Análisis
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España tira de Alemania

Como si fuera el mundo al revés, una España endeudada está haciendo de locomotora de Europa

Durante el tercer trimestre las exportaciones en volumen, corregidas de factores estacionales, aumentaron un 8,3% en tasa anualizada sobre el trimestre anterior, frente al 14,6% en el segundo. Podemos decir, por tanto, que el ritmo de crecimiento se ha frenado, pero que sigue siendo bastante robusto, sobre todo teniendo en cuenta que el dato del segundo trimestre fue excepcional y que el comercio internacional muestra una notable debilidad. En términos tendenciales (datos corregidos de estacionalidad y suavizados) el crecimiento alcanza en los últimos meses una tasa anualizada del orden del 6%, si bien apunta a una ligera desaceleración (gráfico superior izquierdo). Como punto de referencia, la estimación de crecimiento del comercio mundial en volumen de la Comisión Europea para 2015, publicada hace un par de semanas, es del 2,5%.

Si tomamos los datos agregados desde el comienzo del año hasta septiembre, el valor de las exportaciones aumenta un 4,4% sobre el mismo periodo del año anterior, tasa que se reduce al 3,7% en volumen, dado que los precios (valores unitarios) suben un 0,7%. El crecimiento nominal es prácticamente el mismo que el que registran las exportaciones de la zona euro. Es decir, nuestras exportaciones se comportan más o menos igual que las del resto de nuestros socios. A su vez, la zona euro está ganando cuota de mercado internacional a costa de los EE.UU., de China y de los países productores y exportadores de productos energéticos y otras materias primas. Aunque no sea el único, hay que señalar la depreciación del euro como uno de los factores explicativos.

Cifras de negocio

En septiembre la cifra de negocios de las empresas registró un aumento notable respecto al mes anterior, según los datos corregidos de estacionalidad y calendario. Ahora bien, ello no llegó a compensar la caída de agosto. Detrás de esta volatilidad puede haber factores estacionales insuficientemente corregidos, en unos meses en los que estos factores son muy significativos. Tomando datos agregados trimestrales, el crecimiento intertrimestral del tercero muestra un cuasi-estancamiento (0,5% en tasa trimestral anualizada), frente al aumento del orden del 5% en los dos primeros trimestres del año. Por sectores, la cifra de negocios de los servicios registra una desaceleración menos acusada que la de la industria, donde la tasa llega a ser negativa, si bien ello se explica en parte por la caída de los precios de la energía. En todo caso, estos indicadores muestran con claridad la pérdida de fuerza de la economía española en el tercer trimestre.

Por lo que respecta a las importaciones, la moderación de su crecimiento en el tercer trimestre es aún más intensa que la de las exportaciones. En términos nominales prácticamente se estancan respecto al trimestre anterior, y aunque en volumen aumentan un 4% en tasa anualizada sobre el trimestre anterior, esta tasa es notablemente inferior a la de los trimestres anteriores. Ello es más visible en las importaciones de productos terminados (gráfico superior derecho), lo que refleja la moderación del crecimiento de la demanda interna y del PIB, como recoge la primera estimación de este agregado publicada por el INE.

No obstante, los datos acumulados desde el comienzo del año muestran un mayor crecimiento en volumen de las importaciones que de las exportaciones (6,2% frente al 3,7% citado), lo que significa que la aportación de los flujos comerciales al crecimiento real del PIB es negativa. Este patrón se observa también en los intercambios con la UE (las exportaciones en volumen aumentan un 5,5% y las importaciones, un 8,2%), lo que quiere decir, por un lado, que España está haciendo de locomotora de Europa y, por otro, que su crecimiento se ve frenado por la debilidad de la economía europea, al tiempo que empeora su balanza comercial con la misma. El mundo al revés: la España endeudada tirando de la potente Alemania. La causa no es la falta de competitividad, sino la debilidad de la demanda interna europea. El caso es que la zona euro registra un abultado superávit comercial con el resto del mundo (el de Alemania casi alcanza el 9% de su PIB), lo que significa que no gasta lo que podría. El BCE se empeña en dinamizar la economía del euro, pero sus resultados son escasos porque las familias y empresas no asumen mucho más crédito al estar muy endeudadas. Por eso es necesario y urgente acompañar al BCE con potentes estímulos fiscales en los países que tengan margen para ello, básicamente Alemania.

A pesar del mayor crecimiento en volumen de las importaciones respecto a las exportaciones, el déficit comercial acumulado en el año disminuye ligeramente, un 1,1%. La razón es la caída de los precios del petróleo importado. Así, el superávit no energético disminuye un 75%, pero el déficit energético lo compensa, reduciéndose un 30% (gráfico inferior derecho). El ahorro en la factura energética respecto al mismo periodo del año anterior supera los 9.000 millones de euros.

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