Kutxabank estudia un ajuste de plantilla de unos 600 empleados

El alto nivel de costes lleva al banco a reducir el 10% de los trabajadores

La fusión de BBK, Kutxa y Caja Vital creó Kutxabank, una entidad muy solvente (uno de los mejores ratios de capital de la eurozona y 5.089 millones de patrimonio), pero con un talón de Aquiles: la baja rentabilidad por el exceso de gastos y una morosidad importante, el 9,3%. Ante esta situación, la entidad presidida por Gregorio Villalabeitia ha planteado a los sindicatos un ajuste de plantilla que incluiría 276 prejubilaciones, además de un plan de bajas incentivadas voluntarias.

También ha propuesto suspensiones de contrato y reducciones de jornada de carácter voluntario, todo ello dentro de las medidas que ha diseñado la entidad para mejorar su eficiencia. Según fuentes consultadas, entre todas las medidas, la reducción de la plantilla podría llegar a unos 600 empleados, que podrían ser más, en función de los trabajadores que se acojan a las ofertas.

El banco baraja un descenso de la plantilla del 10%, lo que llevaría la cifra hasta casi 700 empleados. Ahora trabajan algo más de 6.500 personas, 4.437 en Kutxabank y 2.017 en la adquirida CajaSur. El coste medio por empleado es de unos 70.000 euros brutos.

Plantilla muy envejecida

El objetivo de la entidad será rebajar la cifra de empleados que están entre los 58 y 62 años. Unas 1.600 personas tienen más de 55 años, lo que hace que sea una de las plantillas más envejecidas del sector. En 2011, BBK hizo un ERE en CajaSur, adquirida con ayudas del Estado de 400 millones, con 652 bajas y prejubilaciones.

Hasta junio pasado, Kutxabank estaba, junto con Unicaja y Abanca, entre las entidades con un peor ratio de eficiencia. Este ratio, situado en el 65,8%, relaciona los gastos de explotación sobre el margen bruto del negocio, sin tener en cuenta los ingresos extraordinarios (operaciones financieras). Es decir, lo que gasta por cada cien. Pese a que tiene fuertes ingresos, los gastos se los comen en su mayor parte.

Kutxabank, y todo el sector, se enfrenta a un escenario prolongado de bajos tipos de interés, es decir, escasos márgenes y poco recorrido para rebajar más el coste del pasivo. Además, la entidad vasca ha decidido seguir en solitario y no salir a Bolsa, al menos, hasta 2019. Con este panorama tiene que ajustar sus cuentas para cumplir con los planes de negocio explicados a los supervisores.

La entidad va a aprovechar, este mismo ejercicio, el rendimiento extraordinario de Euskaltel cifrado en unos 238 millones para el ajuste de la plantilla y reforzar las provisiones. Villalabeitia se ha propuesto elevar la rentabilidad sobre el capital, ahora situado en el 5,2%, uno de los más bajos del sector financiero. En cuanto a las sucursales, el banco no ha concreta la cifra de cierres.

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Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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