Un mercado sin rumbo

Los analistas no ven clara la evolución de la Bolsa y mezclan negocios cíclicos y defensivos

Los analistas y gestores suelen insistir en la idea de diversificar las carteras con el fin de aprovechar en parte las oportunidades si el mercado es alcista y, al mismo tiempo, protegerse si el devenir de la Bolsa torna en bajista. El problema surge cuando esta dispersión no es tanto por convicción sino por miedo a un mercado sin rumbo. Y esa parece que es la situación actual en el parqué, lo que se traduce en unas apuestas sectoriales en principio contradictorias en las que se mezclan tanto negocios más defensivos como industrias más dependientes del ciclo económico o incluso valores de crecimiento en los que, de momento, solo se están comprando expectativas de crecimiento. “Los mercados comienzan a orientarse hacia una nueva situación caracterizada por un soporte menor de los bancos centrales y con mayor exposición a los riesgos económicos y políticos”, explica Didier Saint-Georges, miembro del comité de Inversiones de Carmignac. Este experto recomienda mantener una actitud de inversión semejante a la que tiene un francotirador: “Generalmente, estos cambios de tendencia dan paso a un periodo de inestabilidad, y los mercados se encuentran plenamente inmersos en él. Este contexto incita a mantenerse al acecho, listos para aprovechar los blancos a tiro con la mayor precisión posible y desde un puesto seguro”.

Tras un comienzo de año en caída libre, las Bolsas han recuperado algo de aire, aunque todavía están lejos de entrar en el terreno de las ganancias anuales. El Ibex 35, por ejemplo, acumula un rebote del 12% desde sus mínimos de febrero, pero todavía se deja un 9% de su valor en 2016.

“En el primer trimestre hubo miedo a que la crisis de los emergentes se trasladase a los mercados desarrollados. Cuando los datos económicos descartaron ese escenario, los precios se recuperaron. Actualmente, actúan dos fuerzas contrapuestas: por un lado hay mucha liquidez, los inversores tienen mucho dinero pero no saben dónde meterlo; y por otro la sensación de que la gran mayoría de los activos se encuentran ya bien valorados”, resume Eduardo Roque, director de inversiones de Mutuactivos. Esta gestora ve más potencial en la renta variable europea que en la estadounidense, aunque reconoce que Wall Street es el mercado dominante, y si se produce allí una corrección podría arrastrar al resto de índices.

Energía e infraestructuras son opciones para tiempos convulsos

Carteras modelo

“Nosotros no hacemos apuestas sectoriales, sino que analizamos las compañías individualmente. Sin embargo, el mix de valores que tenemos ahora en cartera muestra una mezcla interesante. Y es que reúne a empresas más estables con flujos de caja recurrentes como las compañías energéticas, de infraestructuras y socimi, junto a entidades financieras muy infravaloradas. En España, además, tenemos también exposición al petróleo, a valores industriales y a alguna empresa con exposición al ciclo económico”, añade Roque.

Los bancos están muy baratos, pero los tipos tan bajos hacen muy difícil que ganen dinero

En la Bolsa europea los sectores que mejor lo están haciendo en lo que va de año son materias primas, inmobiliario y energía, mientras que los de peor desempeño son bancos, seguros y automóviles. Beatriz López, gestora de EDM, es partidaria de no intentar predecir el comportamiento de la Bolsa y buscar empresas de calidad, que operan en nichos de mercado con alto crecimiento y cuyos negocios son, en gran medida, independientes de la evolución económica. “Creemos que uno de los sectores con mayor atractivo es el farmacéutico. La incertidumbre ante las elecciones en Estados Unidos ha provocado una oleada de ventas indiscriminadas en este sector. Asimismo, vemos interesantes ciertas compañías británicas cuyo comportamiento se ha visto afectado por la incertidumbre de un posible Brexit. Un claro ejemplo es ARM, que diseña los chips incorporados en el 85% de los smartphones”.

Ángel Pérez, analista de Renta 4, recomienda sectores defensivos como infraestructuras o eléctricas ante el escenario bajista que podría darse a corto plazo por la incertidumbre sobre la subida de tipos de interés en EE UU, el Brexit o las elecciones en España. “También vemos potencial a las empresas de materias primas, las siderúrgicas y petroleras. El sector bancario acumula mucho castigo, aunque los tipos tan bajos no favorecen su negocio”, concluye Pérez.

Sobre la firma

David Fernández

Es el jefe de sección de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Información y tiene un máster en periodismo por EL PAÍS-UAM. Inició su carrera en Cinco Días y desde 2006 trabaja en EL PAÍS, donde se ha especializado en temas financieros. Ha ganado los premios de periodismo económico de la CNMV, Citigroup, Aecoc y APD.

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