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El Eurogrupo cierra filas con Draghi en sus críticas a Alemania

Dijsselbloem y Lagarde abogan por el respeto a la independencia del banco central

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaüble (izquierda), el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (centro), y el ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaüble (izquierda), el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (centro), y el ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem EFE

La presidencia holandesa reúne hoy a los ministros de Finanzas de la eurozona en un edificio junto al que se ha levantado un muro que denuncia la situación de los refugiados. Pero en Europa hay otros muros. Norte-Sur, acreedores-deudores, Este-Oeste, tantos otros. El último se levanta entre el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y los demás mandarines de la política económica europea: el jefe del Eurogrupo, Jeoren Dijsselbloem, la directora del FMI, Christine Lagarde y el grueso de los ministros del euro han respaldado hoy las duras críticas del presidente del BCE, Mario Draghi, a las cargas de profundidad de Schäuble. Schäuble aboga por una subida de los tipos de interés, por eliminar las medidas extraordinarias que ha puesto en marcha el BCE y acusa a Draghi incluso del ascenso de la extrema derecha. El italiano embistió ayer con suma dureza contra Schäuble. Los demás le siguen hoy.

"Draghi tiene que hacer su trabajo con independencia. Cuantos menos comentarios, mejor", ha explicado Dijsselbloem. "El debate es legítimo, pero el problema es que genera influencia política", ha añadido. "Todos los bancos centrales tienen que ser independientes al dirigir su política monetaria", ha abundado la jefa del FMI, Lagarde.

El pulso Draghi-Schäuble será la comidilla de la reunión, pero salvo sorpresa no pasará de las conversaciones de pasillo. Los ministros tienen un plato fuerte: el primer examen del rescate griego. La Comisión Europea ha asegurado que el acuerdo está cerca a través del comisario Moscovici. Lagarde ha sido menos optimista: ve "algún progreso" , pero advierte de que queda mucho trabajo por hacer, tanto en el plano fiscal como en la reforma de pensiones. La reestructuración de deuda es el elefante en la habitación del que nadie habla, pero que separa la postura del Fondo (favorable a una quita) y de los acreedores europeos (partidarios de alargar plazos y rebajar intereses, pero no de activar el jubileo de la deuda). Ese debate está a punto de comenzar, ha apuntado Dijsselbloem, pero para ello antes debe haber acuerdo sobre el examen del rescate y las medidas que debe acometer Atenas. La crisis de Grecia vuelve al Eurogrupo, de donde en realidad nunca ha acabado de irse.