El conflicto de intereses enturbia el relevo en el Banco de Francia

140 economistas rechazan que la institución la dirija un exdirector general de BNP Paribas

El exdirector de BNP Paribas François Villeroy de Galhau.
El exdirector de BNP Paribas François Villeroy de Galhau.BERTRAND GUAY (AFP)

La designación del nuevo presidente del Banco de Francia, encargado de supervisar el sector bancario y los mercados financieros, se ha convertido en un debate público de alto nivel por el supuesto conflicto de intereses del candidato. Se trata de François Villeroy de Galhau, de 56 años, hasta el pasado abril director general adjunto y número dos de BNP Paribas, el mayor banco de Francia. Lo ha propuesto el presidente François Hollande, pero casi 150 economistas exigen que el Parlamento lo rechace porque consideran “ilusorio” que pueda actuar con independencia e imparcialidad.

Exalumno de la Escuela Nacional de Administración, como Hollande, Villeroy ha ocupado importantes puestos de responsabilidad en el potente banco privado francés desde 2011. En abril, y a petición del Gobierno, dejó el banco para hacer un estudio sobre potenciales inversiones en Francia y, el pasado día 8, Hollande lo nominó para dirigir el Banco de Francia, si bien debe superar una audición y una votación el próximo 29 en la Comisión de Finanzas en el Parlamento. Solo así sustituirá a Christian Noyer, que cumple en octubre el mandato que inició en 2003.

Consciente de las sospechas que levanta su designación, Villeroy difundió el pasado día 11 un escrito en el que se compromete a no percibir “ninguna remuneración diferida del BNP” (salarios variable, indemnización por su marcha o stocks options), ni a participar durante dos años en ninguna decisión que afecte a BNP o sus filiales. Nada ha calmado el rechazo a su elección en amplios círculos de economistas y políticos, que preferían la candidatura de Benoît Coeuré, de 46 años, hoy hombre de confianza de Mario Draghi en el BCE y que nunca ha trabajado en el sector privado.

El martes, más de 140 economistas –muchos de ellos profesores de universidades, entre ellos Thomas Piketty- difundieron en Le Monde un escrito muy crítico con la opción de Hollande. “El sector bancario es particularmente propicio a los conflictos de intereses”, alertan. “Es totalmente ilusorio afirmar que se puede haber servido a la industria bancaria y, unos meses más tarde, asegurar su control con imparcialidad y total independencia”.

Aunque no dudan de su preparación, Villeroy, dicen los economistas, está expuesto a “un grave conflicto de intereses”. Por eso, opinan que Hollande debiera haber elegido a Coeuré, de quien destacan su independencia "frente a las presiones políticas y del lobby bancario”. “Son nuestros gobernantes tan prisioneros de los intereses financieros que dejan a las finanzas el poder de nominar a los suyos para funciones claves de instancias que supuestamente las regulan?”. Los economistas se preguntan también si los gobernantes están tan “desconectados de sus ciudadanos” como para no medir la desconfianza que genera estas decisiones.

Los firmantes dirigen el escrito a los presidentes del Senado y la Asamblea Nacional, así como a los integrantes de la Comisión de Finanzas, a quienes piden que no voten a Villeroy el próximo día 29.

Los bancos nacionales en la zona euro coordinan con el BCE la supervisión de los sectores bancarios de cada país y aplican las políticas monetarias aprobadas por el banco central. El presidente del banco de Francia, como los del resto de Estados europeos, también representa a su país en los organismos internacionales de regulación bancaria.

Sobre la firma

Carlos Yárnoz

Es Defensor del Lector, llegó a EL PAÍS en 1983 y ha sido jefe de Política, subdirector o corresponsal en Bruselas y París. El periodismo y Europa son sus prioridades. Como es periodista, siempre ha defendido a los lectores. Ahora, oficialmente.

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