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El Ibex sufre por China y la Reserva Federal y pierde un 5% en la semana

El Ibex se deja más del 2% después de que el paro cayese al 5,1% al otro lado del Atlántico

Los parqués occidentales cierran otra semana aciaga por los emergentes, con China a la cabeza, y la incógnita de los tipos de interés en EE UU. El Ibex español cierra los primeros cinco días de septiembre en la misma línea que en agosto, cuando sufrió su mayor descenso de mediados de 2012, y retrocede un 5,13% semanal. La misma tónica siguieron el resto de grandes índices europeos, con caídas semanales de alrededor de un 3%. Cuatro de las cinco sesiones de la semana cerraron en rojo: solo el jueves escaparon de las pérdidas.

Este viernes las Bolsas europeas profundizaron las caídas después de que se conociese que el paro en EE UU cayó hasta el 5,1% en agosto. Esta cifra, cercana al nivel que la propia Reserva Federal considera como pleno empleo, incrementa las dudas sobre la posible subida de tipos al otro lado del Atlántico y se traduce en mayor volatilidad en los mercados. Al cierre, el Ibex 35 se dejó casi un 2,2%, el CAC 40 y el DAX Xetra retrocedieron un 2,8% y un 2,7% respectivamente y el Ftse británico cayó un 2,44%. Los descensos eran mayores en el Eurostoxx, el índice que aglutina a las 50 mayores empresas cotizadas de la eurozona, que bajó un 2,75%.

Las Bolsas estadounidenses, las que a priori más sufrirían un alza en los tipos de interés, han abierto este jueves con fuertes pérdidas. El índice industrial Dow Jones caía un 1,7% en los primeros compases de la sesión; el selectivo Nasdaq, en el que cotizan los valores tecnológicos se dejaba un 1,2% y el S&P 500 retrocedía un 1,5%.

La duda radica ahora en cuándo la Reserva Federal dará el paso y anunciará el aumento del precio del dinero. Una mayoría de analistas apuesta por una subida de tipos a finales de diciembre, pero pocos descartan tajantemente un adelanto a este mismo septiembre o un retraso a principios de 2016. Las caídas de las últimas semanas en los principales parqués mundiales y, muy especialmente, en los mercados emergentes, han redoblado la presión para que la Fed posponga este aumento de tipos.

Más allá de la Fed, en las últimas semanas las dudas sobre la salud de la economía china han extendido la volatilidad en los mercados y han llevado a los principales índices europeos a sufrir en agosto su peor mes en los últimos cuatro años. A falta de referencias procedentes de la China continental, los inversores han puesto este viernes sus ojos en Hong Kong y en Tokio. El Hang Seng ha cerrado con una caída del 0,45% después de haber llegado a caer más de un 2% a media jornada. En Japón, el Nikkei se ha dejado un 2,15%.

"La ralentización en China se ha instalado en la mente de los inversores. Es la gran preocupación", explica Louis Tse, responsable de la firma de inversión VC Brokerage en Hong Kong. "Hay cierto nerviosismo en el mercado", explica a la agencia Reuters Ingo Speich, gestor de la firma Union Investment. "Creo que cada vez son más los analistas que culpan a los bancos centrales por actuar para estabilizar las Bolsas", añade. Las principales casas de análisis creen que los principales índices chinos reabrirán el lunes, tras dos días cerrados, con caídas.

A este temor, reavivado el jueves por el recorte en las previsiones de crecimiento en la eurozona que elabora el Banco Central Europeo (BCE), se ha sumado este viernes un dato de pedidos industriales alemanes peor de lo esperado. Los inversores temen que el país germano —la primera economía europea y muy dependiente de su sector exterior—, se vea fuertemente impactado por el frenazo de los emergentes.

Casi todos los valores en rojo

Los títulos más castigados en el conjunto de las Bolsas europeas son, una jornada más, los del sector minero y energético, que acusan el fuerte descenso en los precios de las materias primas. En España, todos los valores cerraron la sesión en rojo, con la única excepción del grupo de aerolíneas IAG —al que pertenecen British Airways, Iberia y Vueling— y la siempre volátil Abengoa.

El euro cotiza plano este viernes se cambia por 1,11 dólares después de haber caído a mínimos de las dos últimas semanas tras la pesimista comparecencia del presidente del BCE, Mario Draghi, en la que anunció nuevos estímulos si la crisis china sigue enquistándose y su impacto sobre la eurozona se recrudece. De momento, el programa de expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) puesto en marcha en marzo mantiene su cuantía mensual de compras de activos en 60.000 millones de euros, pero el límite de adquisiciones en cada emisión de bonos pasa del 25% al 33%, lo que otorga algo más de flexibilidad al eurobanco.

El oro y el franco suizo, dos tradicionales valores refugio, apenas sufren cambios en sus cotizaciones. Y el yen, una divisa en la que los inversores buscan refugio en momentos de turbulencias económicas, sube casi un 1% frente al dólar estadounidense.

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