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Las reservas de petróleo tocan un máximo de 3.000 millones de barriles

La Agencia Internacional de la Energía advierte de que puede presionar los precios a la baja

Máquinas trabajan en un pozo de petróleo.
Máquinas trabajan en un pozo de petróleo. EFE

No hay mes sin récord en el mercado petrolero. Las reservas mundiales de crudo batieron en octubre su máximo histórico al superar los 3.000 millones de barriles, según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hecho público este viernes. El organismo, muy escuchado por los inversores, advirtió de que el almacenamiento masivo podría seguir presionando los precios a la baja. Dicho y hecho: el barril de Brent respondió con una caída de más del 1% en la jornada y batió su mínimo de los dos últimos meses.

Los exportadores de petróleo prosiguen su particular vía crucis y los importadores prolongan una fiesta que ya dura más de un año y que no tiene visos de tocar a su fin. La AIE esbozó este viernes el peor de los escenarios posibles para los primeros y el mejor de los imaginables para los segundos: la demanda no termina de consolidar su incipiente repunte, la oferta no echa el freno y, consecuentemente, el volumen de crudo almacenado aumenta cada día. En este último factor, el del almacenamiento, la Agencia pone el acento por sus implicaciones futuras para un mercado ya de por sí deprimido por la sobreoferta.

“Los rebosantes inventarios de crudo ofrecen un parachoque sin precedentes contra crisis geopolíticas o interrupciones inesperadas en la producción”, apuntan los técnicos del organismo. Detrás de este crecimiento de los inventarios emerge una causa por encima del resto: el surgimiento de tecnologías de obtención eficiente de crudo por fracturación hidráulica (fracking), que ha cambiado de un plumazo el orden petrolero mundial previo y ha convertido a EE UU en líder global de producción en detrimento de la otrora todopoderosa Arabia Saudí. Cuando la oferta de petróleo fracking empezó a inundar el mercado, hace casi dos años, los precios iniciaron su cuesta abajo y el país norteamericano apostó por el acopio.

El abaratamiento del crudo ha seguido intensificándose desde entonces, en parte porque la respuesta de Arabia Saudí ha sido encarar el envite estadounidense aumentando el bombeo, y el almacenamiento masivo de petróleo se ha convertido en una práctica generalizada en todo el mundo. “Las reservas se han disparado en Asia y Oceanía y en Europa el récord de producción de crudo ruso y los crecientes envíos desde Oriente Próximo han llenado los tanques”, constata la AIE. El aviso de la Agencia es el segundo en ese sentido en menos de 24 horas: el cartel de la OPEP incidió el jueves en la anomalía que supone este volumen de reservas.

Irán intensificará la competencia en Europa

El regreso de Irán al mercado petrolero mundial cuando se concrete el levantamiento de las sanciones internacionales, previsto para el próximo año, intensificará la competencia en Europa. Así lo cree la AIE, que apunta al Viejo Continente como principal terreno de batalla para las principales potencias petroleras —Rusia, Irak, Arabia Saudí y, ahora, Irán— en 2016. La agencia, dependiente de la OCDE, subraya el interés de Teherán en “recuperar la cuota de mercado perdida” en los últimos años en favor de Irak y remarca que el país persa ya ha contactado con varios potenciales compradores europeos.

Leve alza del consumo


En el plano de la demanda, la AIE pronostica que el crecimiento, sostenido desde el final de la Gran Recesión, será de 1,2 millones de barriles diarios en 2016. Esta prolongación de la tendencia alcista sería, en principio, una buena noticia para los productores, augurando una subida de precios. Pero no lo es por dos motivos: porque la debilidad de los emergentes, con China a la cabeza, hace que flaquee respecto al crecimiento registrado este año (1,8 millones de barriles diarios) y, sobre todo, porque la oferta no termina de aterrizar pese a estar en niveles históricamente altos. Tampoco ayudan las previsiones meteorológicas invernales, que apuntan a temperaturas suaves a ambas orillas del Atlántico.

La tendencia bajista en el mercado —el crudo se ha dejado casi la mitad de su valor en un año— contrasta con las últimas previsiones de largo plazo de la AIE, que espera que el barril de Brent, el de referencia en Europa, se sitúe en 80 dólares en 2020. Aún es demasiado pronto para evaluar su grado de acierto, pero todas las fuerzas del mercado parecen remar en el sentido justamente contrario. Hasta el punto de que algunos analistas, como Carsten Fritsch, experto de materias primas del banco alemán Commerzbank, sostienen que solo es “cuestión de tiempo” que el crudo caiga por debajo de los 40 dólares por barril.

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