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Tejidos inteligentes que mutan

La firma vasca Tecnalia crea un producto textil que se endurece hasta parecer plástico

El emprendedor Mikel Garrido.
El emprendedor Mikel Garrido.

Mikel Garrido es un emprendedor y un infatigable creador. Una de sus ideas, el Kidy Bus, un arnés de retención infantil para transporte escolar, le valió el Premio Nacional de Seguridad Infantil en 2010 y le permitió ser seleccionado como uno de los protagonistas del libro 200 años de patentes, editado por la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Ese éxito le llevó a recibir un encargo del centro de investigación Tecnalia, ubicado en el Parque Científico y Tecnológico de Derio (Vizcaya), para promocionar Varstiff, un revolucionario material textil inteligente. "Puede adoptar formas diferentes", explica Mikel. En condiciones de presión atmosférica se comporta como un tejido, siendo fácilmente adaptable a diferentes formas. "Cuando se le aplica un vacío, se vuelve rígido hasta alcanzar durezas equivalentes a las de un plástico convencional". El vacío se logra a través de una válvula del tamaño de una uña. Este proceso es reversible y se puede repetir tantas veces como se desee y adoptando formas diferentes en cada caso.

¿Por qué recurrieron a Garrido? Para Tecnalia, vender el Varstiff le suponía un problema. "Es un producto con tantas aplicaciones, que el centro no sabían por qué campos empezar a desarrollarlo", explica Garrido. "Los técnicos conocían perfectamente cómo funcionaba, pero no sabían cómo podían comercializarlo".

Fue entonces cuando el emprendedor se sumó a la empresa. Textia Innovative Solutions, la firma creada para comercializar el material, ya ha presentado dos productos: Varstiff Rehab, un arnés ajustable para las personas con movilidad reducida y Varstiff Inmo, una suerte de escayola portátil reutilizable para emergencias.

El siguiente producto en la lista será precisamente un arnés de retención. "Será un producto multietapa, que va a valer desde que nace el niño hasta la edad que marca la ley", explica Garrido. "Esto lo convierte en un producto de especial interés para el sector del taxi".

Perfil y proyectos

» Perfil. Mikel Garrido estudió marketing en Reino Unido y tiene experiencia profesional en una multinacional de la perfumería, donde fue director de marketing.
» Proyectos. En enero Tecnalia asistirá a la feria del textil de Hannover. Allí tiene previsto buscar nuevas aplicaciones para el Varstiff y encontrar financiación para el desarrollo de la compañía.

Consideran que las posibilidades son tan grandes que tanto Garrido como Textia están ansiosos de encontrar inventores y empresas dispuestos a sacarle todo el partido posible a Varstiff. "Buscamos desarrolladores de oportunidades de negocio con espíritu emprendedor para construir proyectos juntos", explican en su página web. Lo extienden a cualquier industria, desde "automoción a deporte, textil o salud, entre otras. ¿Aceptas el reto?"."Lo que pretendemos es atraer a gente experta de distintas áreas y de todo el mundo", explica Garrido. Y eso que sabe que sin tener algo ya desarrollado que mostrar, la búsqueda de financiación se complica. Hasta ahora han invertido 1,2 millones de euros en el proyecto.

Experiencia

El principal valor de la relación de Tecnalia con Garrido es la experiencia de este último a la hora de comercializar un invento. "Con Kidy Bus no había nada", relata. "Así que tuve que empezar por crear la patente, desarrollé el prototipo, homologué, certifiqué, tuve que buscar quien fabricara e industrializara... Toda esa experiencia cuando partes de cero significa tener mucho camino andado y muchos obstáculos superados". Y pone un ejemplo: "El Ministerio de Industria, en lo que a homologaciones y certificados se refiere, te pone los mismos requisitos a ti que a Mercedes-Benz".

Mikel, que se declara "ingenioso y no ingeniero", reconoce que la experiencia vivida con Kidy Bus fue realmente complicada. "Ves cómo, con tres niños en casa, los ahorros van mermando en pagos de homologaciones o certificados. Aprendes a buscarte la vida, adquieres capacidad de multifuncionalidad".

Ropa futurista para hoy

Zapatillas que se abrochan solas, un sujetador que detecta cambios de temperatura en la mama, camisetas que prevén un infarto antes de que se produzca... Las noticias que anuncian el lanzamiento de prendas de ropa inteligente (muchas de ellas diseñadas y programadas para prevenir enfermedades) se suceden. Es un negocio que está en auge y que, si cumplen las previsiones de los expertos, cada vez lo estará más. Según la empresa CCS Insight, especializada en estudios de mercado sobre dispositivos y redes de conexión, el consumo de dispositivos electrónicos incorporados en la vestimenta pasará de los 9,7 millones que se registraron en el año 2013 a 135 millones en el año 2018.

¿Una moda pasajera o una industria que ha llegado para quedarse? Más parece lo segundo que lo primero, tal como quedó patente en la última edición del Mobile World Congress (MWC 2015), celebrada en Barcelona. En este evento, el más importante del mundo dedicado a la tecnología móvil, los llamados wearables (dispositivos que se pueden vestir con funcionalidades integradas) fueron uno de los principales actores. En el MWC 2015 los proveedores de componentes mostraron líneas de negocio basadas en el desarrollo de chips cada vez más pequeños enfocados hacia las nuevas necesidades. Esto es debido a que la nanotecnología, y en concreto su adaptación a nuevos dispositivos textiles y vestibles, ha despertado el interés de grandes empresas multinacionales como Qualcomm, MediaTek e Intel.

En el último CES de Las Vegas, la feria más importante del mundo dedicada a la electrónica de consumo, exhibe las principales propuestas en tecnología portátil.

Intel presentó a Curie, un ordenador del tamaño de un botón y diseñado pensando en los dispositivos transportables. En palabras de Aise Ildeniz, vicepresidenta y directora general de desarrollo de negocio y estrategia del grupo de nuevos dispositivos de Intel, "con Curie, Intel quiere que cualquiera, con la ayuda de un par de ingenieros, pueda crear un nuevo producto. Así, no sólo las grandes compañías de siempre podrán crear nueva tecnología. También, por ejemplo, los diseñadores de moda podrán fabricar zapatos o camisetas inteligentes".