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Un exempleado reclama 140 millones al BBVA por usar su firma sin permiso

El banco achaca a un “error” la utilización de la rúbrica electrónica del demandante en miles de certificaciones de deuda

Sede de BBVA en Madrid.
Sede de BBVA en Madrid.

Un exempleado ha emprendido en A Coruña un millonario pleito contra el BBVA por haber usado su firma electrónica cuando él ya se había prejubilado. La entidad rubricó miles de certificaciones de deuda en los dos primeros años de la crisis, entre 2008 y 2010, utilizando indebidamente el nombre de este extrabajador de sus servicios jurídicos, un “error” que el banco reconoce y por el que el demandante le reclama una indemnización de 140 millones de euros. El conflicto irá a juicio en noviembre.

Mientras trabajó en el banco, el demandante era uno de los apoderados encargados de firmar los documentos con los que el banco acreditaba la existencia de una deuda y lo hacía para casi 600 sucursales del BBVA en España, según relata su abogado, Xaime da Pena. Se prejubiló el 1 de abril de 2008, pero en 2010 descubrió que la entidad había seguido usando su firma electrónica en estas tramitaciones, después de que una mujer de Vigo a la que el banco le reclamaba una cantidad de dinero se pusiese en contacto con él. Tras fracasar en su batalla por la vía penal, el exempleado de banca ha presentado una demanda civil por supuesta intromisión ilegítima en el derecho al honor y a la propia imagen que irá a juicio en A Coruña el 9 de noviembre. “Han jugado con mi persona”, ha declarado en la audiencia previa celebrada este martes en el juzgado de primera instancia número 12 de la localidad gallega.

El exempleado sostiene en su demanda que el BBVA, “saltándose los más elementales principios de la buena fe mercantil”, usó su firma para acreditar más de 140.000 saldos deudores y certificaciones de deuda en expedientes judiciales, unas tramitaciones, esgrime, que le exponen a recibir querellas por estafa y falsificación de documento mercantil y dañan gravemente su derecho al honor y a la propia imagen.

El banco, por su parte, admite el “error”, pero rebaja a 4.385 el número de certificaciones en las que usó indebidamente la firma del demandante. El letrado de la entidad ha alegado en la audiencia previa que la acción “está caducada” y ha negado el perjuicio que denuncia su exempleado porque ninguno de los morosos a los que se certificó deuda en su nombre se ha querellado contra él.

El cálculo de los 140 millones que pide el demandante como indemnización, explica su abogado, se obtiene de multiplicar las 140.000 certificaciones de deuda en las que a su juicio se utilizó la firma de su cliente indebidamente por los 1.000 euros que un corredor de comercio o un notario cobran como honorarios por cada uno de estos trámites y que el BBVA se ahorró durante dos años. El banco considera excesivas las dos cifras.

La fortuna que reclama el extrabajador al banco ha llevado al juez a advertirle al demandante sobre las graves consecuencias que tendría para su bolsillo perder el pleito, debido a las desorbitadas costas que se derivarían del procedimiento. “Es probable que quede hundido económicamente para toda su vida”, le ha alertado el titular del juzgado. El extrabajador de los servicios jurídicos del BBVA, sin embargo, ha ratificado su intención de seguir adelante con la demanda.