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Ingeniería al servicio del medio ambiente

La compañía Toro Equipment es un referente en el tratamiento de aguas residuales

Santiago Salcedo, fundador de Toro Equipment.
Santiago Salcedo, fundador de Toro Equipment.

Santiago Salcedo ya estaba convencido hace más de 25 años, cuando aún era estudiante en la Escuela de Ingenieros de Valladolid, de que debía montar su propia empresa tras acabar su carrera. “La mayoría de mis compañeros hablaban de trabajar para Renault o para Michelin, las dos empresas de referencia en la ciudad. Pocos, cuatro o cinco, barajábamos construir nuestra propia empresa. A mí me dio por el agua, porque pensaba en un emprendimiento que tuviera una parte tecnológica y, al mismo tiempo que tuviera una parte de cuidado del medio ambiente como respuesta a esa conciencia ecologista que muchos teníamos en aquella época”, relata Salcedo.

Ese ideal fue el comienzo de una carrera que ha llevado a Salcedo a fundar Toro Equipment. La firma, desde sus instalaciones de los pueblos vallisoletanos de Cistérniga y Villavaquerín, se ha convertido en una de las principales compañías europeas en el diseño y fabricación de equipos para el tratamiento de aguas residuales industriales y urbanas, aguas de proceso, aguas de abastecimiento, reutilización de aguas y tratamiento de lodos.

Perfil y proyectos

Santiago Salcedo es ingeniero por la escuela de Valladolid. Como empresario siguió los pasos de su padre en el emprendimiento personal y busca innovar en el producto constantemente.

Toro Equipment vende el 70% de lo que produce en el extranjero. La firma factura unos 16 millones de euros anuales y su estrategia es ampliar mercados tras potenciar la producción de la fábrica recién inaugurada en Villavaquerín.

Las cuentas de Toro Equipment muestran que exporta a más de 45 países “aproximadamente, un 70% de nuestra facturación anual, en torno a los 16 millones de euros, procede de la exportación”, según Salcedo. “Desde el principio, cuando juntamos un poco de dinero, empezamos a salir fuera. En España hace 25 años se hacía poco o nada en el tema de las aguas residuales, así que asistíamos a ferias, visitábamos instalaciones. En ese momento también supimos que para hacer nuestro trabajo necesitábamos una tecnología que podíamos comprar o crear. Y decidimos crearla”, cuenta.

Internacionalización

La vocación exportadora tiene sus riesgos, según el responsable de Toro Equipment. “Tenemos claro que si una máquina nuestra falla en Murcia eso va a provocar un problema. Pero, si esa misma máquina falla en Ucrania, por poner un ejemplo, entonces el cliente y nosotros tendremos un gran problema. La mejor forma de evitar esto es construir máquinas que puedan funcionar en cualquier circunstancia. Un empresario tiene que ser un gestor de riesgos”. A este argumento, Salcedo añade que busca la complicidad con el cliente: “No se trata de dar le la razón siempre, pero tienes que tener claro que si es cliente tuyo, es por algo. Hace poco, un cliente griego nos dijo que como no podían sacar dinero del país, no podría pagarnos los primeros plazos de unas máquinas hasta que pudiera empezar a vender el producto que esas máquinas fabrican. Decidimos suministrárselas: ya ha podido pagarnos y la empresa se ha salvado. Además, si quieres ser competitivo, por ejemplo en México y frente a empresas de Estados Unidos; tienes que tener claro que en el coste del producto hay que incluir el precio del transporte y la instalación en destino. Cuanto menores sean estos costes, más competitivo serás. Por esta razón, cuando un ingeniero nuevo entra en el departamento de diseño y fabricación le tatuamos en el cogote las medidas de un contenedor marítimo”.

Salcedo reconoce deberle mucho a su padre. “Con él empecé a trabajar en el mundo de la empresa y de él aprendí la necesidad de desarrollar productos que se adelantarán a las necesidades del mercado. Cuando se empezó a decir que el hidrocemento podía ser cancerígeno, enseguida se dio cuenta de que, más pronto que tarde, ese material sería sustituido por otro en el revestimiento de los tanques de agua. Pensó que había que producir algo en plástico y lo hizo. Por eso en Toro Equipment es crucial la innovación. También aprendí de mi padre el orgullo de ser empresario y a lo que representa montar una empresa a tu estilo. Al empresario en España le han llamado de todo. A mí, durante años, me daba vergüenza decir que era empresario. Ahora ya no. Estoy muy orgulloso de serlo y creo que en este país necesitamos muchos empresarios, pero empresarios que respeten al medio y a la sociedad en la que viven y trabajan. Es importante ganar dinero ahora pero es más importante seguir ganándolo dentro de 10 ó 15 años y, además, haciendo algo que te gusta hacer y con tu gente”.