Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Justicia británica dictamina que Uber es legal en Londres

"Es la victoria del sentido común" señalan desde la aplicación de transporte compartido

Protesta de taxistas contra Uber en el centro de Londres, el pasado año.
Protesta de taxistas contra Uber en el centro de Londres, el pasado año. REUTERS

La aplicación de transporte compartido Uber es legal en Londres. Así lo ha dictaminado este viernes el alto tribunal londinense tras un proceso que ha ido acompañado de meses de protestas por parte de taxistas de la capital. "Es la victoria del sentido común", señaló Uber. "Es una mala noticia", criticó por su parte el sindicato de taxistas, que lucha contra lo que consideran una "competencia desleal".

El gigante americano de transporte compartido podrá seguir, por tanto, calculando sus tarifas según el mismo método, mezcla de duración y distancia de la carrera. A diferencia de los taxis, que usan el taxímetro para calcular el precio que cobran, Uber permite a los clientes reservar y pagar por un trayecto a través del smartphone, y dispone de una segunda aplicación para que los conductores calculen el coste del viaje.

El tribunal debía decidir si Uber era legal ante la existencia de una ley que prohíbe el uso de taxímetros en coches de particulares que circulen por la capital inglesa. El juez Duncan Ouseley dictaminó que la aplicación no puede considerarse un taxímetro, y que por tanto no es ilegal. "Un taxímetro no es un dispositivo que recibe señales de GPS durante un trayecto y envía esos datos a un servidor situado fuera del vehículo para calcular la tarifa y luego envía de vuelta la información al conductor", dijo.

Los taxistas han llevado a cabo fuertes protestas en Londres, argumentando que Uber incumple las normas de licencias locales. Otras ciudades del mundo como París y Sao Paulo también han visto manifestaciones similares a las de Londres como queja por la aparición de Uber. La decisión de la Justicia en Reino Unido contrasta con la de otras grandes urbes como Río de Janeiro, cuyo alcalde prohibió la aplicación el mes pasado.

Uber está pendiente todavía de otra decisión, la de las autoridades de transporte de Londres, que habían pedido a la Justicia que aclarase su legalidad antes de poner en marcha una nueva legislación sobre transporte compartido, un sector en plena expansión tanto en Londres como en otras capitales. Entre las nuevas normas que las autoridades podrían empezar a aplicar están la obligación de que transcurran al menos cinco minutos entre la reserva y el comienzo del trayecto, que los conductores pasen un examen de inglés y que las empresas del sector dispongan de un teléfono fijo y acepten las reservas hasta con siete días de antelación.

"Vamos a seguir trabajando con las partes para ofrecer servicios de transporte seguros, modernos e innovadores", han comentado las autoridades. Estas medidas perjudicarían a Uber, empresa con sede en San Francisco y participada por el banco de inversión Goldman Sachs y Google.

"La cifra de vehículos con chófer ha pasado de 59.000 en 2009 a más de 89.000 hoy. A este ritmo superaríamos los 128.000 en dos años", han advertido las autoridades de transporte antes de recordar que "el alcalde de Londres ha pedido al Gobierno que nos permita limitar el número de transportes de este tipo para luchar contra los problemas de atascos, mal aparcamiento y mala calidad del aire".

Más información