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La Justicia portuguesa paraliza la privatización de TAP

En dos semanas, el Gobierno iba a vender las líneas aéreas a una empresa latinoamericana

El Tribunal Supremo Administrativo de Portugal ha ordenado la detención cautelar del proceso de privatización de las líneas aéreas TAP, que va a ser decidida en un par de semanas. El Gobierno va a invocar "interés público" para continuar con el proceso y así salvar el fallo de la Justicia.

La asociación Pido la Palabra había presentado dos providencias cautelares para detener el proceso de privatización del 61% de TAP iniciado por el Gobierno a principios de año, y el Tribunal Supremo ha aceptado el parón cautelar. Después de varios meses de trámites, en la carrera final ya solo quedan dos candidatos: el colombiano-polaco German Efromovich, propietario de Avianca, y el brasileño David Neeleman, propietario de las líneas Azul, que tienen plazo hasta el sábado para mejorar sus propuestas.

El proceso de privatización ha abierto una fuerte contestación entre partidos políticos, sindicatos y ciudadanos. También había alentado la amenaza de huelga de los sindicatos aéreos -abortada a cambio de asegurar el empleo- y una reciente huelga de pilotos durante diez días, pero el Gobierno ha aguantado la presión y sigue adelante con su idea.

La privatización de TAP está en la agenda de los diferentes Gobiernos portugueses desde hace 30 años y forma parte del plan de equilibrio presupuestario del país a cambio de la ayuda económica europea; de hecho, este mismo Gobierno la inició hace tres años, pero no llegó a buen fin.

La petición de parón cautelar, aceptada por el Tribunal Supremo, se basa en que no ha habido un concurso público para la contratación de dos empresas independientes que evaluaran la situación económica-financiera de TAP, lo que, según la Asociación Pido la Palabra, es ilegal y va contra la Constitución. Previsiblemente, el jueves, el Consejo de Ministros declare la privatización cuestión de "interés público" y el Tribunal Supremo la acepte para continuar con la venta de TAP.

El movimiento cívico No TaPes los Ojos también ha presentado en instancias europeas una petición para detener la privatización de una compañía que tiene una deuda de más de mil millones de euros y un capital propio de menos 512 millones de euros. TAP es la única compañía aérea europea 100% pública.

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