en un pequeño pueblo de Burgos. Madonna, Lady Gaga o Beyoncé son algunas de las divas que cayeron rendidas a la imaginación de la obra que Castrillo vende con la marca Leather Designs. Sus rompedoras máscaras lucen en escaparates de Nueva York, París o Londres, y 20 de sus diseños están en el showroom de Bea Akerlund (la estilista de cabecera de Madonna) para adornar eventos del cine y de la moda. "No me he hecho de oro con esta proyección, sigo trabajando solo, y mantengo el precio de mis máscaras a unos 500 euros", cuenta Cecilio Castrillo, un creador que empezó con pocas nociones de negocios.

Como Castrillo, el sastre Daniel Roqueta no ha sacado réditos por poner sus trajes de luces a Madonna y a Sarah Jessica Parker. Daniel Roqueta se ha jubilado tras una vida vistiendo a toreros de España, Francia y Latinoamérica, y su hijo ha cogido el testigo del taller, que da de comer a cuatro personas. A su tradicional trabajo ha sumado una línea de moda taurina para mujer, "que mi hijo quiere poner en valor", cuenta Daniel Roqueta.

A pesar de alcanzar tan altos vuelos, Cecilio Castrillo y Daniel Roqueta igualan en ingresos a un modesto asalariado. Es la tónica del sector. Los talleres artesanos son microempresas que han sufrido mucho con la crisis. "Han cerrado un tercio de ellos (sobre todo los ligados a la construcción). Los que quedan son más competitivos, han innovado, utilizan Internet, y venden al exterior", resume Maribel Martínez, directora de Abay Analistas, autora del informe Situación de la artesanía en España, de EOI.

Los retos de un arte

La mayoría de los artesanos españoles quedaron anclados en el folklorismo de las ventas para turistas, que devaluaron su trabajo y les condujeron a la venta ambulante. Ahora luchan contra "la degradación de las ferias urbanas con productos chinos, y el intrusismo profesional de quienes hacen cosas manuales por afición, e incumplen las exigencias legales y fiscales que nos ahogan", denuncia Isabel Martín, presidenta de Artesanos de Toledo.

Una salida es Artesanía Tradicional Toledana, una plataforma que está reuniendo a los maestros artesanos de oficios en vías de extinción para impulsarlos y sacarlos al exterior.

El oficio de tinajero se ha transformado con Tinajas Moreno León, tres hermanos que han metido en barro el vino con denominación de origen y han inventado un horno de barro desmontable. "Vendemos gigantescas tinajas a bodegas de España, Francia, Chile, Argentina y Nueva Zelanda. Somos únicos en hacer estas piezas de hasta 450 kilos de peso", cuenta Rafael Moreno, uno de los dueños de la empresa que alimenta a cinco familias.

Paco Luis Martos ha dado un giro de tuerca a su taller de artesonado mudéjar abriendo una delegación en Los Ángeles, tras ver cómo valoraban la artesanía española: "De allí me viene el 60% de las ventas", cuenta Paco Luis Martos, que instala sus artesonados en las mejores casas de Hollywood. Su taller tiene siete empleados y factura 400.000 euros anuales, pero no da el salto al gran crecimiento porque "necesitaría de 10 a 15 años para enseñar el oficio a otra persona. Es un trabajo muy exclusivo, apenas puedo subcontratar nada", añade Martos.

Abay Analistas contabiliza 38.577 talleres en España que ingresan unos 4.000 millones de euros, demasiado poco para dar de comer a casi 105.000 familias. "Los artesanos tradicionales no saben poner en valor su trabajo y quedan atrapados por la estructura clásica. Las nuevas generaciones que han viajado dan el cambio", cuenta Javier Gallego, gerente del Centro Tecnológico de la Piel de Andalucía. Él ha sudado para convencer a los 300 artesanos de Ubrique que hacen los bolsos de Dior, Prada o Loewe, para que aligeren la tarea con la maquinaria del centro tecnológico.

El paradigma del cambio es PielFort, un taller de álbumes de fotos de piel que ha sobrepasado la barrera del millón de euros de ingresos gracias la nueva generación formada en la universidad. PielFort imprime ahora la piel con técnicas digitales y ha diseñado innovadoras líneas de bolsos y complementos, además de fundas para móviles y tabletas. El cambio se ha hecho sin aumentar la plantilla de 15 personas y manteniendo el trabajo artesano. "Contratamos a ingenieros de producto para rediseñar la forma de trabajar. Mi hermano se ocupa del día a día y yo desarrollo una estrategia de marketing para doblar la producción en un par de años. Hacemos un discurso global porque vendemos al mundo, y alimentamos ocho redes sociales, también las de China y Japón. Tenemos 15 comerciales ajenos a la plantilla y subcontratamos en las puntas de trabajo", cuenta José David Romero, uno de los dueños.

Innovación para ganar

Los artesanos más innovadores están en lo mismo. El taller de vajillas de vidrio Luesma & Vega, que despuntó al cautivar a Ferran Adrià, ahora vende a los cocineros y a los restaurantes top de casi 40 países. "Tenemos lista de espera de cuatro meses y este año nos mudamos a un espacio tres veces mayor", cuenta Javier Vega.

"El artesano tradicional puede subsistir, pero el futuro es de quienes hacen diseño innovador, captan a un público capaz de pagar por eso y saben comunicarlo", formula el consultor Juan Carlos Santos. Así, Sanín vende los instrumentos de percusión del folclore gallego a músicos de EEUU y Japón por su diseño rompedor. "Tenemos 300 referencias de panderetas, me llegan pedidos por Facebook, y ahora quiero optimizar la forma de trabajar", resume José Manuel Salvado Sanín. Otro ejemplo es Elena Ferro: 32.000 personas ven en Facebook las fotos de sus zuecos campesinos. Su taller vende al año 6.000 pares personalizados de 50 a 180 euros.

Otro artesano, Assaad Awad, ha cambiado para trabajar en comunidad. "Dejé la publicidad para hacer bolsos y joyas con mis manos, pero vi que así no podía crecer. Ahora trabajo con ocho artesanos de piel y un joyero", cuenta. Sirve pedidos a celebrities y a renombrados diseñadores de moda. Su origen publicitario le sirve para amplificar el eco de sus trabajos y revalorizar los precios.