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“Hay que forjar más empresas iberoamericanas”

Antonio del Valle, presidente de Kaluz: “Espero que el Popular lidere un grupo bancario”

El empresario Antonio del Valle, la pasada semana en Madrid.
El empresario Antonio del Valle, la pasada semana en Madrid.

La revista Forbes define a Antonio del Valle (Ciudad de México, 1938) como un hombre hecho a sí mismo, una presentación que agrupa a muchos empresarios que prácticamente de la nada construyeron un imperio. Don Antonio, el patriarca de una familia cuya fortuna según la misma publicación estadounidense ronda los 4.200 millones de dólares —puesto décimo en México y 462 en el mundo—, levantó el Grupo Kaluz, un consorcio multilatino centrado en los sectores petroquímico (Mexichem), materiales de construcción (Elementia) y financiero (Bx+) y con presencia en 73 países.

Cuenta Don Antonio que empezó a trabajar en la tienda familiar a los 15 años y que estudió contabilidad en clases nocturnas. Hoy, ya retirado y con sus hijos al frente del grupo, viaja con frecuencia a España. “Mi abuelo era asturiano, de un pueblo próximo a Cangas de Onís”, relata. Pero el empresario aclara que no fue por estos lazos de sangre por los que su grupo se convirtió en el segundo accionista del Banco Popular. “No fue una decisión emocional, lo hicimos porque la oportunidad era buena y el Popular un buen banco”, afirma poco antes de participar el lunes pasado en la segunda edición de la Tribuna América de Inversión, puesta en marcha por Casa de América, el Consejo Empresarial de América Latina (CEAL Ibérico) y el grupo PRISA, editor de EL PAÍS.

Del Valle cree que es bastante probable que haya, en breve, un nuevo proceso de concentración en el sector bancario español. “No digo que se vaya a producir por el tamaño de las entidades. El Popular, que no es de los grandes en España, es mayor que Bancomer y Banamex juntos en México. No se trata de eso, sino de que muchas entidades tuvieron que aumentar bastante su capital y reservas a raíz de la crisis y de que, para aumentar la rentabilidad, la única salida es reducir costes a través de una mayor integración. A mí me gustaría que el Popular fuera la cabeza de un nuevo grupo integrando entidades menores, no que sea absorbido por otros grandes”, explica.

Convencido de que la unión hace la fuerza, Don Antonio sostiene que los empresarios iberoamericanos tienen que liderar la integración económica de una zona cuyo potencial económico se equipara al de China. “Es un momento dorado. Si sumamos el PIB [producto interior bruto] de Iberoamérica al de la parte hispana de Estados Unidos, la cifra resultante es equivalente al de China y cinco veces el de India”, dice Don Antonio. “La riqueza generada en las 198 ciudades principales de América Latina en 2014 fue superior a la de Alemania e India juntos, unos 5,1 billones de dólares. Para 2015, esas casi 200 urbes albergarán 315 millones de habitantes, la población actual de Estados Unidos, y tendrán un ingreso medio per cápita de 23.000 dólares, similar al de Portugal hoy”, remacha.

“Hay que forjar más empresas iberoamericanas para este gran mercado y lo tenemos que hacer los empresarios, no lo van hacer los gobiernos, por lo menos no con la velocidad que se necesita. Con la unión de nuestras empresas latinoamericanas a las de España y Portugal podemos crear un bloque muy poderoso, capaz de competir con cualquiera en cualquier parte”, dice con firmeza.

Desde el punto de vista regional, Don Antonio cree que las diferencias que existen actualmente entre el bloque de la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile), más favorable al libre mercado y la apertura económica, y el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela), más proteccionista y con mayor intervención estatal en la economía; acabarán reduciéndose en favor de la opción más abierta. “Brasil y México tienen que acercarse más, trabajar juntos. Los brasileños lo necesitan, no están pasando por un buen momento y creo que sus dirigentes han entendido que sería positivo abrir el país a nuevas oportunidades en el exterior”, reflexiona. “El juego en América Latina ya no es principalmente de los tres países más grandes de la zona, ahora todos los países tienen negocios que ofrecer, empresas con enorme potencial en sectores con grandes oportunidades. Las naciones latinoamericanas tienen tasas de déficit público y de deuda más bajas que muchos países desarrollados y este dato ya les augura un mayor potencial de crecimiento”, añade.

De México, en concreto, Don Antonio afirma que tiene una economía muy sólida. “El PIB sube, la inflación está controlada, el desempleo está en torno al 4% y el tipo de cambio está consolidado (...) Nos hemos esforzado en ubicarnos bien en el comercio internacional. Tenemos 49 acuerdos firmados y 12 tratados de libre comercio. Nuestro negocio exterior es el más importante de América Latina”, recalcó.

ELECCIONES MEXICANAS

Con unas elecciones intermedias (locales y regionales) mexicanas aún frescas, Del Valle justifica el triunfo de algunos candidatos independientes en zonas clave del país, como Nuevo León, donde Jaime Rodríguez Calderón, alias El Bronco, un ingeniero agrónomo de 57 años, se convirtió en el primero en ganar una gobernación sin contar con el respaldo de un partido político. “El Bronco fue promovido por muchos empresarios aburridos de los partidos políticos, de la corrupción y de las promesas vacías. Creo que su elección va a ser positiva para Nuevo León y para todo el país, porque ahora los partidos saben que si no cuentan con la persona correcta para un momento concreto les va a ser muy difícil ganar. Es un buen precedente con vistas a las generales de 2018”.

“En México”, reflexiona el empresario, “si las cosas se hacen bien, los resultados no tardan en notarse, es mágico. Necesitamos hacer muchas cosas, pero estoy convencido de que con la reforma energética el país crecerá a los niveles que se requieren para revertir de forma significativa la pobreza y, por ende, a la delincuencia. No sé si creceremos por encima del 6% como lo hicimos desde 1934 hasta 1982, pero en torno a esa cifra”, dice confiado.

“La delincuencia no ha afectado considerablemente a la economía, pero lo hará si no mejoramos la educación básica de los jóvenes y formamos buenos trabajadores. Las universidades mexicanas no son el problema, han ganado nivel y prestigio, el problema está en los pilares de la educación. Los maestros no pueden dedicarse a delinquir en las calles, a quemar camiones o a agredir a policías, y salir impunes de esos actos. Las leyes están para ser cumplidas y quien las viola tiene que ser sancionado. México tiene todas las leyes que necesita, sólo hay que hacerlas cumplir porque los delitos que no se castigan se repiten”, enfatiza Don Antonio.