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Los precios crecen en la eurozona por primera vez en seis meses

La compra de bonos del BCE y los precios de la energía impulsan la inflación

Una mujer hace la compra en un mercado de Madrid.
Una mujer hace la compra en un mercado de Madrid. EFE

La inflación vuelve a la zona euro por primera vez en seis meses. Los precios subieron en mayo un 0,3% respecto al mismo mes de 2014, una señal de tímida mejora económica y, sobre todo, de un abaratamiento en los precios de la energía tras meses anteriores de repunte. Ese cambio de rumbo en la senda de inflación obedece en parte al programa masivo de estímulos que activó el Banco Central Europeo (BCE) en marzo, aunque los expertos alertan de que es pronto para evaluar su impacto y auguran que los precios tardarán en recuperarse.

La debilidad económica de la eurozona había provocado caídas ininterrumpidas de precios desde el pasado mes de diciembre. Tras quedar estancado en abril, el indicador adelantado de inflación arrojó el mes pasado una subida interanual de tres décimas, según los datos divulgados ayer por Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea. El dato, algo mejor de lo vaticinado, aún está por debajo del 0,5% registrado hace un año.

Evolución de la inflación de la Unión Europea y de España hasta mayo de 2015

Esa evolución de precios armonizados —comparables en toda la UE— comienza a reflejar los efectos de la compra de bonos públicos y privados por parte del BCE, aunque algunos expertos recelan de establecer una relación directa. “Probablemente haya tenido mucho menos efecto que la caída de los precios del petróleo. Es demasiado pronto para atribuirlo a ese programa y aún estamos muy lejos del objetivo de precios”, recalca Alessandro Leipold, economista jefe del Lisbon Council, una casa de análisis de Bruselas. Este experto alerta de que, si la recuperación de precios continúa, muchos tendrán la tentación de pedir al banco central que cese la compra de bonos por el temor a que provoque inflación descontrolada, un escenario ahora muy remoto. Alemania ha sido el país más crítico con este enfoque lejano a la ortodoxia del BCE para estimular la eurozona.

La institución con sede en Fráncfort tiene en la estabilidad de precios su principal mandato y fija por defecto una meta anual del 2% que ahora está lejos de cumplirse. Para evitar un escenario de deflación y estimular la economía, el organismo puso en marcha el pasado marzo un programa de compra de deuda pública y privada en la zona euro por valor superior a un billón de euros en dos años. El consejo de gobierno del BCE se reúne hoy y se espera que actualice al alza las previsiones de inflación.

El tirón de la energía

El esbozo de las grandes partidas de precios permite atribuir a la energía buena parte del repunte de precios registrado en mayo. El elemento energético es el que ha experimentado mayores cambios respecto a la situación en abril. Aunque sigue en negativo por la brusca caída de hace algunos meses, los precios energéticos han pasado de descender un 5,8% anual al 5% en un solo mes. La inflación subyacente, la que elimina los elementos más volátiles —alimentos frescos y energía—, avanzó en mayo un 0,9% interanual, fruto de la frágil mejora económica. Ese indicador depurado, que en abril estaba en el 0,7%, no ha caído en ningún momento de la crisis.

Estos datos alejan a la zona euro del riesgo de deflación. Aun así, algunos analistas descartan que anticipen una tendencia clara. “No creemos que sea el inicio de una tendencia al alza en la inflación subyacente y esperamos al menos un retroceso parcial en junio”, vaticina en un comunicado Janet Henry, economista del banco HSBC.